El dinero como bien público

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 14/03/2016

 

Hoy parece que la política es privatizar el dinero, que los bancos creen y sean dueños de todo el dinero. Estamos lejos de Adam Smith,  Ricardo, Sismondi, cuando afirmaron que sólo el trabajo crea valor y que el dinero es sólo el medio de contabilizarlo. Ellos describieron el capital como una cantidad de cosas útiles producidas por el trabajo y que se pueden comerciar. Desde entonces, el dinero se consideraba sólo un bien que expresa el valor del capital y facilita el comercio.

 

Esa diferencia entre capital y dinero, establecida hace doscientos años, está a la base de la ciencia económica y no ha dejado de ser cierta, lo que sucede ahora es que se confunde riqueza o capital con crédito y deuda. Sismondi ya dijo que El dinero es riqueza adquirida por el trabajo,… y es una parte del capital circulante. Por confundir dinero con capital… se ha creído…poder aumentar el capital nacional con dinero ficticio.

 

La confusión entre deuda y riqueza, que es tan corriente en la economía actual, se origina, según Sismondi, en el primer gobierno independiente de los Estados Unidos de América. Desde la administración de George Washington, en que Alexander Hamilton fue el primer Secretario del Tesoro. Dice Sismondi “¿como ha podido confundirse deuda con riqueza? Es imposible hacerse una ilusión mas completa que la de Alexander Hamilton, 1er. Secretario del Tesoro de Estados Unidos, hombre apreciado. En su memoria a la Cámara dice:”Hay una especie de capital…en los EE UU, que excluye toda inquietud sobre la falta de capital: es la deuda financiada” y consagra 20 páginas a confundir activo con pasivo »  A este comentario Sismondi le añade, en el capítulo siguiente, algo que muestra un comportamiento consistente en los bancos de los Estados Unidos: « Los bancos americanos…incitan las empresas especulativas, con capitales fácilmente obtenidos.»

El dinero como medio de pago

 

Según los tres clásicos de la economía moderna, el dinero facilita el comercio, porque es el patrón neutro que sirve de referencia a lo que es siempre un intercambio subjetivo de los productos del trabajo. Un cambio en que cada actor percibe mayor valor en lo que recibe que en lo que entrega. Para dar estabilidad al valor recibido y constituir en si mismo una garantía intrínseca, desde tiempo inmemorial se usan metales raros reducibles a una calidad homogénea y divisible

 

Sismondi explica que se escogieron el oro y la plata porque ambos son divisibles hasta el infinito y susceptibles de volverse a reunir sin pérdida; incorruptibles durante todo el tiempo que se les conserve, susceptibles de purificarse hasta un grado que los haga perfectamente iguales a sí mismos y perfectamente similares en cantidades. Creemos probable que también influyera una asociación mágica con el color de los reflejos del Sol y el brillo pálido de la luna, que son las dos primeras fuentes de efectos vitales evidentes. La división de esos metales en trozos de peso y calidad idéntica es lo que llamamos moneda. El progreso científico y tecnológico en el acuñamiento permitió gravar en ellas, con exactitud, la descripción de su peso y calidad. La garantía de su veracidad fue asumida desde la antigüedad por los gobiernos, que se atribuyeron por eso el monopolio del acuñamiento. Hasta allí coinciden los tres famosos economistas y a partir de allí comienzan sus divergencias.

 

Smith no quiere que la intervención del gobierno vaya más allá de garantizar su valor, de efectuar el  acuñamiento. Ricardo tampoco lo quiere y llega incluso a preferir las notas de papel emitidas por los bancos privados como la forma perfecta del dinero: La moneda está en el estado más perfecto cuando se compone únicamente de papel, pero de un papel cuyo valor es igual a la suma de oro que dice representar. El uso del papel en lugar del oro remplaza un agente muy dispendioso, por otro que lo es muy poco; lo cual pone al país, sin que resulte alguna pérdida para los particulares, en condición de cambiar todo el oro que empleaba antes para ese propósito, contra materias primeras, utensilios y subsistencias, cuyo uso aumenta a la vez la riqueza y los goces de la nación.

 

Sismondi se burla de Ricardo y dice que eso le recuerda al Almirante inglés Anson quien en su viaje a China, advirtió que las fortificaciones hechas a lo largo del río de Cantón, y destinadas a hacer respetar aquella potencia, aunque tenían muy buena apariencia desde lejos, estaban hechas con papel machacado, y guarnecidas con cañones de cartón. Los chinos habían razonado poco más o menos como M. Ricardo. El uso del papel en lugar de cobre, para la artillería, remplaza un agente muy dispendioso, por otro que lo es muy poco, lo que pone al país, sin que resulte ninguna pérdida a los particulares, en estado de cambiar todo el cobre que empleaba antes para sus cañones contra materias primeras, utensilios y subsistencias, cuyo uso aumenta a la vez la riqueza y los goces de la nación. Esto será muy bueno todo el tiempo que dure la paz, pero a la primera guerra, se sabrá que los escudos de papel y los cañones de cartón no equivalen los de plata, cobre y bronce.

 

La similitud que encuentra Sismondi entre el dinero de papel de Ricardo con los cañones de cartón que el Almirante Anson viera en Cantón, puede encontrarse también en el anuncio de que tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo piensan retirar de la circulación los billetes de US$ 100 y los de € 500 y €100, para obligar a que la circulación del dinero se haga a través de los bancos.  Esta idea viene de economistas neoliberales como Larry Summers y hasta hay otros, como Kenneth Rogoff, que quieren sólo dinero electrónico, para que sólo gastándolo se pueda sacar dinero del banco. Esto permite que luego, al llevar los bancos centrales la tasa de interés a cero, que en realidad es tasa negativa, los bancos capitalicen a su favor la devaluación del dinero.

 

El pretexto sería que los billetes de alta denominación facilitan el lavado de dinero proveniente de la droga. Prescindiendo de que el comercio al detalle de las drogas en realidad se hace con billetes de menor valor, el resultado de retirar las banco notas de alta denominación sería concentrar todo tipo de ahorro en los bancos y afirmar la tendencia convertirlos en los intermediarios obligados de toda transacción. Ya existen limitaciones en cuanto a las cantidades que se pueden retirar de los depósitos propios, cosa que es de dudosa legalidad, pero esa medida adicional busca evitar toda autonomía y privacidad en el gasto personal. ¿Que sucederá, en un mundo sin dinero físico si, como es harto probable, quiebran los bancos? ¿Como hará la gente para comprar o vender si los capitales y los ahorros sólo consisten en impulsos electrónicos contabilizados en los archivos virtuales de los bancos? A la hora de la crisis financiera, las tarjetas de plástico que mueven el consumo electrónico van a ser tan útiles como los cañones de cartón que viera el Almirante Anson.

 

En cuanto al pretexto de combatir el lavado de dinero al dejar al público sólo billetes de baja denominación y entregar a los bancos el control de la circulación del comercio, nada pudiera ser más falso. Hay uno de los más grandes, el HSBC, valorado en  US$ 215 millardos, que está vinculado a la droga desde el comienzo. Desde  que, en 1865, fue creado justo para manejar el dinero proveniente del tráfico del opio que la mojigata Inglaterra victoriana impuso, con una guerra, a la China de los cañones de cartón. Hoy, sus continuos escándalos hacen titulares y sus 556 subsidiarias en paraísos fiscales lo muestran como una institución fiel a su origen. Hace tres años fue multado con US$ 1,9 millardos por lavado de dinero proveniente de la droga. En este momento está acusado por el gobierno de Estados Unidos de lavar US$ 881 millones proveniente de carteles de la droga en México y Colombia. Lo curioso es que, a pesar de que los delitos penales son de personas naturales, por definición, los banqueros, aunque cómplices de traficantes que van presos, no son acusados y es la persona jurídica del banco quien paga una multa, que es siempre menor que las ganancias obtenidas. Pudiera decirse que con la multa el gobierno sólo reclama su parte.

 

De acuerdo al Informe Mundial sobre Drogas (World Drug Report) de las Naciones Unidas (2005) “las ganancias del tráfico de drogas forman una parte importante del sistema financiero mundial”. No por nada el mismo informe señala que desde la ocupación de Afganistán, este país se ha convertido en el origen del 87% del opio. Según ese informe, para el año 2005 el tráfico de drogas ilegales ya valía US$ 177 millardos.  La última cifra de la ONU lo pone en 320 millardos por año. Alain Labrousse, del Geopolitical Drug Dispatch, estima que cerca del 80% de las ganancias son lavadas en los bancos de los países ricos. Antonio Maria Costa, jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para el crimen y las drogas, atestiguó que fue sólo el lavado del dinero de la droga y la corrupción lo que evitó el colapso de la economía global durante la crisis del 2007-8. No es precisamente la abuelita que atesora billetes de € 500 para regalar a los nietos en sus cumpleaños quién estimula el lavado de dinero.

 

El fraude del papel moneda

 

Para Sismondi El dinero es una riqueza adquirida por el trabajo, como los otros valores, y forma, lo mismo que ellos, una parte del capital circulante, por lo tanto es un bien público de gran importancia porque garantiza el valor de todos los otros bienes y servicios. Dice que el dinero es el camino del comercio; que por esa razón los gobiernos deben intervenir para impedir la fluctuación de su valor y vigilar su uso. Esa es la razón de ser de los bancos centrales. Añade luego, basado en una experiencia de abusos que Smith no conoció y que hoy es evidente: el principio de que la ley no debe regular a los bancos privados, es totalmente  falso. Estos bancos toman prestado el dinero nacional, una propiedad pública, que está y debe estar siempre bajo la vigilancia de la autoridad soberana.

 

Dice Sismondi que la propuesta de Ricardo de sustituir la circulación de monedas con valor intrínseco por una circulación de papel se debe a la confusión  entre dinero y capital. Las ideas de Ricardo moldearon la Economía de los Estados Unidos desde su independencia y el dinero de papel se adoptó allí desde un principio. En Inglaterra se aplicó por primera vez durante la crisis de los bancos ingleses de 1826, cuando se recogió todo el dinero metálico. Desde entonces los países anglosajones tienden a sostener una circulación de papel moneda y fueron fomentando su uso en el resto del mundo después de la Primera Guerra Mundial.

 

Desde entonces los principios de Sismondi que exigen al Estado garantizar el valor del dinero obtenido con el trabajo, resultan incómodos para las prácticas actuales y no es la última razón por la que se abandonó su estudio y se le quiere ignorar.  Hoy los ciudadanos reciben, a cambio de su trabajo y su ahorro, papeles con una denominación monetaria cuyo valor en los términos reales, en términos de su poder de compra, fluctúa siempre hacia abajo. El papel de los Bancos Centrales como garantes del valor de las monedas, es algo que parece completamente olvidado. Tanto que se usa la devaluación o los subsidios para promover exportaciones, que según Sismondi es pagar a sus mercaderes para ponerlos en estado de vender más barato, pero a expensas de sus otros súbditos Sismondi contradice a lo largo de su obra la manipulación de la moneda y del precio para favorecer un sector minoritario de la economía nacional a expensas de los otros, como desde entonces se  practica a favor de los exportadores y como ahora que se sacrifica todo ante el sector financiero.

 

Un ejemplo reciente lo da el Banco Central Europeo -BCE – Presidido por el Sr. Mario Draghi, antiguo ejecutivo de Goldman Sachs, quien hizo el relevo a la Reserva Federal en la emisión de dinero sin fondos (Quantitative Easing), cuando eso comenzaba a afectar el valor del US$. Al BCE le parece adecuado emitir un millardo seiscientos mil millones de Euros en una economía europea estancada. El Sr. Draghi, al comentar las críticas a su emisión de dinero sin fondos, acusando de sabotear el valor del Euro, respondió que su intención es hacer bajar el Euro hasta su paridad con el US dólar. Una afirmación evidentemente hecha para precipitar una fuga del Euro hacia el Dólar. La última hazaña del Sr. Draghi es hacer el relevo a la Reserva Federal también en cobrar cero interés por los préstamos del Banco Central Europeo, lo que en realidad es una tasa de interés negativa: es pagar por prestar. La medida, anunciada el 10 de marzo,2016, con el pretexto de promover la inversión y el empleo, tendrá el efecto real de sostener los valores ficticios de las burbujas en las bolsas creadas por la especulación del sector financiero y retardar la explosión de las burbujas, para que los ejecutivos de los bancos sigan cobrando su premios millonarios.

 

Los banqueros centrales deberían escuchar a Sismondi, cuando señala que el estancamiento económico no se debe a falta de dinero, sino a que el dinero del consumidor que no remplaza con suficiente rapidez el capital. El Libro V de sus Nuevos Principios es sobre el dinero y tiene un Capítulo IV cuyo título Que el interés es fruto del capital y no del dinero. Eso merecería alguna reflexión del Sr. Mario Draghi del BCE y de la Sra. Janet Yellen, de la Reserva Federal, cuyas entidades, que aún son ejes de la economía mundial, emiten cantidades siderales de dinero sin fondos para prestarlo a los bancos a cero tasa de interés. Una reflexión útil sólo en el caso de que ambos quieran mejorar la economía mundial y no las ganancias de los banqueros.

 

La moneda fiduciaria privada y universal

 

El principio de que el Estado debe regular los bancos privados y vigilar e intervenir en el manejo del dinero, porque es una cosa pública del mayor interés, nunca fue mejor justificada. Los desmanes cometidos por los bancos no han hecho sino aumentar desde 1913. Ese año un grupo de bancos privados constituyó la Reserva Federal en los Estados Unidos de América y convirtió el dinero en propiedad privada al sustituirse al gobierno – concretamente a la Secretaría del Tesoro- en su emisión. Desde entonces no es el gobierno de Washington el dueño del dinero norteamericano, sino ese consorcio de bancos privados, que decide la política monetaria, emite el dinero que considera oportuno y se lo presta, con cobro de intereses, al Gobierno Federal. Es de temer que esas funciones las realicen en su exclusivo beneficio.

 

Después de la Segunda Guerra Mundial esa privatización norteamericana del dinero se fue expandiendo al resto del mundo. En Bretton Woods los Estados Unidos se comprometieron a cumplir con la condición ricardiana de mantener un dinero de papel cuyo valor sea igual a la suma de oro que dice representar. A cambio de la garantía por la Reserva Federal de un patrón de US$ 35 por onza de oro, su US$- pasaba a ser la moneda de referencia internacional. Eso duró 25 años, lo que duró la ventaja de ser la única economía favorecida por el daño causado por dos guerras mundiales.

 

En 1973, cuando su balanza comercial ya era deficitaria, Estados Unidos renegaron su patrón oro y desde entonces el mundo comercia y acumula reservas en US$, emitidos por la Reserva Federal sin alguna garantía de valor. Ese mismo año los Estados Unidos lograron de los países de la OPEP el compromiso de vender petróleo sólo en US$. Desde entonces ese dinero fiduciario universal se emite según las necesidades de los bancos dueños de la Reserva Federal.  Como dijo Emmanuel Todd en Aprés l’Empire,.. La América ya no es esencial al mundo por su producción sino por su consumo… Los Estados Unidos crearon un mundo keynesiano, como el de los faraones egipcios, en que la América sería ahora nuestra pirámide, mantenida con el trabajo de todo el planeta. Su déficit comercial se mantiene porque pagan sus compras en su moneda, que tiene un comportamiento talmente mágico que algunos economistas han deducido que el papel económico de los Estados Unidos ya no es, como las otras naciones, el producir bienes sino dinero.  

 

El fraude bancario universal

Sismondi ya decía, cuando hablaba de los Estados Unidos e Inglaterra de hace dos siglos: Sus banqueros, en virtud de su crédito, parecen  tener capitales inagotables… Ese crédito parece  tener un poder creador, y los especuladores…se  entregan a ilusiones peligrosas para ellos y para  los estados que les prestan fe…Cada día un nuevo especulador presenta un proyecto gigantesco…si logra arrastrar a los más ricos capitalistas de la nación, puede hacer que su especulación se convierta en un negocio nacional. El negocio nacional que ha atraído a los más ricos capitalistas, que hoy son bancos y gigantescas empresas, es la especulación en bolsa. Allí se comercian valores que no son más que deuda basada en los créditos mal garantizados. En general sólo son variaciones sobre el viejo tema de la justamente llamada Pirámide de Ponzi, en que se colocan papeles de crédito sobre los que se pagan ganancias emitiendo y colocando más papeles de crédito (deuda). No son otra cosa las burbujas de la bolsa. El procedimiento mecánico es comprar intensamente ciertos créditos para inflar su valor y luego venderlos a los inversores en cuyas manos explotan.  

 

Es un viejo fraude descrito ya por Sismondi, como señala el Profesor Fabrizio Bientinesi, de la Universidad de Pisa, en un importante artículo titulado Sismondi y los peligros del sistema financiero En ese escrito Bentinesi señala que después de las guerras napoleónicas, el auto financiamiento, que antes era la norma para las empresas y que contribuía a regular la inversión según la demanda, fue suplantado por el recurso al crédito y el crédito en cuanto tal, no tiene prácticamente límite. De allí el pasaje final hacia las finanzas internacionales como sistema que garantiza la propia existencia a expensas del resto de la economía.

 

Bientinesi cita textualmente a Sismondi, que en sus Études sur les sciences sociales en frases que son pertinentes hoy día, porque nada ha cambiado. Escribe Sismondi: “Los banqueros que negocian los préstamos para Grecia, para los nuevos Estados de América, para España o Portugal, a falta de la garantía de un ingreso proporcionado a los intereses, imaginaron otra; la de conservar en sus manos, sobre los fondos mismos que adelantan al gobierno, una porción de capital suficiente para pagar los intereses de los dos primeros años. De ese modo dan a entender que después de la crisis que se trata de superar, el Estado encontrará nuevos recursos; pero contando más bien con que la regularidad de esos primeros pagos ilusionará a la masa de los capitalistas, y estos se adelantarán para comprar todos los cupones que tienen encima, cuando ellos los vendan.   

 

Esos fraudes se repitieron cien años después especulando con las deudas de las economías afectadas por la Primera Guerra Mundial y con las reparaciones exigidas por el Tratado de Versalles. Eso contribuyó mucho a la crisis del 1929 y la recesión que le siguió. Como consecuencia de esa crisis, durante la Administración de Franklyn D. Roosevelt se aprobaron en Estados Unidos normas que protegían los ahorristas de ese tipo de fraude, entre ellas la separación entre bancas de ahorro y bancas de inversión. Eso y la economía de guerra que continuó durante la Guerra Fría dieron a Occidente una estabilidad financiera internacional que duró hasta la época en que Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Inglaterra comenzaron a de-regular la actividad bancaria. Sin embargo, la eliminación de la regulación que aún protegía a los ahorristas de especulaciones y fraudes tuvo lugar en Estados Unidos bajo la Administración de William Clinton.       

 

Desde entonces la actividad bancaria, con el apoyo natural del consorcio que constituye la Reserva Federal, se desencadenó en especulaciones de todo tipo que llevaron a la crisis financiera que explotó en 2008. Crisis en que para evitar la quiebra de los especuladores, la Reserva Federal y los bancos centrales europeos usaron dinero público, imprimieron dinero sin fondos y pidieron prestado a los bancos … para dar dinero a esos mismos bancos y salvarlos de la quiebra. Entre 2008 y 2014 la Reserva Federal emitió 3 billones (US trillions) de US$ – deuda pública – sin otro objeto que salvar a los bancos de sus malas especulaciones. En 2015 el Banco Central Europeo tomo el relevo emitiendo € 1,6 billones para que pudiera continuar el carnaval en las bolsas.

 

Gráfico 1. Emisiones de “Quantitative Easing” por la Reserva Federal 2008- 2014

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Un carnaval en que magos financieros pronuncian en inglés conjuros de sonido técnico con que transfieren los ahorros del 99,5% de la población, a un 0,5% que ya es rico. Una jerga engañadora donde Quantitative Easing quiere decir emitir dinero público sin fondos para darlo a los bancos; Default Equity Swaps significa garantía mutua sobre deudas impagables; Sub-prime mortages está por hipotecas sin garantía real. Estos y otros eufemismos de la palabra fraude se cobijan bajo el término amplio de Derivativos, que son apuestas que se entrecruzan en la bolsa. De acuerdo al Banco Internacional de Pagos (Bank for International Settlements) de Basilea, los Derivativos en lugar de disminuir después de la crisis que causaron, han doblado. En 2015 alcanzaron una cifra que ronda los US$ 800 billones (US trillions), con un comercio diario entorno a los 25 billones (US trillions). Para dar una idea de su exceso sobre la economía real, recordamos a nuestros lectores que el PIB de los Estados Unidos es de US$ 18 billones (US trillions).

 

El monto de las deudas de los bancos es impagable, pero la FED y el BCE procuran retardar el colapso exprimiendo la riqueza del 99,5% de la población mientras los directivos de los bancos aún sigan ganando dinero en sus apuestas fraudulosas. Mientras tanto, los banqueros también cometen otros delitos claramente penales. Por las dimensiones de esos delitos, creemos que buena parte del 0,5% favorecido por los bancos centrales debiera estar en la cárcel. En un caso escandaloso se descubrió que los « traders » usaban seudónimos como The Cartel, The Mafia, Bandit’s Club que muestran clara conciencia de sus actividades. Sin embargo, hasta ahora el único país que ha puesto banqueros en la cárcel es Islandia, que además se negó a pagar sus deudas con dinero público.

 

Sería imposible y tedioso recorrer en este espacio la lista de los fraudes cometidos por los bancos y por eso citaremos tan sólo un par de ejemplos, entre tantos escándalos que siguen haciendo titulares a pesar de que la insólita discreción que muestra la prensa cuando se trata de bancos.  

 

Leemos, el 20 de agosto, 2014, que el Bank of America, el segundo en importancia en Wall Street, fue multado con 17 millardos por fraude. La multa fue la más grande que haya pagado banco alguno hasta hoy. Un año después, el 14 de agosto, 2015, la prensa anunció que 9 bancos de los más importantes del mundo – algunos son parte de la Reserva Federal – fueron acusados de manipular las tasas de cambio a expensas de sus clientes. El delito se saldó con una multa de US$ 2 millardos y el pago de otros US$ 2 millardos a los inversionistas. Los bancos culpables fueron Goldman Sachs, Bank of America, Citi, Barclays, BNP Paribas, HSBC, JPMorgan, RBS and UBS. Hubo otros bancos extranjeros acusados de complicidad y fueron Standard Chartered Plc, Societe Generale SA, Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ Ltd., RBC Capital Markets, Deutsche Bank AG, Credit Suisse Group AG y Morgan Stanley . El mercado de las tasas de cambio interbancarias tiene un movimiento de US$ 5,3  billones (US trillions) diario. Se ve que robar es buen negocio bancario, aún que se les descubra y multe. Nadie fue preso.

 

Conclusiones

Sismondi tenía razón al calificar el dinero de bien público, que debe ser legislado y vigilado por el Estado. La independencia de los bancos centrales es un falso mito sagrado, bajo el que se cobijan pandillas que usan las finanzas nacionales en beneficio de intereses privados internacionales.   

 

El sistema financiero actual es un parásito de la economía mundial, que despoja al público del dinero que gana con su trabajo en la economía real, la economía de bienes tangibles y servicios útiles. El crédito irresponsable y el endeudamiento frauduloso de banqueros privados llevaron en Europa a liquidar activos públicos y sistemas de seguridad social para pagar deudas privadas. Es curioso que sean los mismos países que, hace dos siglos, mencionó Sismondi como víctimas de las mismas especulaciones financieras. Tal como Grecia, donde con sus museos se privatizó el milenario testimonio cultural de nuestra civilización.

 

Los bancos dominan los gobiernos y eso hace imposible una solución política antes de la explosión financiera final. Habrá entonces tres remedios, que no son excluyentes:

  1. a) recuperar el control de los bancos centrales y de la emisión de dinero, imponer un patrón para evitar la erosión de valor del dinero, que sólo sirve a los deudores y exportadores pero perjudica a todos los salarios y ahorros.   
  2. b) estatizar los bancos rescatados y administrarlos bajo estricta vigilancia colegiada para el desarrollo económico y social del país.
  3. b) aplicar la ley anti-monopolio a los bancos y repartirlos en bancos comunitarios, bajo normas de separación de actividades, como antes de Bill Clinton y las fusiones que siguieron.

 

Estas medidas básicas obedecen a los principios de la economía política de Sismondi,  pensada hace tiempo y más valiosa que nunca. Los crecientes problemas de concentración de riqueza y fraudes financieros de hoy vienen de las abstracciones sesgadas que Sismondi denunció en la economía ricardiana, esa  que aún guía la política económica del mundo anglo-sajón. Son efectos de esa mano invisible furtiva que, si no la controlamos con firmeza, continuara hasta robarnos todo.  

Validez del pensamiento de Sismondi en la economía de hoy

Por Umberto Mazzei

Pisa, Diciembre de 2015

 

El análisis de Sismondi sobre las contradicciones, disfunciones y malas consecuencias sociales y económicas del capitalismo desenfrenado, ese modo de producción basado en las ideas de David Ricardo y sus discípulos, sigue siendo válido. Dos siglos de experiencia en política económica lo confirman. Las críticas de Sismondi las repitió más tarde,  de manera apasionada y radical, Karl  Marx y sus seguidores. En esa escuela el enfoque de Sismondi tuvo gran influencia, aun cuando hay divergencias básicas sobre las conclusiones y, sobre todo, en las recomendaciones.

 

El hecho de que las críticas y observaciones de Sismondi o de Marx aún sean aún válidas, no se debe a que ellos tuviesen especial talento para pronósticos tan lejanos. Son válidas porque el sistema de hoy es el mismo – sólo que expandido y empeorado – que aquel que comenzó hace doscientos años. Todavía se obedecen las ideas de Ricardo y de su escuela anglosajona. El sistema de producción capitalista  no ha evolucionado; los principios básicos son los mismos, a pesar de los fracasos sociales y de sus recurrentes crisis arrasadoras. Todavía se enseñan esos principios como  ciencia económica indiscutible en la mayoría de las universidades anglosajonas y aún en muchas otras. Se le ha etiquetado ahora como Neo-Liberalismo, después de retoques por la escuela austriaca de Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek y por la Escuela de Chicago dirigida por el Milton Friedman

 

Las consecuencias de aplicar políticas económicas basadas en la doctrina de la vieja escuela liberal o de la nueva son las mismas. Son las ya denunciadas por Sismondi: concentración de la riqueza o fracaso de la teoría del derrame automático hacia abajo (trickle down effect) en su distribución. Esa famosa teoría suena como si se quisiera  mantener a la población trabajadora con las migajas que caen del banquete de los ricos.

 

Distribución de la riqueza entre las clases productivas

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Tanto Sismondi y Marx fueron muy escépticos ante las virtudes del mercado para convertir el egoísmo general y el interés propio en instrumento para la equidad social y económica. Marx, siempre radical,  ni se molestó en estudiar cómo mejorar la distribución de la riqueza. Consideró al capitalismo como irredimible y propuso eliminar completamente la propiedad privada.  Donde quiera que se aplicó su propuesta hacer propiedad pública los medios de producción, sucedió una curiosa tendencia económica: servicios públicos accesibles y escasez de bienes de consumo. Podríamos elaborar sobre eso, pero Marx o el marxismo no es nuestro tema de hoy.

Al exponer la vigencia de las ideas de Sismondi para el siglo XXI, abordaremos primero el tema de la distribución de la riqueza, o mejor dicho, de la concentración de la riqueza. A eso se refiere el título de su principal obra de economía: Nuevos Principios de economía política o de la riqueza en relación con la población. Sismondi fue el primer filósofo preocupado por la distribución de la riqueza entre la población. Él explica que Adam Smith, de quien se considera discípulo, fue el primero en demostrar que el trabajo era la única fuente de valor y que el valor acumulado constituye riqueza. Pero aclara que Smith no abordó el tema de la distribución de la riqueza entre la población y esa omisión dejó un vacío sobre como enfrentar los efectos de la Revolución Industrial en el nivel de vida de los trabajadores. Por eso Sismondi da ese título a su libro principal de economía política. Su propósito es exponer el modo como la riqueza creada se distribuye entre la población que la produce y proponer un reparto más equitativo. Lo que entonces era la preocupación solitaria de Sismondi, ahora, dos siglos después, es preocupación universal y el mayor tema de debate político.

En el año 2014, un estudio realizado por Oxfam y Credit Suisse y publicado por la revista francesa Le Monde, mostraba que un 80% de la población mundial sólo tenía 5,5% de la riqueza mundial. Lo que significa que un 20% de la población posee el 94,5% de la riqueza total del mundo. Es una acumulación que sólo empeora.

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En 2010, Tony Judt, en su último libro Ill Fares the Land: A  treatise on our present Discontents[1], un estudio profundo de la distribución de la riqueza, dijo que «a diferencia de sus padres y abuelos, los niños de hoy, tanto en el Reino Unido como en el EE.UU. tienen muy pocas expectativas de mejora en  la condición en la que han nacido ». Eso recuerda la descripción de Sismondi del proletariado: esos desposeídos cuya función permanente en la antigua Roma era suministrar con sus hijos los brazos necesarios para la producción: ad prolem generanda[2]. Hoy también esa acumulación está en contra de la movilidad de clase. La estratificación de clases y la concentración de riqueza es más marcada en EE.UU., que se dice el modelo económico universal. Le siguen en concentración de riqueza Holanda, Alemania, Francia Noruega y Gran Bretaña acercándose. Todos ellos miembros de la OTAN, que reclaman austeridad a otros miembros de la OTAN con mejor distribución de riqueza.

 

Una investigación sobre la distribución de la riqueza por Emmanuel Sáez y Gabriel Zucman, dos especialistas de la London School of Economics, publicado en la revista Fortune en octubre de 2014, encontró que no hay duda de que la desigualdad de ingresos ha ido en aumento en los Estados Unidos durante las cuatro décadas pasadas. En Estados Unidos, las 160.000 familias más ricas poseen tanta riqueza como los 145 millones de familias más pobres, y que la riqueza es aproximadamente 10 veces más desigual que el ingreso.

Ellos argumentan que el aumento drástico en la desigualdad de la riqueza se ha producido por las mismas razones que la desigualdad de ingresos; es decir, la tendencia, desde la década de 1970, a que los impuestos menos progresivos, y a que un mercado de trabajo cambiante obligue a muchos trabajadores de cuello azul [obreros] ha competir con mano de obra barata en el extranjero. La desigualdad de riqueza específica se ve afectada por la falta de ahorros en la clase media.[3]

 

Hoy encontramos una creciente desigualdad con dimensiones mucho más grandes que en el siglo XIX, pero su crecimiento se debe a tres factores ya denunciados por Sismondi: a) la desigualdad de los impuestos; b) la competencia de la mano de obra extranjera y c) ausencia de ahorro, porque la sobreproducción provoca un gasto excesivo.

 

Siempre en Fortune, encontramos otra confirmación de la notoria desigualdad de la riqueza en los EE.UU., en un artículo de Chris Matthews, donde afirma que la desigualdad de la riqueza es peor de lo que se piensa… Mientras que la desigualdad es un resultado natural de la competencia en las economías capitalistas, hay mucha evidencia que demuestra que los niveles extremos de desigualdad son malos para los negocios.[4]

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Eso ya fue dicho por Sismondi hace doscientos años; incluso dijo más que eso: Insistió, una y otra vez, que los buenos salarios son necesarios para movilizar y ampliar el mercado interno; lo mismo que repitió John Maynard Keynes cien años más tarde. Algo parecido a lo que China hace en este momento para aumentar su mercado interior y asegurar un crecimiento económico independiente. Esa política ha sacado a 700 millones de chinos de la pobreza.

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Sismondi también señaló que una mayor igualdad en la riqueza aumenta el poder de compra de los consumidores nacionales, mientras que la desigualdad en la riqueza empuja las economías a depende r de la exportación, que es el móvil principal del imperialismo. [5]  Sismondi también señaló que los mercados mundiales también tienen límites y que la competencia universal, provocada por la desigualad doméstica desplaza a trabajadores en el extranjero. Eso crea conflictos comerciales en todo el mundo, que suelen terminar en conflictos armados. La prueba de que esos conflictos continúan son los debates que tienen lugar en Ginebra, en la OMC. Están todos relacionados con la apertura de los mercados y la erosión del espacio para políticas económicas nacionales de desarrollo interno.

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Sismondi también fue quien desplazó la división de Quesnay, que encontraba tres clases en la sociedad y la dividió en dos clases que protagonizan la dinámica económica y política: la clase obrera y la clase capitalista, que se disputan los beneficios de la producción. Es Sismondi quien encuentra que hay una plus-valía [mieux value] en el aporte de los obreros a la producción, del cual se apropia por la clase capitalista. Sismondi comenta con agudeza que las naciones se enriquecen cuando aumentan sus ingresos totales, pero no cuando una clase usurpa el ingreso de otra clase[6]. Marx elaboró sobre ese tema.

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Ese mismo comentario puede aplicarse al criterio de producción internacional propuesto como cadenas de valor. Su percepción del valor aportado por las partes en un proceso de producción internacional atribuye a los insumos locales y al trabajo local, menos valor y menos retribución que el atribuido a factores foráneos como inversión, distribución y propiedad intelectual. Es el caso del socio capitalista – en este caso corporaciones transnacionales-  usurpando la participación en los ingresos del socio local.

 

Este concepto también tiende a reducir los ingresos de las clases trabajadoras en el mundo desarrollado, porque los obliga a competir con las clases obreras de países en desarrollo. Como Sismondi afirma la riqueza es algo bueno cuando extiende su confort a todas las clases;… Sin embargo, un Estado puede ser miserable incluso si algunos individuos acumulan fortunas colosales.[7] O cuando luego dice, un fabricante que aumenta sus ingresos con lo que recorta en salarios a los trabajadores no añade nada a la renta nacional;El mismo ingreso es bien gastado sea por los ricos o los pobres, pero no se gasta de la misma manera. El primero sustituirá mucho más capital y creará mucho menos trabajo que el segundo; eso favorece mucho menos a la gente y como consecuencia ayuda mucho menos en aumentar la reproducción de la riqueza[8].

 

Hemos documentado lo suficiente, por hoy, la modernidad trascendencia de la riqueza y su relación con la población. Es algo que suele  ser descuidarse en la economía política de Washington y Bruselas, que aún son centros líderes del sistema económico mundial. Pero la gente en las calles de los Estados Unidos y Europa empieza a estar consciente y también cansada de eso. Puede que se etiqueten como Occupy Wall Street o Indignados o Frente Nacional o Syriza, pero hay una reacción popular evidente ante la concentración de la riqueza y eso tiene consecuencias políticas. Esa oposición puede llegar al poder, pero será bueno que sus líderes no lo tomen como revancha y recuerden a Sismondi cuando escribió: El orden social perfeccionado en general es ventajoso para los pobres y para los ricos, y la economía política enseña a mantener ese orden corrigiéndolo, no derrocándolo.[9]

 

Distribución mundial de riqueza entre las naciones

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Además de la concentración de la riqueza nacional, donde ciertos países desarrollados y en vías de desarrollo pueden tener parecidos – US e Indonesia comparten el podium – también hay concentración y falta de equidad en las relaciones económicas internacionales o en la distribución internacional de la riqueza. 15 países tienen el 75% de la riqueza mundial. Cabe señalar que todos esos países, con la excepción de China, también tienen grandes deudas, lo que es indicio de que su mayor participación en la riqueza mundial no proviene de mayor eficiencia económica sino de una especie de plus-valía recogida sobre los recursos de esos 182 países restantes que poseen sólo el 25% de la riqueza mundial.

Pero la distribución de la riqueza mundial muestra una tendencia a cambiar.  Ahora China es el país con mayor riqueza, con una participación del 16%, mientras que los EE.UU. se ha reducido al 13%, pero debemos tomar en cuenta que EE.UU. tiene sólo 315 millones (2014) habitantes, mientras que China tiene 1.357 millones (2013), eso da mayor riqueza per capita a Estados Unidos. Pero si se consideran las deudas, en EE.UU., hay una deuda per cápita de $ 58. 400, contra $ 2.200 en China.

 

Japón es el tercer país rico, con el 9% de la riqueza mundial, su población es de 127 millones y la deuda per cápita es de $ 24.000. Alemania, Italia, Reino Unido, Francia y España, las mayores economías de la UE, tienen juntas el 18% de la riqueza mundial  y su deuda suma US$ 25.771 millardos. El Reino Unido tiene la mayor deuda per capita con US $ 160.158. Italia la menor con $ 43.621. Que una clase minoritaria es quien aprovecha las deudas se prueba fácilmente: el ciudadano corriente tiene una la deuda per capita  mayor que su valor neto.

 

La desigualdad en la distribución de la riqueza mundial hace más lenta la economía mundial, porque, como ya dijo Sismondi: la concentración de la riqueza provoca estancamiento del crecimiento económico.[10]

 

Abandonaremos aquí el tema de la distribución de la riqueza, para comentar otros asuntos modernos en que Sismondi es un buen guía. Tocaré algunos temas de actualidad y citaré trozos pertinentes de sus Nouveaux Principes d’économie politique (1827, su libro principal de la economía, aunque hay otro posterior (1837) muy importante cuyo título es Études sur Economie Politique.

 

Nouveaux Principes d’Economie Politique

 

El primer libro de Nouveau Principes trata de El objeto de la economía política y los origines de esa ciencia. En las primeras líneas del primer capítulo Sismondi afirma que la ciencia del gobierno tiene, o debiera tener, como objetivo el bienestar de los hombres en la sociedad. Esta ciencia investiga los medios para asegurar el más alto bienestar posible que sea compatible con su naturaleza; mientras que trata al mismo tiempo de hacer participar al mayor número posible de personas en ese bienestar…. En ninguna de las ciencias políticas este doble objetivo debe ser olvidado por el legislador. Creemos que esto sigue siendo un principio muy válido para orientar la acción de los gobiernos, pero, por desgracia, no siempre se aplica.

 

Repartición equitativa de los avances científicos y tecnológicos

Untitled8Ahora, como en el tiempo de Sismondi, la ciencia y la tecnología mejoran el modo de  producir bienes y servicios. Esto aumenta la productividad. Ahora, como entonces, en vez de ser una bendición para todos, es causa de desempleo y marginalización de gentes con habilidades ganadas con esfuerzo. Ahora, como entonces, las ganancias por el aumento de productividad no se comparten equitativamente entre los trabajadores y los propietarios. Hay tal  injusticia que esa ganancia es toda para el propietario. Por esa mezquindad, el aumento en productividad en lugar de ampliar mercados con un incremento en la capacidad de compra, crea una mayor concentración de la riqueza, que luego restringe los mercados.

Los avances en la automatización aumentan la productividad, pero para el obrero sólo precarizan el empleo.  La amenaza de redundancia inicia una tendencia a aceptar salarios aún más bajos, para no quedar desempleado. Ese fenómeno existe desde la Revolución Industrial, desde el tiempo de Sismondi. Por eso dijo que las mejoras en ciencia y tecnología son un avance para el conjunto de la humanidad, que debe ser compartido entre todos los que participan en el proceso de producción. Una manera obvia para que los obreros participen en el beneficio – dice- es un aumento de sueldos o un aumento del tiempo libre, con el mismo salario. Lo que está mal hoy día no son los descubrimientos, sino la repartición injusta que el hombre ha hecho de los beneficios.[11]

 

El impuesto al Consumo o de Valor Agregado

 

Untitled14Existen sistemas de impuesto al consumo en más de 120 países de todo el mundo, incluidos todos los países de la OCDE, menos Estados Unidos, donde es más complejo. Las tarifas van desde 3 por ciento al 25 por ciento. El impuesto, generalmente llamado al Valor Agregado (IVA), se paga en la  las transacciones en todos los niveles de la cadena de suministro, desde la producción hasta la venta final del producto al consumidor. La percepción de ese impuesto no es visible para el consumidor final. Esos impuestos no deben ser un costo para las empresas y en general son recuperables por el productor y el distribuidor. En última instancia, es el consumidor final quien  carga con todo el costo del IVA; la mayoría de esos consumidores son personas que viven de un salario.

 

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales recomiendan el uso de IVA o impuesto al consumo como una forma simple y segura para aumentar los ingresos fiscales. El IVA es también un tributo oficial de la Comisión Europea, que le impuso un mínimo de 17%.

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Sismondi se opone a este impuesto al consumo. Primero explica que afecta desigualmente porque hay muchos modos de consumo y algunos escapan completamente, como por ejemplo aquellos que se consumen en la fuente o los que son de producción doméstica. Su oposición al uso generalizado de impuestos al consumo se debe a que nunca sabemos quién va a terminar pagándolo…. y se vuelven siempre más pesados en relación con los ingresos a medida que se desciende la escala de la riqueza en las diferentes clases, hasta que se llega a la más pobre, la de los trabajadores industriales. Su consumo se compone casi siempre de productos que se compran e introducen en las ciudades, y no hay alguna parte de eso que pueda eludir el impuesto.

 

La proposición de eliminar los impuestos directos  y recaudar todos los ingresos del Estado con los impuestos sobre el consumo es injusta e inhumana… En cierto sentido, sería como volver al sistema feudal, en el que los ricos no pagaban ningún impuesto…

Los impuestos sobre el consumo suben el precio de cada cosa. Los que viven de su trabajo y esos son la clase más numerosa, no tendrían suficiente para vivir…. Como las ventas totales disminuirían se haría necesario aumentar el precio de cada mercancía, en particular, aquellas esenciales, porque quienes las venden pueden imponer su ley a los compradores que no puede hacer a menos. El aumento de los precios de los alimentos pone nueva presión sobre los salarios y ganancias … la competencia en los mercados extranjeros será más difícil; el crecimiento se detendrá … Aquí alude a la distribución de la riqueza llamada del goteo hacia abajo (trickle down) propuesta por Ricardo, que es aún la doctrina económica oficial de Estados Unidos y dice: Evitemos creer que al gravar los bienes de primera necesidad, en el que los pobres adelantan el pago, los ricos van a terminar reembolsándolos.[12]

 

Sobre los acuerdos de libre comercio internacional

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El antepasado de los acuerdos bilaterales o plurilaterales, actualmente llamados Acuerdos de Libre Comercio o Acuerdos de Asociación, son los monopolios comerciales que fueron dados a empresas específicas como la Compañía Británica de las Indias Orientales. Hoy en día, a pesar de la etiqueta, el objetivo sigue siendo administrar el comercio de una manera preferencial y discriminatoria. Sismondi ya tenía una opinión contraria a ese tipo de comercio. Afirmó que cuando se trata de la riqueza comercial, en general, los gobiernos sólo han visto el interés de los comerciantes; creen que ese interés es igual al de la nación en su conjunto; por eso es siempre de acuerdo a sus consejos que ajustan su legislación. Siempre buscan hacerlos ricos lo más rápido posible. … Esos acuerdos se obtienen a veces por el favor de un gobierno extranjero, que por miedo o por la esperanza de llegar a una alianza, dan ventajas a los comerciantes de una nación en particular sobre los de cualquiera otra,… ese es el objetivo de los acuerdos comerciales que, durante medio siglo, han sido un tema importante en las políticas europeas.

 

Una excepción de los aranceles de importación que son pagados por otras naciones … da, sin duda, a la nación que la obtiene, casi todo el comercio de la nación que la otorga … Cuando el acuerdo comercial implica la concesión de exenciones recíprocas, cada país podría encontrar que compró demasiado caro el monopolio que consiguió para sus productores, a cambio del monopolio que dio a los extranjeros contra sus propios consumidores … Ningún acuerdo comercial puede satisfacer la avaricia de los comerciantes, porque siempre quieren un monopolio.[13]

 

Esta observación atemporal de Sismondi, describe la eterna aspiración de quienes empujan detrás del comercio negociado por los gobiernos. Cuando Sismondi describe los monopolios comerciales que las potencias europeas impusieron a sus colonias, asoma una propuesta válida para hoy día y  que sería contraria al trato discriminatorio y excluyente encerrado en la Asociación Trans-Atlántica de Comercio e Inversiones – (TTIP según sus siglas inglesas) propuesto por los EE.UU. a la UE.

 

Dice que: un libre comercio de toda Europa, con todas sus colonias habría sido, sin duda, más ventajoso para todos ellos, porque incrementaría infinitamente el mercado para la primera y aceleraría el desarrollo de las segundas. Es algo que la UE, en su conjunto, esta de alguna manera tratando de hacer ahora con los países APC (antiguas colonias).

 

Los acuerdos del tipo TPP y TTIP afectan no sólo a las cuestiones comerciales, sino también áreas no comerciales que impactan mucho en la vida de los ciudadanos en todos los países participantes. Es la razón por la que  siempre son negociados en secreto, pero los detalles son bien conocidos por los especialistas debido a otros acuerdos similares como el NAFTA, el CAFTA y otros más. La reciente publicación de las cláusulas del TPP por Nueva Zelanda confirmó la sospecha de que se trata de las mismas cláusulas. La experiencia de México y Canadá en el TLCAN puede ser servir para advertir sobre las consecuencias económicas y sociales.

 

En subvenciones a la exportación

 

Untitled9La OMC en Ginebra, es el teatro de las negociaciones comerciales multilaterales. En la OMC se aceptó la Ronda de Doha sólo con el fin de eliminar los subsidios que bajan artificialmente los precios de las exportaciones agrícolas. La negociación sobre los demás aspectos del comercio están paralizadas porque no ha habido un acuerdo para la eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas, principalmente las de EE.UU. y en menor grado, las de la UE.

 

El problema no es nuevo. Lo causan economías cuyo crecimiento no se basa en la prosperidad del mercado interno, sino en las exportaciones. Es un problema que ya existía a principios del siglo XIX, y el análisis de Sismondi relativo a los subsidios a la exportación es tan válido hoy como lo era entonces. Cuando todos los demás medios para la expansión de los mercados extranjeros resultaban ser insuficientes, algunos gobiernos han llegado incluso a pagar a sus comerciantes para permitirles vender a un mejor precio; cuanto más extraño parece este sacrificio, contrario a los más simples cálculos, más se le atribuye a una alta política. Este subsidio es una recompensa del Estado al fabricante por la fabricación y reemplaza los beneficios: el resultado es alentar la continuación de industrias que no producen alguna ganancia; y cuando se le da a las exportaciones, el gobierno paga a sus comerciantes a costa de sus ciudadanos, para que los extranjeros puedan comprar a un mejor precio. Suponemos que esta maniobra se realiza con frecuencia para llevar a la quiebra las fábricas extranjeras cuya competencia se teme. Este sacrificio parece estar muy fuera de proporción con el objetivo propuesto; las gentes que durante diez años  pagaron para desalentar a un rival, corre el riesgo, si eso se discontinua el decimoprimero año, de encontrarlo listo para comenzar de nuevo. Esta puede ser la razón por la que los EE.UU. y la UE encuentran tan difícil eliminar o reducir los subsidios a su agricultura y, sobre todo, a sus exportaciones agrícolas. Sin esas subvenciones que bajan los precios internacionales, algunos países agrícolas podrían dejar de importar y además empezar a exportar de nuevo.

 

Continúa Sismondi Los subsidios como una política sólo pueden justificarse cuando son para bienes cuya fabricación se considera necesaria para la defensa o para la alimentación de la nación, por lo cual su producción se debe garantizar a cualquier precio, al igual que las armas, aparejos para las naves, las medicinas, los alimentos del país o incluso aquellos cuyo cultivo es aún desconocido. La acumulación de riqueza no es el objetivo principal de un país y debe ser sacrificada a todo lo demás que garantiza la seguridad y la salud de la nación.[14] En este párrafo Sismondi recomienda una industria de defensa autónoma y la soberanía alimentaria. Son principios que existen desde las Guerras Napoleónicas y el bloqueo continental. Las recientes sanciones de la UE contra Rusia los ponen a la vanguardia de la política económica actual de Rusia y China.

 

Sobre-producción y consumo

Untitled10La sobreproducción es la bête noir de Sismondi y también con mucho una preocupación actual.

David Ricardo y Jean Baptiste Say declararon que la producción podría ser ilimitada; que no había límites a la producción. Que cada producción crea su propio mercado. Esa idea está todavía se enseña como verdad básica en los cursos de economía. Es la base teórica de la llamada Economía de la oferta (Supply Side Economícs), que es la doctrina que guía de los Estados Unidos desde el Presidente Reagan

Sismondi cita a Ricardo cuando dijo que M. Say [Jean Baptiste Say] ha demostrado, de la manera más satisfactoria que no hay capital, por grande que sea, que no pueda ser empleado en un país, porque la demanda de los productos sólo la limita la producción.[15]

 

Sismondi contradijo esa doctrina con vehemencia. Explicó como la abundancia de capitales  concentraba las inversiones en grandes fábricas de gran capacidad productiva. La concentración industrial creó desempleo y restringió el mercado interior y eso empujó a exportar la producción a otros países y al imperialismo. El descubrimiento de Sismondi se asemeja al teorema  de Hecksher y Olin sobre los patrones del comercio internacional. Ese teorema muestra que los países exportan productos según su recurso productivo más abundante: se exportan productos intensivos en capital contra productos intensivos en mano de obra. Sismondi argumenta que los mercados internacionales también son limitados y que la exportación de la sobreproducción se vende a menudo recurriendo al dumping, lo que arruina la producción local. El frecuente uso de  medidas anti-dumping y las protestas que se escuchan en la OMC y en la UNCTAD confirman lo dicho por Sismondi.

 

Sismondi explica que Su error es que ven la producción anual, como si fuera lo mismo que los ingresos…. Con tal principio es imposible entender el hecho más demostrado en toda la historia del comercio; la saturación del mercado… es imposible explicar cómo es que las ganancias del capital y los salarios bajan, al mismo tiempo que aumenta la producción.[16] Es el mismo efecto burbuja que vemos cuando en medio de desempleo y estancamiento mundial, suben  los mercados de valores por la sobreproducción de dinero.

 

Muchos de los problemas actuales causados por exceso de producción están relacionados con los errores de Say y de Ricardo. Marx encontraba en la objeción de Sismondi la causa de las crisis periódicas del sistema capitalista. También lo hicieron otros críticos del capitalismo como Mihail Bakunin o Rosa Luxemburgo. El día de hoy lo sostienen economistas como Robert Brenner o J.A. Hobson. Ambos explican la actual crisis económica por la sobreproducción, que implica una tendencia al despilfarro que va en contra de la idea del desarrollo sostenible.

 

Untitled11Robert Brenner dice que La causa principal, aunque no sea la única, de la disminución de la tasa de ganancia ha sido una persistente tendencia al exceso de capacidad en las industrias manufactureras globales.[17] Vale la pena leerlo, porque su descripción de la actualidad es parecida a las descripciones de Sismondi, solo que la descripción de Sismondi está más cerca de la raíz primaria.

 

J.A.Hobson explica lo que Sismondi dijo dos siglos antes. Hobson afirma que la sobre-producción y el posterior sub-consumo desata una compleja cadena de reacciones y eventos que resultan en el imperialismo. Hobson atribuye la crisis de 1929 y la depresión posterior a un exceso de inversiones industriales y agrícolas, que fueron financiados por los bancos y crearon una gran sobre-producción. Los productos sin vender vaciaron las cuentas de depósitos, causaron quiebras y los bancos fueron arrastrados con ellas.  Sismondi describe el proceso: Tal vez hayamos notado que los capitales pueden acumularse más rápido de cuanto aumenta la demanda de inversión, cuando eso sucede el interés que se paga disminuye, y eso empuja a más producción, a la vez que empuja hacia abajo el consumo; que cada transformación de capital de trabajo en capital fijo implica una producción futura, sin consumo equivalente; y que si la sociedad sigue algún tiempo en esa carrera de prosperidad … habrá muy pronto, a causa de la acumulación de capital, una aterradora falta de proporción entre producción y consumo. Parece que son necesarios terribles flagelos para llevar las sociedades humanas de vuelta a la armonía,….Pudiera ser que hay un tiempo en el progreso de las naciones, en donde es necesaria la destrucción de la riqueza existente para que la actividad creativa pueda comenzar de nuevo.[18] Es tal cual la Teoría de la Destrucción Creativa de Joseph Schumpeter (1942).

 

Sobre la justicia en la política económica

 

Cuando el público confunde las Escuelas de Negocios con Escuelas de Economía, es útil recordar a la sociedad la distinción de Sismondi: la Economía Política no es una ciencia del cálculo sino una ciencia moral.[19]

[1]   Mal le va a la tierra: Un tratado sobre los presentes descontentos.

[2]   Les Romains appelèrent prolétaires ceux qui n’a-vaient point de propriété, comme si, plus que

tous les autres, ils étaient appelés à avoir des enfans : Ad prolem generandam.   Sismondi. Nouveaux Principes, Libro VII, Cap. II, pag. 264.

[3]          http://fortune.com/2014/10/31/inequality-wealth-income-us

[4]          http://fortune.com/2014/10/31/inequality-wealth-income-us

[5]   L’ égalité des jouissances doit avoir pour résultat de donner toujours plus d’étendue au marché des producteurs ; leur inégalité, de le resserrer toujours davantage. …la concentration des fortunes entre un petit nombre de propriétaires, le marché intérieur se resserre toujours plus, et l’industrie est toujours réduite à chercher ses débouchés dans les marchés étrangers,  Sismondi. Ibidem.Livre IV, Chap.IV, pags. 357 – 361

[6]    Les nations s’enrichissent quand elles augmentent leur revenu, mais non pas quand le revenu de l’une de leurs classes est usurpé par l’autre. Sismondi ibidem. Livre IV, Chap. V, Pag.378.

[7]   La richesse est un bien lorsqu’elle répand l’aisance dans toutes les classes ; …Mais un État peut être misérable encore que quelques individus y accumulent des fortunes colossales.

[8]   Le fabricant qui augmente son revenu de tout le salaire qu’il retranche à ses ouvriers, n’ajoute rien au revenu national….Le même revenu est bien employé par le riche et par le pauvre, mais il n’est pas employé de la même manière. Le premier remplace beaucoup plus de capital et beaucoup moins de travail que le second ; il favorise beaucoup moins la population, et sert par conséquent bien moins à la reproduction de la richesse.

[9]   L’ordre social perfectionné est en général avantageux au pauvre aussi bien qu’au riche, et l’économie politique enseigne à conserver cet ordre en le corrigeant, non pas à le renverser. Sismondi. Ibidem. Livre I, Chap. II.

[10] Aussi ce que nous avons vu au commencement de ce chapitre, que le marché intérieur ne pouvait s’étendre que par la prospérité nationale…. l’augmentation du débit universel ne peut résulter que de la prospérité universelle. Sismondi. Nouveaux Principes d’économie politique, Livre IV, Chap.IV. Page 362.

[11]  Supposez tous les hommes partageant également entre eux le produit du travail auquel ils auront concouru, et toute découverte dans les arts sera alors, dans tous les cas possibles, un bienfait pour eux tous ; car, après chaque progrès de l’industrie, ils pourront toujours choisir, ou d’avoir avec moins de travail un plus long repos, ou d’avoir avec le même travail plus de jouissances. Aujourd’hui, ce n’est pas la découverte qui est le mal ; c’est le partage injuste que l’homme fait de ses fruits. Sismondi. Ibidem. Clarifications, Pages. 433 – 434.

[12] C’est un grave inconvénient des impôts sur la consommation, qu’on ne sache jamais, en les établissant, par qui ils seront payés en dernier analyse. …que ses droits s’élèvent toujours plus dans leur proportion avec les revenus, à mesure qu’on descend vers les clases plus indigentes, et que la plus malheureuse de toutes, celle des ouvriers manufacturiers , dont la dépense se compose presque uniquement de denrées achetées et introduites dans les villes, n’y échappe pour aucune partie de son revenu.

C’est donc une proposition très-injuste et inhumaine que celle qu’on a souvent répétée, de supprimer toutes les impositions directes, et de lever la totalité des revenus de l’État par des impôts sur la consommation ; …à plusieurs égards ce serait rentrer dans l’ancien système féodal oû le noble ne payait rien ;…

D’autre part, lorsque les impôts sur la consommation ont élevé le prix de toutes choses, les hommes qui vivent de leur industrie, et qui forment une classe nombreuse parmi les consommateurs, ne trouvent plus dans l’industrie des ressources suffisantes pour vivre….Comme la vente totale diminue, il faut, pour qu’ils vivent, que chaque article leur rapporte davantage,…mais surtout celui des denrées de première nécessité, parce que leurs vendeurs font la loi aux acheteurs, qui ne peuvent s’en passer. Le renchérissement de ces denrées réagit de nouveau sur les salaires et les profits. … Gardons-nous de croire qu’en chargeant d’un impôt les objets de première nécessité, si les pauvres font l’avance, les riches finiront par le rembourser !  Sismondi. Ibidem , Livre VI, Chap. VI

[13] En général, les gouvernements, dans la richesse commerciale, n’ont vu que les marchands : ils ont cru l’intérêt de ceux-ci constamment conforme à celui de la nation ; et c’est presque toujours d’après leurs conseils qu’ils ont réglé leur législation. Ils ont cherché à les rendre riches le plus tôt possible ; …mais on pouvait quelquefois, par la faveur d’un gouvernement étranger, par la crainte, pas l’espérance d’une alliance, des avantages pour les commerçans d’une nation de préférence à toute autre,…C’est le but des traités de commerce qui, pendant un demi-siècle, ont été un objet important de la politique européenne. …Lorsque le traité de commerce portait une concession d’exemptions réciproques, chaque état aurait dû trouver qu’il achetait trop cher le monopole accordé à ses producteurs, par le monopole accordé aux étrangers contre ses consommateurs. …Aucun traité de commerce ne peut satisfaire pleinement l’avidité des marchands qui désirent un monopole.  Ibidem. Livre IV, Chap. IX, pages 413, 414, 417, 418, 421.

[14] Tous les autres expédiens pour étendre le marché des producteurs s’étant trouvés insuffisans, quelques gouvernemens sont allés jusqu’à payer leurs marchands pour les mettre en état de vendre meilleur marché ; plus ce sacrifice était étrange et contraire aux calculs plus simples, plus on l’a attribué à une haute politique. La prime est une récompense que l’état décerne au fabricant en raison de sa fabrication, et qui lui tient lieu de bénéfice : elle encourage par conséquent à suivre une industrie qui ne donne aucun revenu ; et lorsqu’elle est accordée sur l’exportation, le gouvernement paie ses marchands aux dépens de ses sujets, pour que les étrangers puissent acheter d’eux à meilleur marché. On a supposé que cette manouvre a été souvent suivie pour ruiner des établissements étrangers dont on redoutait la concurrence. Le sacrifice paraît bien disproportionné avec le but qu’on se serait proposé ; le peuple qui pendant dix ans, aurait payé une prime pour décourager ses rivaux, risquerait, s’il la discontinuait à la onzième année, de les trouver tout prêts à recommencer.

Une prime ne peut se justifier en politique, que lorsqu’elle est accordée sur la fabrication d’une marchandise  que l’on juge assez nécessaire ou à la défense, ou à la subsistance d’un peuple pour vouloir s’en assurer à tout prix la production, comme des armes, des agrès de navire, des médicamens, des denrées propres au pays, quoique leur culture y soit encore inconnue. L’accumulation de la richesse n’est pas le but principal de l’existence d’une nation, et elle doit être sacrifiée à tout ce qui garantit sa sûreté ou sa santé.

[15] Sismondi citando a Ricardo : M. Say a prouvé, de la manière la plus satisfaisante, dit-il, qu’il n’y a point de capital, quelque considérable  qu’il soit,  qui ne puisse être employé dans un pays, parce que la demande des produits n’est bornée que par la production. Sismondi. Ibidem. Livre IV, Chap. IV, pag.366.

[16] L’erreur dans laquelle ils sont tombés tient tout entière à ce faux principe, c’est qu’à leurs yeux la production annuelle est la même chose que le revenu. …..Avec ce principe, il devient absolument impossible de comprendre ou d’expliquer le fait le plus démontré dans l’histoire du commerce ; c’est l’engorgement des marchés. …il est  impossible d’expliquer comment le profit des capitaux et le taux des salaires baissent souvent en même temps que la fabrication augmente. Sismondi, Ibidem, Livre IV, Chap. IV, pages 336, 367

[17] Robert Brenner, Overproduction not Financial Collapse is the Heart of the Crisis: the US, East Asia, and the World. http://www.japanfocus.org/-Robert-Brenner/3043/article.html

[18]          Toutefois, on peut déjà avoir remarqué, que les capitaux peuvent s’accumuler plus rapidement que les demandes pour l’ouvrage qu’ils font produire n’augmentent; que dans ce cas l’intérêt qu’ils portent diminue, et qu’ainsi ils font produire plus , en même temps qu’ils font consommer moins; que chaque transformation de capital circulant en capital fixe entraîne la création d’une production future, sans consommation correspondante; et que, si la société continuait quelque temps dans son cours de prospérités, sans pouvoir s’étendre sur des régions nouvelles, et faire naître un nouveau peuple sur une nouvelle terre , il y aurait bientôt, en raison même de l’accumulation de ses capitaux , une disproportion effrayante entre ses productions et sa consommation. Il semble que de terribles fléaux sont chargés du soin de ramener à l’ordre les sociétés humaines, ….De même il y a peut-être telle époque dans le progrès des nations, où la destruction de la richesse existante est nécessaire pour que l’activité créatrice puisse recommencer à s’exercer.. Sismondi. Ibidem. Livre VI, Chap. VII, pages 248, 249.

[19] Aussi, l’économie politique n’est-elle pas une science de calcul, mais une science morale. Sismondi. Ibidem. Livre III, Chap. XIII, page 313.

El reflejo de Sismondi en Marx

Por Umberto Mazzei

Ginebra, enero 2016

 

El bienestar físico del hombre, en cuanto pueda ser obra de su gobierno, es el objeto de la economía política

Sismondi

 

Marx, en su libro más conocido, El Capital, menciona casi todos los economistas que existían desde la Antigüedad Clásica hasta el último cuarto del siglo XIX. Adam Smith, David Ricardo y Jean Charles Sismondi son los más citados. Marx ve a Smith y a Ricardo de una manera simple: como antagonistas. Con Sismondi la relación es bastante más compleja. Sismondi fue el primero en denunciar los males del sistema capitalista que surgió de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Sismondi fue el primero en contradecir hasta a un cierto punto a Smith y manifestar su  desacuerdo con la teoría económica de Ricardo. Marx le ve como un rival. Un rival cuyo principio básico es que una mayor igualdad en la distribución de la riqueza, impuesta por los gobiernos,  sería  el motor para un crecimiento económico general estable. Una proposición inconveniente para un Marx, que mira el capitalismo como irredimible y condenado a la destrucción. Eso puede explicar la ambivalencia de Marx hacia Sismondi, a quien a veces elogia, a veces omite la citar o incluso lo distorsiona o descalifica.

 

Para esta primera investigación de la relación entre Sismondi y Marx, la fuente para las ideas económicas de Sismondi son sus Nouveaux Principes d’Économie Politique, en su edición de 1827 y sus Études sur l’Économie Politique de 1837. Las fuentes para las ideas e Karl Marx son el Manifiesto del Partido Comunista y la primera edición inglesa de El Capital, porque fue autorizada por el propio Marx quien escribió el prefacio del autor, mientras que el prefacio del editor fue escrito por Frederich Engels. 

 

La visión social de Sismondi

 

Queremos enfocar la relación entre Sismondi y Marx, desde la perspectiva de Sismondi porque Sismondi vivió, estudió pensó, escribió y publicó extensamente antes de que Marx existiera, por lo que hay muchas ideas de Sismondi en Marx, pero, obviamente, no hay ninguna de Marx en Sismondi. Durante todo el siglo XIX todos los críticos de la revolución industrial capitalista usaron a Sismondi como referencia; pero sus ideas y descubrimientos han llegado mucho más lejos en el tiempo. Merece ser explorado y estudiado ahora, cuando los hechos una vez más confirman sus pronósticos y las distorsiones económicas y el daño social que él criticara entonces son repetidos en escala mucho más grande, porque el sistema económico de hoy sigue siendo el mismo, sin cambios y aún empeorado.

 

Sismondi fue un hombre profundo y cosmopolita que se desplazó con gran desenvoltura entre  el mundo intelectual de Suiza, Francia, Italia e Inglaterra, durante la época de las guerras napoleónicas y sus secuelas. Fue un escritor prolífico en literatura, historia y economía y su extensa obra muestra un análisis técnico innovador, un agudo y realista discernimiento, una perspectiva social unida a una dimensión universalista.

 

Su amiga y paisana, Mme. de Staël, lo describió en Corinne como un hombre de “sagacidad profunda” que hablaba con “autoridad”.  Stendhal, el gran escritor de Grenoble, donde fuese, llevaba consigo las obras de Sismondi y en su Lucien Leuwen incluyó a Sismondi entre los autores preferidos del personaje principal, junto con Goethe y Walter Scott. El famoso historiador Charles Agustin Sainte-Beuve, miembro de la Academia de Francia, le consagró mucho espacio en sus memorias  Nouveaux Lundis. Las revistas inglesas más conocidas publicaron sus trabajos. Sismondi también fue bien conocido en la América Española, de la que hizo comentarios agudos e interesantes sobre el papel y los propósitos de las finanzas británicas en las guerras para su separación de España. Domingo Sarmiento lo puso como referencia de filosofía política en su  Facundo (1845). Pero la alusión a Sismondi que más se conoce hoy día, vino del entonces ignoto Karl Marx , que en 1847, en su Manifiesto del Partido Comunista, consideró a Sismondi como el único economista digno de mencionar allí, aunque luego descalificase la calidad de su sentido social.

 

En efecto, Sismondi, bastante antes que Marx, fue el primero en analizar el origen, las consecuencias y las contradicciones del sistema de producción capitalista. Sismondi quería reformar el sistema de inmediato, es el primero en querer una distribución de la riqueza más equitativa, en querer mejorar la estabilidad laboral, en querer equilibrar la producción con la demanda para evitar las crisis sistémicas, en querer limitar el poder sin freno de banqueros e industriales, mediante la intervención del Estado. El quiso reformar el sistema de inmediato y demostró en modo claro y  específico que una distribución de la riqueza más equitativa era indispensable para la prosperidad económica y la estabilidad. Algo parecido a los principios que guiaron a Bismarck en Prusia primero y luego en Alemania desde los 1860, algo bien distante de la mesiánica propuesta radical incluida en la teoría anti-capitalista que Marx desarrolló luego.

 

Sismondi ve en el trabajo la única fuente genuina de valor, abundancia y riqueza. Fue el primero en analizar las causas estructurales de la pobreza y miseria impuesta a los trabajadores del mundo por la Revolución Industrial. Fue el primero en hablar de lucha de clases y de la explotación del proletariado, mientras busca una solución práctica, equitativa e inmediata. En su opinión esa miseria tiene cuatro grandes causas. a) la apropiación de la plus-valía del trabajo por el capital; b) la precariedad del empleo, agudizada por la automatización del proceso productivo; c) el exceso de capital que nutre una sobreproducción que satura mercados, provoca quiebras y causa desempleo; d) la pérdida de la estructura social que permitía al trabajador proporcionar su familia a sus medios. Sismondi pensaba que su aporte a la ciencia de la economía política era el de llenar un vacío dejado por Adam Smith, sobre la distribución de la riqueza. Esa es la razón por la que su principal trabajo en economía lleva por título Nuevos Principios de Economía Política o de la riqueza en su relación con la población.

 

Sus propuestas para solucionar el problema de la repartición de la riqueza, serían, especialmente hoy día, novedosos y practicables, aunque tropezarían con privilegios enraizados. Propuestas tales, como: a) dar a los trabajadores una participación en las ganancias y eventualmente una parte en la propiedad de las empresas donde trabajan; b) absorber el  incremento de productividad  derivado de la automatización y mejoras tecnológicas con una disminución de las horas de trabajo, sin disminución de salarios; c) mejorar la educación, para inducir una conciencia de las responsabilidades reproductivas; d) controlar la libertad de los bancos en la emisión de dinero, crédito y deuda.

 

Sismondi piensa que el Estado debe ser quien garantice una relación harmoniosa entre el trabajo y el capital, para mutuo beneficio, porque los buenos salarios expanden y dan vigor al mercado, mientras que la expansión de la propiedad entre los trabajadores produce una sociedad más próspera, equitativa y estable.

 

Un detalle interesante en Sismondi es que ya entonces, hace casi doscientos años, crítica cuatro  rasgos del sistema capitalista cuyo desarrollo monstruoso hoy día amenaza la entera economía mundial. El primero es la idea de que el gobierno no deba entrometerse en asuntos financieros y se deba dejar libertad a los bancos en la emisión de dinero y quasi-dinero. Sismondi dice que el dinero y sus facsímiles son bienes públicos y que por lo tanto el Estado debe mantener vigilancia y control sobre su emisión y circulación. El segundo cuando describe la economía de los Estados Unidos de América como una basada en la deuda como fuente de financiamiento y donde la especulación que busca el máximo lucro se ve allí como única medida del éxito. El tercero es el uso deliberado de préstamos impagables para obtener el sometimiento político de países insolventes y cita el caso de Inglaterra en la América Española. El cuarto es el daño y miseria causados por las exportaciones subsidiadas de los países industrializados en la economía de los países en desarrollo y ve a las economías que dependen de la exportación como víctimas de un exceso de capital que las hace intrínsecamente inestables.

 

Otro mérito particular de Sismondi es haber sido el primero en situar el crecimiento económico en un marco sociológico y encuadrar el progreso de la masa de bienestar en una escala global.

 

La percepción social de Marx

 

Karl Marx otorga a la miseria y las privaciones una fuerza redentora. Su teoría presume una solidaridad entre los obreros miserables, que sería superior al llamado del egoísmo y la urgencia individual; una rabia común canalizable de manera consciente y operativa hacia la liberación de la opresión de la oligarquía burguesa. Eso le hace mirar las miserias de los trabajadores como un hecho  necesario para que su aumento y acumulación eleven la presión a un nivel insoportable para la masa de los pobres hasta causar una explosión incontrolable. Esto debe suceder a causa de un proceso dialéctico cuyo tema es puramente económico, materialista, cuyas mecánicas convierten una revolución contra el capitalismo burgués, en un evento históricamente inevitable.

 

Marx llama esa explosión, la Revolución Proletaria, que anulará el sistema de propiedad privada que desde hace milenios oprime a la clase trabajadora bajo las clases propietarias. Esa opresión se hizo peor después de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial que trajeron el capitalismo burgués.

 

Marx propone un programa de diez puntos, que presento por primera vez en el Manifiesto del Partido Comunista y que luego desarrolla en su libro Capital. Ese programa muestra muy claramente los antecedentes intelectuales de su teoría, que también es confirmado por la lista bibliográfica de El Capital. Su teoría combina muchas ideas y observaciones de esos autores, mientras comenta sobre una amplísima gama de actividad humana que abarca desde la antigüedad hasta la sociedad que le era contemporánea. Marx desarrolló una enorme, aguda, detallada y erudita descripción de ancestrales conflictos de clase, que combinó brillantemente con una precisa disección del proceso de producción capitalista, resaltando su injusticia y su carácter explotativo. Él cree que el Capitalismo Burgués es la última manifestación de la explotación de la clase trabajadora que a través de un proceso dialéctico ha llegado a su final histórico, que culmina en una lucha final. Los más pobres entre los pobres, los proletarios, prevalecerán y tomarán el poder para luego gobernar imponiendo su Dictadura del Proletariado a la clase propietaria.

 

Bajo ese gobierno, el sistema de propiedad privada será eliminado, substrayendo gradualmente capital a la burguesía y centralizando todos los medios de producción bajo la propiedad del Estado. Al final, cuando se haya abolido la propiedad privada, no habrá mas distinciones de clase y todos los medios de producción serán propiedad pública. Inesperadamente, Marx considera incluir a las mujeres entre estos.  

 

El proceso de razonamiento que sigue Marx para llegar a sus conclusiones y hacer sus pronósticos es evidentemente especulativo y no siempre consistente, pero si es muy convincente, porque a la gente gusta creer en aquello que desean que suceda, en particular cuando están desesperados, llenos de angustia y odio. La lista de autores citados por Marx se expande desde Moisés, Homero, Aristóteles, Platón, Jenofonte y Antiparos, pasando luego por las luminarias del las escuelas económicas mercantilista, fisiócrata y liberal, hasta llegar a filósofos sociales como Hegel, Carlyle, Darwin y Engels. Entre los economistas, como ya dijimos, Adam Smith, David Ricardo y Charles Sismondi son los autores más citados.

 

Marx no es conocido por tratar con benevolencia a los autores de quien toma las ideas y hay casos  en que ni siquiera los menciona. Es extraño que en El Capital no haya mención de François “Grachus” Babeuf, quien fuera el primero en hablar del comunismo como propuesta, en tiempos de la Revolución Francesa, a pesar de haber dejado, como periodista que fue, muchos documentos escritos y que  forjó un cuerpo de doctrina coherente y popular: el babouvismo, que le costó la vida. Lo menciona sólo una vez y de paso en el Manifiesto del Partido Comunista. Ya en su tiempo, Marx, fue muchas veces criticado por apropiarse de ideas ajenas, por cambiar el significado usual de términos económicos, por copiar sin citar autores y por distorsionar a veces, cuando los cita, indicios de eso pueden leerse en el prefacio de Frederich Engels a la cuarta edición alemana de El Capital, que puede leerse en la primera edición inglesa, cuando contradice esas acusaciones.

 

Otra tendencia curiosa en Marx, es la de criticar y descalificar a los autores de quien toma inspiración y sobre cuyas ideas elabora. Tal es el caso con Georg Wilhelm Hegel de quien toma el método dialéctico de interpretar la historia y el enfoque del individualismo como el problema a superar; lo convierte en suyo con la estratagema de reducir la interacción dialéctica hegeliana basada en una amplia gama de conflictos culturales a una dialéctica de conflictos de clase exclusivamente económica, que denomina materialismo dialéctico. Después de lo cual afirma que mi método dialéctico no sólo es diferente del hegeliano, sino que es directamente su opuesto.

 

Otro caso similar es el de Sismondi de quien tomó el método de análisis económico, incluyendo sus definiciones y algunos de sus ejemplos, su percepción de la lucha de clases, y su preocupación por  la concentración de la riqueza  y la proletarización de la clase trabajadora. Luego lo etiqueta como socialista pequeño burgués

 

Igual descalificación tendenciosa hace con Proudhon y en su explicación aparece la razón de su rivalidad con los otros socialistas de una  manera más explícita: …este Socialismo busca depreciar cualquier movimiento revolucionario ante los ojos de la clase trabajadora, demostrando que no basta una mera reforma política, porque sólo  un cambio en las condiciones materiales de existencia y en las relaciones económicas puede ser ventajoso para ellos. Por cambio en las condiciones materiales de existencia esta forma de Socialismo, sin embargo, de ninguna manera lo entiende como abolición de las relaciones burguesas de producción – una abolición que sólo puede hacerse por una revolución – sino sólo reformas administrativas. Está claro aquí que no es el bienestar inmediato de las clases trabajadoras lo que persigue, sino la realización de un sueño, de una revolución violenta que acabe con las presentes condiciones burguesas de producción, pero sin un proyecto claro y definido de como sustituirlas, porque la Dictadura del Proletariado, sin una elaboración institucional que defina sus órganos y las políticas concretas de producción, como dice Marx del socialismo de Proudhon, se convierte en una mera figura retórica.   

 

Tampoco escapan a su descalificación gratuita Saint Simon, Fourier y Owen, que en el Manifiesto del Partido Comunista, amarra juntos en la categoría de socialistas utópicos.

 

Claude Henry de Saint Simon (1760 – 1827) acuño el término industrialización y fundó la escuela “organicista positivista” de cuya teoría sobre la evolución orgánica Marx derivó gran parte de sus doctrinas de evolución social.

 

Charles Fourier (1772 – 1837), que acuño el término feminismo y defendió la igualdad de género. Su primer libro fue El destino social del hombre. Fourier propuso una reconstrucción social basada en asociaciones comunales experimentales llamadas Falanges, donde el producto social fuese distribuido según las necesidades sociales, una asignación de responsabilidades de acuerdo a las facultades e inclinaciones individuales para hacer del trabajo un goce y un mínimo decente para quien no pudiese trabajar. Su influencia en la visión de una sociedad sin clases de Marx, con iguales condiciones de educación e ingreso es evidente.

 

Robert Owen (1771 -1858), fue un industrial que escribió Una nueva visión de la sociedad, de donde surge la escuela a la que primero se aplica el nombre de socialista. Owen consideraba la pérdida del sentido comunitario el principal problema de la revolución industrial en Inglaterra y puso en práctica sus ideas construyendo una ciudad modelo para los trabajadores de su fábrica textil en New Lanark, donde los horarios de trabajo eran más cortos, los salarios más elevados y la educación de los niños gratuita. Luego construyó otra en Harmony, Indiana, Estados Unidos. El objetivo básico del socialismo owenista era una felicidad humana racional, idea compartida con Bentham, pero de la que no hay trazas en Marx; pero si de otra idea suya que es la importancia dada al ambiente de crianza para el futuro comportamiento del individuo. Los owenistas consideraban a Marx como un simple teórico de armario.

 

Además de ponerlos juntos, aunque técnicamente no tengan en común más que el deseo de mejorar la sociedad y de haberle servido de fuente, Marx dice de ellos que el grupo ha producido mucho material instructivo para iluminar a la clase trabajadora. Añade: Las medidas prácticas propuestas por ellos, tales como la abolición de la diferencia entre ciudad y campo; abolición de la familia, de la ganancia privada y del sistema de salarios; la proclamación de la armonía social; la conversión de las funciones del Estado en una mera superintendencia de la producción. Todas estas propuestas apuntan solamente a la desaparición de los antagonismos de clase, que en esa época apenas comenzaban a nacer y que en estas publicaciones son reconocidas en su forma temprana, indistinta e indefinida. Luego de lo cual gratuitamente concluye: Estas propuestas, por lo tanto, sólo tienen carácter utópico.

 

Ese desdén hostil de Marx hacia autores que compartían su interés en mejorar la condición de los trabajadores y que reclamaban una distribución más justa de la riqueza, es probable que se deba más a su carácter tumultuoso y su temperamento desordenado y agresivo, que a mezquindad personal.

 

En el caso específico de Sismondi, de alguna manera Marx presume que es parte de la aristocracia arruinada o de la nueva clase pequeño burguesa y sumariamente nombra a Sismondi como el economista jefe de ese grupo. En el Manifiesto del Partido Comunista, en el Capítulo III, sobre Literatura Socialista y Comunista; en el grupo b) Socialismo pequeño burgués Marx explica que En países como Francia donde los campesinos constituyen más de la mitad de la población es natural que los escritores que estaban del lado del proletariado y contra la burguesía, utilizaran en su crítica contra el régimen burgués, el estandarte de los campesinos y los pequeños burgueses, y desde la posición de estas clases intermedias enarbolasen los garrotes por la clase trabajadora. Es así como surgió el socialismo pequeño burgués. Sismondi era la cabeza de esa escuela no sólo en Francia sino en Inglaterra.

 

Luego añade algo que explica la razón por la que desea descalificar a Sismondi. Dice Marx: Esta escuela disectó con mucha agudeza las contradicciones de la producción moderna. Puso al desnudo las apologías hipócritas de los economistas. Probó de manera incontrovertible los desastrosos efectos de las maquinas y de la división del trabajo, la concentración del capital y de la tierra en pocas manos, la sobreproducción y las crisis; señaló la ruina inevitable de la pequeña burguesía y los labradores, la miseria del proletariado, la anarquía en la producción, las evidentes desigualdades en la distribución de la riqueza, la guerra industrial de exterminio entre las naciones, la disolución de los viejos vínculos morales, de las viejas relaciones familiares, de las viejas nacionalidades.

 

A pesar de sus objetivos positivos, sin embargo, esta forma de socialismo aspira bien sea a restaurar los viejos medios de producción e intercambio y con eso de las viejas relaciones de propiedad y la vieja sociedad, o a estorbar los modernos medios de producción e intercambio dentro del marco de las viejas relaciones de propiedad que existieron y que estaban destinadas a ser explotadas por esos medios. En ambos casos, es a la vez utópica y reaccionaria.

 

En ningún lugar ni en el Manifiesto del Partido Comunista o en El Capital, explica Marx –a quien gusta expandirse en minuciosos detalles- las razones por las que afirma que eso sea reaccionario y utópico. Parece fuera de lugar calificar a Sismondi como reaccionario a la propuesta marxista de revolución, porque Sismondi, publicó sus dos obras sobre economía, Nuevos Principios de Economía Política, (1819 y 1827) y Estudios sobre Economía Política (1836), bien antes de las convocatorias de Marx a la revolución proletaria. En cuanto a etiquetarlas de utópicas, hoy día podemos pensar, mirando el pasado, que las propuestas de Sismondi hubiesen ahorrado muchos sufrimientos a los trabajadores con una distribución más justa de la riqueza, que sigue siendo una preocupación muy moderna. Marx tiene alguna responsabilidad en los doscientos años de demora en esas reformas que siguen siendo cada vez más urgentes y necesarias.

 

Sobre Sismondi añade finalmente Marx Sus últimas palabras son: Gremios corporativos para la manufactura; relaciones patriarcales en la agricultura. Una afirmación completamente fabricada y falsa. Sismondi dice claramente en sus Nuevos Principios de Economía Política y en sus Estudios de Economía Política que no quiere volver a los gremios corporativos, pero que se deben buscar los medios de dar la estabilidad al empleo y a la producción que dieron en su tiempo las corporaciones, a pesar de sus defectos. Para eso hace proposiciones novedosas y útiles aún hoy día, como la participación de los trabajadores en la propiedad de las empresas y el salario mínimo. En cuanto a la agricultura, Sismondi rechaza explícitamente el patriarcado como forma de producción. Lo que aconseja es una producción agrícola en pequeñas propiedades agrupadas, porque dice que permiten mayor seguridad alimentaria a los campesinos, dan empleo más estable, mejor calidad en la producción y mayor distribución de la riqueza, algo comprobado con las cooperativas modernas. Así lo dice él mismo: No, yo no quiero volver al pasado, pero quiero algo mejor de lo que hay…no es contra las máquinas, no es contra los descubrimientos que van mis objeciones, es contra la organización moderna de la sociedad….Hoy no son los descubrimientos lo que está mal; es la repartición injusta que el hombre hace de sus frutos.

 

El Sismondi en Marx

 

Para estudiar cuanto de las ideas de Sismondi hay en Marx, el primer paso evidente es mirar cuantas veces Marx cita a Sismondi en el Primer Volumen de El Capital – que es cuando más lo cita y es el único de los tres volúmenes cuya edición atendió Marx personalmente. La técnica que usaremos será la de identificar la cita en los textos de Sismondi, exponerla y luego examinar el contexto en que Marx lo cita y analizar sus comentarios y exponer los nuestros.

 

Marx no siempre menosprecia a Sismondi y por buena causa, porque hay mucho de Sismondi en lo mejor de Marx, tanto o más de cuánto hay de Hegel. Así lo dice Maximilien Rubel (1905 -1996) en su Marx critique du marxisme. Oblicuamente también lo dice el mismo Marx: Sismondi es tan importante como Ricardo; la historia de la economía política moderna… se completa con Ricardo y Sismondi, dos antípodas. Continúa diciendo en la misma obra: El análisis de Ricardo con frecuencia es absurdo. Sismondi, al contrario, muestra  no sólo la existencia de límites a la producción sino como el mismo capital los crea y se encierra en sus propias contradicciones. Más adelante hablando del plus valor- un concepto descubierto por Sismondi- precisa: Para Sismondi las crisis no son accidentes, como para Ricardo, sino explosiones esenciales. Esto viene a sumarse a los reconocimientos ya mencionados en el Manifiesto del Partido Comunista.

 

La influencia de Sismondi en la obra de Marx es grande, innegable y evidente. Sismondi es quien remplaza las tres clases del cuadro de Quesnay por dos clases que luchan entre si: los dueños del capital y los obreros asalariados. Es también de Sismondi el esquema social de un movimiento circular del ingreso nacional donde cada efecto se convierte a su vez en causa y cada paso esta regulado por el que le precede y determina el que le sigue el último devuelve al primer orden. Ese proceso debe regular el gasto nacional, que al absorber totalmente la producción determina una reproducción igual o superior. Es Sismondi quien primero logra abstraer las relaciones de producción en un esquema del mundo capitalista, donde la renta, ganancia, beneficios comerciales e interés del capital son separados y vistos como ingresos del capital; mientras que el consumo es dividido en dos, aquella indispensable a mantener en vida los obreros y el consumo del lujo reservado a los capitalistas. Este esquema es adoptado íntegramente por Marx en su esquema de la reproducción, aunque al mismo tiempo critique el modo como Sismondi explica la transformación del ingreso en capital.

 

El primer libro de El Capital tiene una estructura, que si bien ofrece un orden diverso, expone continuamente temas ya abordados por Sismondi en sus Nuevos Principios de Economía Política  y parafrasea lo esencial de sus argumentos, aunque las conclusiones no sean siempre iguales. La diferencia esencial entre Sismondi y Marx es el modo en que miran la propiedad privada. Sismondi cree que la propiedad privada es una fuente de bienestar que debe ser a repartida a todos, pero por medio de reformas al sistema, porque las soluciones violentas son crueles y efímeras. Marx cree que la propiedad privada es una forma de violencia que desde tiempo inmemorial ejerce una minoría contra la mayoría y por lo tanto debe ser abolida y eso -dice- sólo puede hacerse genuinamente con una revolución violenta.

 

Pero hay muchos puntos de acuerdo En su prefacio a la segunda edición inglesa de El Capital, Marx señala que Ricardo toma los conflictos de clase de Inglaterra como una ley social de la naturaleza y admite que “ya en la vida de Ricardo, en oposición a él, encontró críticas en la persona de Sismondi.”  En El Capital, Capitulo I – La mercancía, cuando Marx habla de la diferencia entre valor de uso y valor de cambio hay frases con idéntico contenido a las de Sismondi, solo que más elaboradas. Dice Sismondi que entre los elementos que componen el precio del productor el trabajo es el más importante; y hasta cierto punto regula los otros, porque hay un salario necesario, por debajo del cual, ni la misma competencia puede reducir por mucho tiempo al obrero. Dice Marx: La igualdad de todas las formas de trabajo humano, se expresa objetivamente porque todos sus productos tienen igualmente valor: su medida es el gasto de poder de  trabajo necesario que asume la forma de la cantidad de valor del producto del trabajo.

 

En El Capital, Parte II. Transformación del dinero en capital, Marx asume como propia la definición de capital que da Sismondi y de nuevo lo parafrasea, pero luego cita sólo su más breve definición. Sismondi explica que la noción de un capital nace de la existencia de la sociedad porque el hombre solo no puede utilizar un exceso de producción. Muestra que es una producción superior a sus necesidades lo que le permite contratar a otras personas a cambio de ese excedente. Luego expone como La formación de la sociedad y la introducción de los intercambios, permite multiplicar casi indefinidamente esa semilla [trigo]  esa parte fructífera de la riqueza acumulada y eso es lo que llamamos capital, que es usado para pagar la ayuda de la gente. Esa participación aumenta más aún la producción, que a su vez forma un nuevo capital. Antes el productor consumía su excedente como una renta pero desde que ese resto que es utilizado en pagar obreros productivos …, se convierte en un valor permanente, que ya no perece más; esto es, en un capital. Ese valor se separa de la mercancía que lo creó; permanece como una cantidad metafísica e insustancial.

 

Marx dice que sólo cuando el dinero asume la forma de una mercancía se convierte en capital y es un medio maravilloso para hacer del dinero más dinero. Por su mera circulación las mercancías tienen valor y es así como la circulación del capital se presenta de pronto como una sustancia independiente, dotada de un movimiento propio … que tiene relaciones privadas consigo misma… Sale y entra de nuevo en la circulación, se preserva y se multiplica el mismo dentro del circuito, sale de él con un volumen expandido y recomienza siempre de nuevo.

 

Después de la filosófica descripción de Sismondi y la muy similar y algo más pintoresca de Marx, ambos describen como el capital comercial y el capital industrial funcionan siempre comprando más barato de lo que venden, unos la mercancías y los otros comprando insumos que luego se convierten en mercancías. En este punto, Sismondi ya sugiere la plusvalía, que luego describirá explícitamente y acuñara ese término: el obrero tiene por única renta su trabajo,…mientras que su trabajo se convierte en capital para su patrón. Luego Sismondi pasa a describir como la división del trabajo hizo nacer la diferencia de las clases y acentuó el sometimiento del que nace sin otro ingreso que su capacidad de trabajar. Señala que la reducción a operaciones simples y repetitivas aumenta la dependencia del empleador y el embrutecimiento de la persona, otro tema que será desmenuzado por Marx. 

 

En la parte II del Vol. I de El Capital, Capítulo VI – La compra y venta del poder de trabajo, de nuevo aparece la influencia de Sismondi, que además es citado. Dice Sismondi: Mal grado la oposición que hemos establecido entre los ingresos que vienen de la riqueza y aquellos que solo son una potencia de trabajo, reina entre ellos no obstante, una relación esencial: tienen el mismo origen, pero en épocas distintas. Entre quienes se reparten el ingreso nacional hay unos que adquieren cada año un nuevo derecho con un nuevo trabajo, los otros adquirieron un derecho anterior permanente por un trabajo primitivo… que equivale al interés y ganancia de los capitales circulantes a los que hizo nacer otro trabajo primitivo.  

 

En cuanto a la venta específica del poder de trabajo, dice Sismondi y Marx lo cita parcialmente: Los pobres, como solo tienen por ingreso su trabajo, dependen, antes de gastarlo, de las clases superiores. Es necesario que realicen un trabajo, es necesario que lo vendan antes de obtener el goce de sus frutos….La potencia de trabajar da un ingreso sólo cuando es empleada; sino encuentra comprador,  no es nada.

 

Sobre ese tema dice Marx: Cuando hablamos de capacidad de trabajar, no hablamos de trabajo, como tampoco cuando hablamos de capacidad de digerir hablamos de digestión. Este último proceso necesita algo más que un buen estómago. Cuando hablamos de capacidad de trabajo, no nos abstraemos de los medios de subsistencia necesarios. Al contrario, sus valores se expresan en ese valor. Si su capacidad de trabajar se queda sin vender el trabajador no deriva algún beneficio de eso, y en este punto cita en una nota esa última frase de Sismondi.

 

La Plus-Valía

 

En Nuevos Principios de Economía Política, Libro II, Capítulo V, Sismondi describe como funciona la plus-valía y la identifica con ese nombre (mieux-value). También se referirá a ella en una obra anterior, Estudios sobre las constituciones de los pueblos libres. Marx lo cita cuando explica el concepto de plus valía y lo describe en modo parecido, pero luego elabora sobre él y explica su noción de como se produce una plus-valía relativa. Algo parecido a lo que hizo con el método hegeliano de análisis dialéctico.

 

Cuando Sismondi, explica como se efectúa la repartición del ingreso nacional entre las diversas clases de ciudadanos, dice que hay tres fuentes permanentes de riqueza: la primera es la tierra que tiene una fuerza espontánea que el hombre puede dirigir; la segunda es el capital usado para pagar el trabajo; la tercera es la vida  que da la potencia de trabajar. Todas tres -dice- tienen una relación directa con el trabajo y sin trabajo no hay riqueza. 

 

Luego describe cómo funciona esa relación en la agricultura y en la industria. A diferencia de la agricultura, dice, la potencia de producir de la fábrica se debe enteramente a un trabajo anterior del hombre, que la ha creado en su totalidad…. Las fábricas ponen en juego ayudas infinitamente superiores a las del hombre, el movimiento del aire o del agua, el del vapor, sus productos, por lo menos donde quiera que la tierra se ha convertido en propiedad, son más lucrativos que los provenientes de la agricultura…. A diferencia de la tierra, reúne sólo las otras dos fuentes de riqueza: la vida que da la facultad de trabajar y el capital que paga el salario. Cuando esas dos potencias se reúnen, tienen una fuerza expansiva y el trabajo que el obrero hará durante el año, valdrá siempre más que el trabajo que realizó el año precedente y que lo mantiene. Es a causa de esa plus-valía, que es mucho mayor que la que los progresos que las ciencias han dado a las artes,…que la industria produce un crecimiento constante de la riqueza. Ese crecimiento puede formar la renta de los industriales o añadirse a sus capitales, pero no queda en las manos de quien trabaja. Resulta de eso una repartición desigual entre el capitalista y el obrero, en el cual el capitalista se esfuerza por no dejar al obrero más que lo necesario para mantenerlo en vida, mientras se reserva para si todo lo que el obrero produjo por encima del valor de esa vida. El obrero, de su lado, lucha por conservar una parte mayor del trabajo que hizo.

 

Marx desarrolla este tema sobre la misma base conceptual, pero llevándolo a un nivel de horas de trabajo. Asume que el valor de la mitad de la jornada laboral basta para mantener al obrero y que la otra mitad que el obrero también trabaja se la apropia el capitalista. Primero asume una jornada de 12 horas y divide el trabajo en trabajo necesario y trabajo superfluo, después de hacer una demostración aritmética con valores dados, elabora la diferencia entre plus-valía y plus-valía relativa: La plus-valía producido por la prolongación del día de trabajo la llamo plus valía absoluta. En la otra mano, la plus-valía proveniente de la reducción del tiempo de trabajo necesario y de la correspondiente alteración en la duración respectiva de los dos en la jornada laboral, lo llamo plus-valía relativa.

 

Esta última definición habría debido tal vez preceder un largo párrafo previo donde Marx explica lo que quiere decir por aumento en la productividad del trabajo y donde también cita a Sismondi. El párrafo dice Por incremento en la productividad del trabajo queremos decir, generalmente, una alteración del proceso de trabajo de tal modo que acorta el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un bien y permitir una cantidad de trabajo dada con el poder de producir una mayor cantidad de valor de uso.

 

En este punto, Marx cita a Fernando Galiani en Della Moneta y también a Sismondi, cuando este dice El ahorro a expensas de la producción es necesariamente ahorro en la cantidad de trabajo usado en la producción. Esta cita de Sismondi es inexacta, fuera de contexto y ni siquiera en la obra y página mencionadas. Esta viene de un párrafo en la introducción de sus Études, cuando Sismondi explica como la concurrencia internacional está causando un daño universal: Si todos trabajan para incrementar su producción, todos trabajan también para producir más barato y cada una de estas acciones es la consecuencia, es el complemento necesario de la otra. Si como hemos dicho, la riqueza es el fruto del trabajo; ahorrar en los gastos de producción no puede ser otra cosa que ahorro en la cantidad de trabajo o ahorro en la retribución del trabajo. Parece que Marx ve, en la frase auténtica de Sismondi, un matiz que contraría esa simplificación suya. 

 

Salarios

 

En relación con los salarios, Sismondi también anticipa algunas ideas de Marx y Marx lo reconoce, por lo que lo cita en El Capital, Parte VI, Capitulo XIX, donde atribuye a Sismondi haber dicho en uno de sus primeros trabajos, De la Richesse commerciale: Debe haber un acuerdo por el cual siempre que haya un cambio entre trabajo hecho por trabajo por hacer, el capitalista debe recibir mayor valor que el trabajador

 

De nuevo encontramos que Marx distorsiona la frase de Sismondi y la saca de contexto. La frase o algo parecido aparece en el libro mencionado, en su Capítulo I, cuando Sismondi explica cómo se creó, al origen de la sociedad, el intercambio de trabajo contra salario: Como cada hombre debe consumir antes de producir, el obrero pobre se encuentra dependiendo del rico, y no puede vivir o trabajar si no tiene los alimentos y bienes que necesita contra aquellos que promete hacer con su trabajo. Ese cambio no puede ser gratuito….Se debe reconocer que cada vez que se intercambia trabajo hecho contra trabajo por hacer, el último tendrá un valor superior al primero, o en otros términos, que el propietario del excedente acumulado sacará un provecho proporcionado a sus adelantos.

 

Pero Sismondi, en sus posterior libro Nuevos Principios de Economía Política, Libro IV, Capítulo V Salarios, que Marx obviamente conocía y que cita con frecuencia, pero que no menciona cuando se refiere a salarios, dice mucho más que eso, y encontramos trazas evidentes de sus ideas en el modo como Marx enfoca el tema.

 

Sismondi dice, que entre los elementos que son tomados en cuenta para fijar el precio del productor en el mercado, la mano de obra es la más importante, porque es el regulador de los otros, porque hay un salario necesario,…; mientras que la reducción del interés del dinero o de la ganancia del capital, parece poder ir al infinito… El bajo precio del trabajo en general permite colocar las manufacturas a bajo precio…Pero el precio del trabajo puede ser real o nominal, dependiendo de que las cosas necesarias  para la vida contra las que se cambia sean insuficientes o abundantes…. Con frecuencia se mira como una ventaja nacional que sea bajo el precio de la mano de obra, sin querer examinar si es nominal o real; se alaba el patriotismo de los industriales que rehúsan aumentar los sueldos de los obreros, y los gobiernos a veces los secundan, fijando salarios y manteniéndolos con la fuerza… No es la ganancia del industrial lo que constituye el interés nacional, sino el beneficio que la fabricación reparte entre todas las clases que concurren en ella… Las naciones se enriquecen cuando aumentan su ingreso, pero no cuando el ingreso de una de sus clases es usurpado por la otra… El salario no es sólo una compensación del trabajo; es el ingreso del pobre; por consecuencia debe ser suficiente no sólo para mantener su actividad, sino también cuando no trabaja. Debe proveer a la infancia y a la vejez, como durante la edad viril, cuando  enfermo como en buena salud.

 

Marx trata los salarios en varios capítulos muy detallados. En su Capítulo XIX dice que La economía clásica tomó de la vida diaria la categoría « precio del trabajo », sin más criticismo y luego se preguntó cómo se determina… Como con las otras mercancías, ese valor lo determina el costo de producción.

 

En el Capítulo XX analiza los salarios mismos y encuentra que pueden presentar muchas formas. En primer lugar por el tiempo de trabajo para el pago, luego por la distinción entre el valor de intercambio del poder de trabajo y la suma de las necesidades  de  la vida en las cuales ese valor se convierte, luego reaparece en la distinción entre salarios reales y nominales. (Pág. 268) La suma de dinero que el obrero recibe por su trabajo diario o semanal constituyen su salario nominal. Pero está claro que…el salario puede representar precios del trabajo distintos…Por consiguiente, los salarios diarios y semanales pueden permanecer iguales aunque el precio del trabajo caiga constantemente. Si por ejemplo, el día de trabajo habitual es de 10 horas y el valor diario del trabajo es de 3 chelines, el precio de la hora de trabajo es de 0,3s. , este precio cae a 0,25 cuando el horario de trabajo sube a 12 horas…El mismo resultado se obtiene si en lugar de la extensión de la jornada laboral se aumenta la intensidad[xxx].

 

Luego Marx habla del pago por pieza terminada  en el Capitulo XXI y pasa a mirar la competitividad internacional del trabajo en el Capítulo XXII donde dice que la calidad del trabajo en este caso se controla a si misma, porque debe tener un promedio de perfección para que el precio por pieza se pague completo….El trabajo por pieza, tiene por lo tanto, una tendencia a que a elevar los salarios por encima del promedio, mientras baja el promedio…y entonces en un agudo análisis concluye que aun cuando con frecuencia los obreros ganen más con este sistema, el precio por hora y los lapsos de desempleo con frecuencia rebajan la ganancia total.

 

En el Capítulo XXII – diferencias en salarios nacionales– Marx afirma muy apropiadamente que En la comparación de los salarios en diferentes naciones, debemos por lo tanto, tomar en cuenta todos los factores que determinan cambios en la cantidad del valor del poder de trabajo; el precio y extensión de las necesidades básicas de la vida ….Pero la ley del valor en su aplicación internacional es aún modificada por el hecho de que en el mercado mundial el trabajo nacional más productivo es también el más intenso, siempre que  la nación más productiva no se vea obligada a bajar el precio de venta de sus mercancías al nivel de su valor. Aún cuando Marx analiza muy agudamente todo el tema de salarios e insinúa la perspectiva internacional, es notable que no aborde en ninguna parte discute el daño que hace esa competencia internacional a los trabajadores extranjeros y a su estabilidad laboral, como Sismondi lo hace una y otra vez. Tampoco  considera aspectos de Seguridad Social para desempleados o para obreros enfermos o viejos, como hizo Sismondi primero y luego propusieron otros autores contemporáneos de Marx, como la bien detallada de  John Ruskin en Unto this Last

 

La reproducción del capital

 

La reproducción del capital es otro tema que abordó Sismondi y luego Marx, que lo cita. En sus Nuevos Principios de Economía Política, Libro II, Capítulo IV – Como nace la renta del capital, Sismondi explica que El comercio, que es el nombre genérico que damos al conjunto de los intercambios, complica la relación que debe existir entre la producción y el consumo, pero aumenta su importancia… desde que cada uno trabaja para todos, la producción de todos debe ser consumida por todos y cada quien debiera tener en vista, al producir, la demanda final de la sociedad …que sabemos que es limitada.

 

Continúa Sismondi: La sociedad sólo puede consumir su renta anual, si menguase su capital destruiría al mismo tiempo sus medios de reproducción y de consumo futuro. La totalidad de cuanto produce está destinado al consumo y si los productos anuales, cuando son llevados al mercado no hayan consumidores, se suspende la producción y la nación se arruina en medio de la abundancia. Es una situación que se repite en los tiempos modernos.

 

Sismondi dice que comprender la naturaleza de lo que es capital y lo que es renta es abordar la cuestión más abstracta y más difícil de la economía política, porque se confunden sin cesar. Vemos como lo que es renta para uno se convierte en capital para otro y que el mismo objeto, al pasar de mano en mano, recibe distintos nombres. Mientras tanto su valor, que se separa del objeto consumido, parece una cantidad metafísica que uno gasta y el otro cambia, que perece  con el objeto mismo en uno y que se renueva en el otro y dura tanto como dure la circulación.

 

El obrero cambia su trabajo por un salario que es su renta y ese trabajo se convierte en capital del patrón, que lo intercambia por otro capital donde cada uno guarda el suyo bajo una forma diferente, hasta llegar al consumidor final que lo compra con su renta.

 

Como sólo el trabajo tiene la facultad de crear riqueza… todo capital debe ser empleado en poner a trabajar, porque toda riqueza… debe ser intercambiada contra una riqueza futura que el trabajo deberá producir….El beneficio de un empresario con frecuencia no es otra cosa que una expoliación del obrero que emplea; no gana porque su empresa produce más de lo que cuesta, sino porque no paga todo lo que cuesta. Sismondi distingue entre Capital Fijo y Capital Circulante y una tercera forma que es el valor con que el producto terminado sobrepasa las inversiones que se hicieron: ese valor que llamamos renta del capital y esta destinado al consumo.   

 

Es inesperado que la cita que Marx hace de Sismondi en este tema no mencione el capítulo y sea de la edición de 1819, que además es la citada en la bibliografía de El Capital. Ese texto fue revisado en la edición de 1827, que Marx conocía bien porque la cita en esta y en otras obras suyas. La parte sustancial de esa cita de Sismondi dice: La riqueza, como el trabajo y a través del trabajo, produce un fruto anual, que puede ser destruido cada año sin que un hombre rico se haga más pobre. Este fruto es la renta que surge del capital. Esta frase se encuentra en Nuevos Principios de Economía Política, Libro II, al final del capítulo III.

 

La explicación de Marx sigue y expande los razonamientos de Sismondi. En El Capital, Parte siete, dice: La conversión de una suma de dinero en medios de producción es el primer paso de la suma de valor que va a funcionar como capital. Esa conversión se realiza en el mercado, dentro de la esfera de la circulación. El segundo paso, el proceso de producción, se completa en cuanto los medios de producción se han convertido en mercancías cuyo valor excede el de sus componentes, de modo que contiene el capital invertido, mas una plus-valía. Esas mercancías deben ser puestas en circulación. Deben ser vendidas, su valor convertido en dinero, ese dinero convertido de nuevo en capital y así una y otra vez. … El capitalista que produce plus-valía – que extrae trabajo que no paga de los trabajadores y lo mete en las mercancías- es el primero en apropiárselo, pero no el último dueño de esa plus-valía. Debe compartirla con el dueño de la tierra, etc., que llenan otras funciones en el complejo de la producción social. La plus-valía se reparte entre varias partes. Sus fragmentos le caen a varias categorías de personas y asumen varias formas, independientes unas de las otras, tales como ganancia, interés, ganancia comercial, renta, etc.… Hasta donde el proceso de acumulación tiene lugar, el capitalista debe haber tenido éxito en vender sus mercancías y reconvertir el dinero de la venta en capital.

 

En el Capítulo XXIII, que sigue a esa introducción de Marx que hemos citado, encontramos que Una sociedad no puede más dejar de producir que cuanto pueda dejar de consumir. ..y cada proceso de producción es un proceso de reproducción…El trabajador no es pagado hasta después de haber gastado su poder de trabajo, y creado en mercancías no sólo su valor sino su plus-valía. Pero ese proceso debió tener un principio de algún tipo …parece probable que el capitalista, alguna vez, obtuvo dinero por una acumulación que sucedió con independencia de los trabajos dejados de pagar a otros, y que fue así como pudo presentarse en el mercado como comprador de poder de trabajo. En este preciso punto Marx cita a Sismondi cuando describe la inferioridad en que se encuentra el obrero al regatear su salario: el trabajador pide la subsistencia para poder vivir: el patrón pide trabajo para obtener una ganancia.

 

Más adelante en el Capítulo XXIV Conversión de la plus-valía en capital, Marx dice Desde un punto de vista concreto, la acumulación se resuelve a si misma en la reproducción del capital en una escala progresiva. El círculo en el cual la reproducción se mueve altera su forma y para usar la expresión de Sismondi, se convierte en una espiral. Esta cita Marx la complementa con una nota donde objeta que el análisis de  Sismondi sobre la acumulación sufre del gran defecto de que él se conforma hasta un cierto punto con la frase “conversión de renta en capital”, sin profundizar en las condiciones materiales de la operación. Una apreciación evidentemente infundada porque, como ya vimos sintéticamente, Sismondi le dedica el entero Capítulo IV y el Capitulo V del Segundo Libro de sus Nuevos Principios de Economía Política al estudio de la transformación de la renta en capital, además de volver sobre ese tema en otros capítulos. Es cierto que Marx le dedica mucho más espacio: toda la Séptima Sección, con sus siete capítulos y también es cierto que todo ese espacio está constelado de citas de Sismondi.

 

Siempre sobre la conversión de la plus-valía en capital, Marx releva otro punto de coincidencia que presenta artificialmente como en polémica con Sismondi: es sobre el origen del primer capital inicial que contrató los primeros obreros de los cuales se extrae luego la plus-valía.

 

Marx asume un capital original de 10.000£. Luego se pregunta ¿Cómo es que el dueño entro en posesión de eso? « De su propio trabajo y el de sus antepasados » dicen unánimemente los portavoces de la economía política y cita a Sismondi en una nota, cuando dice « El trabajo original del cual nace el capital ».   Marx evidentemente quiere poner a Sismondi en el mismo grupo con los miembros de la escuela liberal inglesa, por eso omite que Sismondi especifica claramente que Aquel que tenía provisiones en reserva, ofreció alimentar a quien tenía sus graneros vacíos, a condición de que este último  trabajara para él. Ese alimento dado a cambio de trabajo fue llamado salario. Luego, más adelante, especifica que….cuando una parte de la renta se utiliza para nutrir obreros productivos; una vez cambiada contra el trabajo, o contra frutos provenientes del trabajo…, se convierte en un valor permanente, multiplicador. Un valor que no perece más; se convierte en capital.  Esa específica afirmación es seguida por una detallada descripción de cómo vivir en sociedad trajo consigo intercambio de excedentes para beneficio mutuo y como se establece la diferencia entre renta, capital y salario.   

 

Marx reconoce luego que, en efecto, la suposición de Sismondi parece como la única acorde con las leyes de la producción de mercancías. Aún así, insiste Pero es bien diferente con respecto al capital adicional de 2000£, refiriéndose a esos que produjo la plus-valía de los 10.000 £ iníciales. …No hay un sólo átomo de ese valor que no deba su existencia a trabajo no pagado.  Sismondi hubiese estado bien de acuerdo con Marx en que esas 2000£ venían de una plus-valía del trabajo obrero; como que ya había dicho exactamente eso, 40 años antes.

 

El proceso de producción

 

En el tema de la plus valía Sismondi hace una reflexión que explica la conveniencia del capitalista en mantener a los pobres apartados de la riqueza y tal vez la repugnancia que luego tendrá Marx contra la idea de convertir a los obreros en propietarios, en pequeños burgueses, poco aptos para hacer una revolución. Dice Sismondi que: …cada obrero puede producir cada día más y mucho más de lo necesario para su propio consumo. Pero al mismo tiempo que su trabajo produce riqueza, si se le dejase disfrutar de esa riqueza, eso lo haría inapropiado para el trabajo; es por eso que la riqueza no se deja casi nunca en posesión de aquel que usa sus brazos para vivir.  Continúa Sismondi: La riqueza sin embargo viene de su trabajo, y …aunque el obrero, por su trabajo diario haya producido mucho más de lo que gasta al día, es raro que después de compartirlo con el propietario de la tierra y con el capitalista, le quede gran cosa más allá de lo estrictamente necesario. …El salario no representa una cantidad absoluta de trabajo, sino sólo una cantidad de subsistencias que basta para mantener a los trabajadores del año precedente. La misma cantidad de subsistencias moverá el año siguiente, una cantidad de trabajo más o menos grande; y de esa fluctuación en la proporción de esos dos valores, resulta el aumento o la disminución de la riqueza nacional, la holgura o la miseria de la clase productiva, la multiplicación o la destrucción de la población.    

 

Estas constataciones de hecho, sobre producción de mercancías y sus importantes repercusiones para la prosperidad social y nacional, que Sismondi presenta juntas, serán separadas en varios fragmentos por Marx cuando habla del excedente relativo de población. Luego recorrerá lo expuesto por Sismondi en su Nuevos Principios, Libro II- Formación de la Riqueza, Capítulo III –aumento de las necesidades del hombre social, y límites de la producción y Capítulo IV – como la renta nace del capital, entre la página 79 y la 85, para construir un discurso algo incongruente, pero que deja la impresión de que Sismondi menosprecia al obrero y aprueba la existencia de una masa de obreros población disponible para la explotación. Marx le atribuye a Sismondi haber descubierto que la infinita multiplicación del poder productivo del trabajo solo puede tener por resultado el aumento del lujo y los goces de los ricos ociosos. Sismondi, como hemos visto, afirmó algo parecido, pero en tono reprobatorio, cuando explicó la formación de la riqueza y su distribución entre las diferentes clases sociales.  

 

Cuando explica sus leyes de la producción de mercancía, Marx dirá:

 

Es así como la transformación del dinero en capital procede en estricto acuerdo con las leyes de producción de mercancías, tanto como con los derechos de propiedad que se derivan de ellas. Sin embargo tienen los siguientes resultados:

 

  • Los productos pertenecen al capitalista y no al trabajador.
  • El valor del producto incluye por encima del valor del capital invertido un valor adicional, que ha costado al obrero trabajo y nada al capitalista que sin embargo es su legítimo dueño.

 

  1. El obrero ha reproducido su poder de trabajo, que puede vender de nuevo, si consigue comprador.     

 

Después de esta afirmación, Marx añade: Simple reproducción es sólo la repetición periódica de este ciclo. Cada vez que se repita se transforma de nuevo en capital. La ley general no es violada; al contrario, encuentra ocasión de manifestarse. En este punto Marx cita a Sismondi, cuando dijo: Los varios intercambios sucesivos sólo han convertido al último en el representante del primero. Esta frase la escribe Sismondi en su Nuevos Principios, Volumen I, Libro II Formación y progreso de la riqueza, Capítulo II Formación de la riqueza por intercambios, en la edición de 1827. El párrafo entero dice que los intercambios no alteran la naturaleza de la riqueza; que siempre es una cosa creada por el trabajo… que es la necesidad lo que le da valor, aunque sea otro quien se ponga en el lugar del productor para consumirla…Un hombre la elaboró, un hombre la guardó porque un hombre la necesitaba y la consumiría; poco importa que este hombre sea el mismo, los intercambios sucesivos sólo hacen al último el representante del primero. 

 

Marx acepta y comparte la elegante y estilizada descripción que da Sismondi de la mecánica de los intercambios desde la producción hasta el consumo. Pero resulta desconcertante es que no cita también la descripción, que también comparte, sobre como la mercancía se convierte en capital, que es el tema específico que trata y que Sismondi aborda en el Capítulo VIII Como el comercio secunda  la producción y remplaza el capital productivo, que está en ese mismo Libro II. Puede atribuirse, tal vez, al desorden en sus papeles por el que era notorio Karl Marx.

 

Marx de nuevo cita a Sismondi fuera de contexto cuando comenta sobre la anterior cita de Sismondi Dice Marx: Sin embargo, hemos visto que el proceso de simple reproducción basta para impregnar esta primera operación – hasta donde era considerada como una transacción aislada – con un carácter completamente distinto.  Aquí pone comillas y parafrasea a Sismondi: “Entre aquellos que comparten en ingreso nacional, algunos” (los trabajadores) “adquieren cada año un nuevo título a este por un trabajo nuevo, mientras que otros” (los capitalistas) “han adquirido previamente un título permanente por un trabajo primitivo”. El campo del trabajo, evidentemente, no es el único en el que la primogenitura hace milagros.  Ese sarcasmo está fuera de lugar si recordamos la ya mencionada explicación de Sismondi sobre el proceso de producción y el origen del capital. Además, Marx aquí insinúa que Sismondi es defensor de la primogenitura, mientras que Sismondi, en muchas obras suyas, todo a lo largo de sus Nuevos Principios y específicamente en su Tercer Libro, sobre la riqueza de la tierra (sur la richesse territoriale) aboga por la eliminación de la primogenitura.

 

Como vimos, la cita que menciona Marx viene se encuentra en Nuevos Principios, Libro II, Capítulo V – Repartición del ingreso nacional entre las distintas clases de ciudadanos. En ella Sismondi solo describe el mundo real, que es el prerrequisito de toda ciencia Allí analiza como se distribuye el ingreso anual del proceso de producción capitalista en la agricultura y la manufactura.  Explica la lucha de clases en la repartición entre el capitalista y el obrero, cuyo resultado es importante. Es allí donde se encuentra esa cita y su contexto adecuado para interpretarla. Ese párrafo termina con una frase final que Marx omite: … un trabajo anterior, que hace el trabajo anual más ventajoso. Cuando Marx omite esas últimas siete palabras, elimina la alusión al capital fijo y al capital circulante y distorsiona el entero sentido. El párrafo completo de Sismondi dice: Hemos visto que a pesar de su oposición entre los ingresos que nacen de la riqueza, y los que sólo son una potencia de trabajo, hay entre ellos una relación esencial, su origen es el mismo [el trabajo], pero en época distinta. Entre quienes se reparten el ingreso nacional, unos adquieren cada año un nuevo  derecho a un nuevo trabajo, los otros adquirieron anteriormente un derecho permanente por un trabajo anterior, que hace el trabajo anual más ventajoso

 

En sus Nuevos Principios, LibroII, Capítulo VIII – Como el comercio sostiene éa producción y remplaza el capital productivo, Sismondi hace algunas afirmaciones básicas y elementales: Nunca los intercambios se hicieron sin ventaja de las dos partes… uno saca del dinero que recibe mejor partido que de sus mercancías y el otro saca mejor provecho de las mercancías que de su dinero. Todos ganan  y por consecuencia la nación gana doblemente. Igualmente, cuando un patrón pone a trabajar un obrero, le entrega a cambio de su trabajo un salario que corresponde a su subsistencia, ambos ganan: el obrero porque se le entrega el fruto de su trabajo cuando aún está por hacerse; el patrón, porque el trabajo del obrero valía más que su salario, y la nación gana con los dos: porque como la riqueza nacional debe realizarse, en último análisis, con goces, y todo cuanto sea más cómodo y aumente los goces individuales es ganancia para todos

 

De nuevo, este párrafo de Sismondi sólo describe el funcionamiento de una realidad, pero Marx lo cita y parafrasea en plan de sátira: “Ambos lados ganan: el trabajador porque se le adelanta el fruto de su trabajo”( léase, el trabajo no pagado a otros trabajadores) “cuando aún está por hacerse” (léase, antes de que el suyo de fruto); “el patrón, porque el trabajo del obrero valía más que su salario” (léase, produce más valor que su salario) Marx omite intencionalmente la última oración referida al beneficio individual y nacional. Ese vitriolo es inadecuado, porque Marx sabe muy bien que fue Sismondi quien primero descubrió la apropiación por el capitalista de la plus-valía del trabajo y el primero en criticarla.

 

El concepto de proletario

 

Fue Sismondi quien recuperó de la antigüedad romana la palabra proletario, que con la capacidad sintética del latín describe a la vez la tragedia, el papel socio- económico y la mentalidad de la clase trabajadora paupérrima que surgió de la revolución industrial. En sus Nuevos Principios de Economía Política elabora sobre ese tema varias veces y también lo desarrolla en varias de sus muchas obras.  Sismondi lo presenta como un fenómeno inglés y en varias ocasiones explica que la repartición de tierras que sucedió en Francia durante la Revolución Francesa creó una sociedad donde una mejor distribución de la riqueza y la propiedad han creado un ambiente social más humano y una más amplia participación política.

 

Sismondi describe el origen de la palabra y su significado con trazos dramáticos: Es así como, mientras más privado está el pobre de toda propiedad, más riesgo corre de equivocarse sobre su ingreso, y de contribuir a aumentar una población que, al no corresponder a la demanda de trabajo, no encontrará subsistencia. Esta observación es tan antigua como para haber pasado al lenguaje, y haber sido transmitida de la lengua latina a las lenguas modernas. Los romanos llamaban proletarios a quienes no tenían alguna propiedad, como si más que todos los otros, estuvieran llamados a tener hijos: Ad prolem generandum.[lx]     .

 

En su advertencia a la segunda edición de sus Nuevos Principios Sismondi traza un cuadro angustioso de los efectos de la mala distribución de la riqueza en la economía inglesa y lo atribuye a que sigue los novedosos principios liberales de David Ricardo y sus discípulos: Han pasado siete años y me parece que los hechos han combatido victoriosamente a mi favor. Estos han probado, mejor de cuanto yo hubiese podido hacerlo, que los sabios de quienes me separé estaban persiguiendo una falsa prosperidad; que sus teorías, allá donde fueron puestas en práctica, podían aumentar la riqueza material, pero …que tienden a hacer al rico más rico y también al pobre más pobre….Inglaterra ha dado nacimiento a los más célebres economistas. Su ciencia es profesada hoy con redoblado ardor…La nación inglesa encontró más económico renunciar a los cultivos que demandan más mano de obra y despidió a la mitad de los labradores que habitaban sus campos; encontró más económico remplazar con máquinas a vapor los trabajadores manufactureros y así despidió, retomó y despidió de nuevo los obreros de las ciudades; y los tejedores que dejaron su lugar a los power looms (telares movidos a vapor) hoy día  sucumben al hambre; encontró más económico reducir todos los obreros al salario más bajo con el que puedan vivir y los obreros, no siendo otra cosa que proletarios, no han temido de sumirse en una miseria más profunda aún, criando familias siempre más numerosas; encontró más económico alimentar a los irlandeses solo con papas y vestirlos con harapos, es así como cada packet-boat les trae legiones de irlandeses que como trabajan más barato que los ingleses, los desplazan de todos los oficios.

 

Sismondi menciona de nuevo el papel de los proletarios en sus Nuevos Principios, Libro VI Sobre los impuestos, Capítulo VI – Impuestos al consumo. El tema de los impuestos indirectos al consumo, llamados ahora Impuesto al Valor Agregado, es de gran relevancia hoy día, así que citaré la opinión de Sismondi en su párrafo más sintético: Es por eso una proposición muy injusta e inhumana, la que se  repite, de suprimir todas las imposiciones directas, y exigir todas las rentas del Estado con impuestos sobre los consumos. Eso equivale casi a dispensar de todo impuesto a los ricos, y no exigirlos más que a los pobres. En varios sentidos, sería como volver, al sistema feudal en que el noble nada pagaba; pero esa innovación trae un perfeccionamiento de la aristocracia, porque bastaría hacerse rico para estar dispensado de pagar.

 

Hablando siempre del tema impositivo, vuelve a mencionar a los proletarios y su probable extensión. Se refiere a un proyecto francés de cobrar un impuesto sobre el pan. Lo considera injusto y además inaplicable. Primero porque esos pocos centavos son importantes para los pobres, mientras que no tienen importancia para los ricos, que comen casi la misma cantidad de pan. Además, dice, es  inaplicable. ¿Es que hemos calculado que cinco sextos de habitantes de Francia no compran su pan, sino que lo hacen de su propia cosecha o de la cosecha del patrón? …Quedarían pues, los habitantes de algunas grandes ciudades y los más miserables entre los proletarios, que suman tal vez cinco millones de habitantes, que cada día compran su pan al panadero.

 

Sismondi trata el tema de los proletarios con mayor profundidad en sus Estudios sobre economía política, Primero narra como la burguesía de las ciudades y las corporaciones cometieron excesos de exclusión, que deseaban la justicia, la libertad, la igualdad para ellos mismos; pero sin mirar al resto de la nación…. Cerraban cuanto podían el ingreso a su sociedad, rechazaban a los habitantes del campo que deseaban ser ciudadanos, aumentaban las condiciones para el aprendizaje, con dificultad otorgaban la Maestría… y así lograban que la industria de las ciudades estuviese en inferioridad en cuanto al número de brazos empleados, pero en gran superioridad con respecto a las recompensas que acordaba. Los burgueses se habían reservado tantos monopolios que solo ellos ejercían todos los oficios y recogían de sus conciudadanos los beneficios de esos monopolios. Es decir mantenían el mercado imperfectamente aprovisionado, que vendían caro y con gran beneficio y que ponían poco celo en la calidad de sus mercancías, por la seguridad que tenían de encontrar siempre una salida.[lxv]

 

Su descripción de las corporaciones esos tiempos lejanos nos recuerdan los efectos más recientes de las políticas monopolistas de los carteles en algunos países desarrollados o en desarrollo. Nos cuenta las desventajas de ese sistema, pero luego plantea una pregunta con respecto a la protección social: Ese sistema, considerado en relación a las cosas, en relación a la creación de riquezas, y a las reglas de la crematística, sin duda era malo; ponía al mismo tiempo obstáculos a la abundancia, al perfeccionamiento y al buen precio, pero con respecto a las personas, ¿hemos calculado bien todos los efectos al destruirlo?   

 

 Esos excesos de poder de las corporaciones  llevaron a su abolición y eso dio inició a un descontrol de la producción que creó el proletariado. Dice Sismondi: La abolición de las corporaciones y de todos sus privilegios creo los primeros proletarios, los jornaleros de las ciudades. Todos podían desde entonces entrar en cualquier oficio, sin aprendizaje, sin ser parte de un gremio, sin taller, sin tienda, se pudo trabajar sobre el capital ajeno, en la empresa ajena, sin haber acumulado nada, y se creyó ganar una libertad  al perder una garantía. Al principio los obreros, los proletarios, no eran más que un pequeño número, algo como una situación excepcional…pero bien pronto se multiplicaron por causas que iremos a exponer: cuando todos los antiguos maestros, oficiales y aprendices desaparecieron casi que totalmente y hoy son sólo los proletarios quienes ejecutan la mayor parte de los trabajos en las ciudades.     

 

Sismondi entonces nos explica que, este cambio fundamental y revolucionario, se había agravado y se  había impuesto a la sociedad por la lucha universal creada por la competencia del mercado; que el efecto inmediato de esa lucha, fue la introducción del proletario entre las condiciones humanas.

 

Luego observa que esa revolución no fue tan brusca en el campo y que los campesinos mejoraron su vida al abolirse los derechos feudales. Sólo los arrendatarios, en los países de extensos cultivos, descubrieron que les convenía mas dirigir los trabajos que hacerlo ellos mismos…y hacerlos ejecutar… por los proletarios de la agricultura. La revolución económica que remplazó a los antiguos labriegos con los proletarios de la agricultura sólo ha sucedido en Inglaterra, pero se ve que comienza en todas partes. Su número aumenta y disminuye el de los labriegos. Le añade una reflexión sobre la influencia de la agricultura en la identidad y el espíritu nacional, que se acerca al moderno concepto de la multifuncionalidad que respalda la Política Común Agrícola de la Unión Europea.: El campesino es el cultivador a quien le importa el país, que hereda y que tiene derecho a una parte del país; el jornalero sólo mira a su jornal, cultiva sin interés en el país. El primero mira a la perpetuidad, el segundo no tiene ni pasado ni futuro.

 

Los efectos de la acumulación de grandes capitales en la creación de una clase proletaria son descritos por Sismondi con bastante precisión y asombra por su paralelo con la actualidad. Citaremos algunas frases. Los capitalistas están al asecho para descubrir medios de concentrar del mismo modo todas las industrias, de suprimir en todas partes los oficios e instalar fábricas, de hacer en fábrica todas las piezas…  La escuela crematística queda admirada… ante las empresas de barcos a vapor, de diligencias, de ómnibus, de ferrocarriles, que con la ayuda de inmensos capitales remplazan todas las mezquinas industrias independientes. Cada uno tenía un pequeño capital y era su patrón; todo el trabajo de las grandes empresas es hecho por gente asalariada, por proletarios. La misma admiración estalla cuando mercaderes opulentos han abierto inmensos almacenes en las grandes capitales y ofrecen gracias a los medios de transporte recién inventados, de aprovisionar a domicilio a todos los consumidores… Están en camino de suprimir así todos los mercaderes mayoristas, todos los mercaderes al detalle, todos los pequeños tenderos de provincia y remplazar todos esos hombres independientes por empleados, por asalariados, por proletarios.  Las grandes empresas transnacionales, Internet y su comercio electrónico vienen a la mente.

 

Se anunció su éxito como una conquista prodigiosa de la industria, y sus publicistas, como jefes de la escuela crematística se han felicitado por el rápido crecimiento de la riqueza pública. Pero una realidad pavorosa ha venido de golpe a disturbar los espíritus, a destrozar todos los principios que fueron anunciados tan dogmáticamente: es la aparición del pauperismo, su crecimiento rápido y amenazante, y la confesión, por los oráculos de la ciencia, de su impotencia para remediarlo.        

 

Marx tiene algunas de sus páginas más inspiradas y cáusticas cuando describe este mismo proceso en que cita a una amplia gama de autores, como Moisés, Lutero, Goethe, Aikin, Smith, Say, Malthus, Senior, Scrope, Molinari, Ricardo, Stuart Mill, Benjamin Thomson, Parry y naturalmente, Sismondi. La frase que cita de Sismondi está en el contexto siguiente.

 

Marx comienza con una referencia al conflicto del Fausto de Goethe entre su inclinación a acumular y su inclinación por el placer. Luego pasa a glosar la historia de Manchester del Dr. Aikin que la divide en cuatro períodos.

 

“El primero cuando los manufactureros debían trabajar duro para subsistir” dice Aikin

Cuando se enriquecían principalmente robando a los padres cuyos hijos eran tomados como aprendices; los padres pagaban un alto precio y los aprendices se morían de hambre. Como el promedio de ganancias era bajo, para acumular era necesaria una extrema tacañería. Comenta cáusticamente Marx.

 

“El segundo período, cuando comenzaron a tener pequeñas fortunas, pero trabajaban tan duro como antes” continúa Aikin.

 Porque la explotación directa del trabajo cuesta trabajo, como lo sabe cualquier conductor de esclavos dice Marx.

 

“El tercero, cuando comenzó el lujo y el comercio se empujaba enviando vendedores a cada plaza del reino… Es probable que no hubieran  o hubieran pocos capitales de entre £2000 a £3000 antes de  1690, sin embargo, por esa época los comerciantes comenzaron a construir modernas casas de ladrillo”  sigue Aikin.

 Aún a principios del siglo XVII un industrial de Manchester que se atreviera a poner una pinta de vino delate de sus huéspedes se exponía a críticas y señalamientos de sus vecinos” chismosea Marx que sigue adelante con curiosa información sobre el gasto habitual en las tabernas de la época.

 

 “Es en los últimos treinta años del siglo XVIII, cuando el gasto y el lujo han hecho gran progreso, apoyado en un comercio expandido con vendedores en cada rincón de Europa” concluye Aikin

¿Que diría el bueno del Dr. Aikin si pudiera salir de su tumba y ver el Manchester de hoy? Exclama Marx.        

 

¡Acumulad, acumulad! Eso dijeron Moisés y los profetas. “La industria proporciona el material que el ahorro acumula”, dice Marx, citando a Adam Smith. Acumulación por el gusto de acumular, producción por el gusto de producir; con esa fórmula, la economía clásica expresa la misión histórica de la burguesía y ni por un instante se engaña sobre el dolor de parir la riqueza. Estas frases son de las más animadas en el animado estilo de Marx, pero luego viene una nota al pié de página ambigua que dice: “Hasta J.B. Say dice “Los ahorros del rico son hechos a expensas del pobre” y añade El proletario romano vivía casi enteramente a expensas de la sociedad…Se puede casi decir que la moderna sociedad vive a expensas del proletario, en lo que se queda de la remuneración del trabajo” (Sismondi. Études. Vol. 1, Pág.  24.).

 

Ciertamente, eso de poner juntos a Say y a Sismondi, después de haber de alguna manera atribuido esos exhortos a la economía liberal inglesa, que Marx llama clásica, parece como un elaborado esfuerzo para incluir a Sismondi en ella. Algo bastante fuera de lugar dadas las notorias discrepancias de Sismondi con Ricardo y Say, conocidas por cualquier economista informado y Marx es ciertamente uno de ellos. Sobre todo, en el tema de la sobre-producción, a la que Sismondi atribuye la causa de las crisis periódicas del sistema capitalista. Además, que la cita de Say lo haga decir Los ahorros del rico se hacen a expensas del pobre, sería una afirmación para Say, por lo menos sorprendente; además, no hay siquiera mención de la fuente. La cita de Sismondi, aunque resulte plausible, no pudo ser confirmada en la página 24 de sus Études, ni en alguna página vinculada al tema.

 

Riqueza y población

 

Sismondi estuvo siempre interesado por la repartición equitativa de la riqueza entre la población y en la adecuación del crecimiento de esta a sus medios económicos, para evitar los desequilibrios que causan sufrimiento y miseria. Eso llevó a que algunos lo consideren seguidor de Malthus, una equivocación que encontramos hasta entre estudiosos del pensamiento económico. Esa confusión   fue desmentida en vida por el propio Sismondi en artículos posteriores a la publicación de sus Nuevos principios y con razón. En el texto de la primera edición de sus Nuevos Principios (1819) ya contradecía a Malthus y el texto de la segunda edición (1827) amplia  su cortés discrepancia con él.

 

Dice Sismondi: El Sr. Malthus, ha establecido como principio que en todo país la población estaba limitada a la cantidad de alimento que el país podía suministrar. Esta proposición no es verdadera sino aplicándola a todo el globo terrestre, o a un país sin la posibilidad de sacar de los otros ninguna parte de su subsistencia; en todos los otros casos la modifica el comercio exterior. Pero además, y eso es lo más  importante, esa proposición es verdad sólo en abstracto y no es aplicable a la economía política. Jamás la población alcanzó los límites de subsistencias posibles, y jamás, probablemente, los alcanzará.

 

No todos aquellos que desean alimento siempre tienen los medios o el derecho de sacarlo de la tierra; al contrario, aquellos a quienes las leyes conceden el monopolio de las tierras, no tienen ningún interés en pedirle todo el alimento que puede producir. Mucho antes de que el crecimiento de la población se detenga por la imposibilidad en el país de producir más alimentos, se detendrá por la imposibilidad de poder comprarlos o de trabajar para hacerlos nacer. 

 

La población humana, dice el Sr. Malthus, puede doblarse cada veinte y cinco años, y sigue una progresión geométrica; pero el trabajo para mejorar un terreno que ya es cultivado, solo puede añadir más productos en cantidades decrecientes…Hablando en abstracto, la multiplicación de los vegetales sigue una progresión geométrica infinitamente más rápida que la de los animales, y esta es a su vez infinitamente más rápida que la de los hombres. Un grano de trigo produce veinte el primer año, que producen  cuatrocientos el segundo, ocho mil el tercero, ciento sesenta mil el cuarto. Mas para que la multiplicación proceda así, es necesario que el alimento, esto es, la tierra, no falte al trigo, lo mismo que para el hombre.  

 

Con frecuencia se ha visto a obreros desgraciados no hallar salario por su trabajo, o no hallarlo suficiente; se les ha visto consumirse, faltarles el pan y perecer; pero jamás se ha visto, en ningún país, la especie humana sometida a una pequeña ración como en una ciudad sitiada….Nunca se vio que la producción de alimentos se estanque por la imposibilidad de hacer producir a la tierra frutos nuevos en proporción de las necesidades.

 

Termina Sismondi su argumento señalando como otros factores, que no son falta de alimento, limitan el crecimiento de la población. En este punto señala que La nobleza en todas partes ha tenido una subsistencia suficiente; debería por lo tanto multiplicarse hasta que sus descendientes fuesen reducidos a la última pobreza. Pero, el contrario es precisamente lo que sucede: en todos los países del universo se ve a las antiguas familias extinguirse después de un cierto número de generaciones, y el cuerpo de la nobleza reclutado sin cesar por ennoblecidos. El argumento termina con una graciosa demostración en que aplica la fórmula de Malthus a la vieja, noble y rica familia de los Montmorency, cuya fortuna se remonta entorno al año 1000 y a quien nunca a faltó alimento, y…el universo hoy contendría sólo Montmorecys, porque su número en 1880 sería de 2.147.475.648. Pero no es así, por el obstáculo que la voluntad del hombre opone siempre a esa multiplicación: obstáculo que es del todo independiente de la cantidad de alimento.

 

Una razón de esa confusión sobre Sismondi como seguidor de Malthus puede ser la cita que Marx hace de Malthus en El Capital, Parte 7, Capítulo XXV – La ley general de acumulación capitalista. Dice Marx: Hasta Malthus reconoce la sobrepoblación como una necesidad de la industria moderna, aunque, según su manera estrecha (Marx siempre tan cortés), él lo explica con el absoluto sobrecrecimiento de la población trabajadora y no porque relativamente se convierta en supernumeraria. Luego cita a Malthus, quien en realidad dice: Hábitos prudentes en el matrimonio, si son llevados a una extensión considerable entre la clase trabajadora  de un país que dependa de las manufacturas y el comercio, pueden perjudicarla.  Luego de lo cual comenta que la cantidad de fondos para mantener el trabajo crece más rápido de cuanto  puede crecer la población.

 

La cita de Malthus es atribuida a sus Principles of Political Economy, en la nota 2 de pié de página pero luego Engels le añade a esa nota un comentario ambiguo: En este trabajo, Malthus descubre finalmente, con la ayuda de Sismondi, la bella trinidad de la producción capitalista: sobre-producción, sobre-población, sobre-consumo, tres monstruos muy delicados.

 

Es un comentario gratuito, porque Sismondi ataca y señala la sobreproducción como fuente de un sobreconsumo, que considera responsable de las crisis cíclicas del capitalismo, porque separa el valor útil del valor de cambio. Que al final, cuando se agota el crédito, se genera un subconsumo que provoca la crisis. En cuanto a la población, Sismondi recomienda una y otra vez, que se equilibre la población con la posibilidad de empleo para evitar su explotación y recomienda el pago de salarios que permitan a los trabajadores mayor participación en el consumo y que los lleve a ser propietarios. Como dice claramente: La igualdad de beneficios tiene como resultado dar siempre más expansión de mercado para los productores, mientras que la desigualdad lo reduce más…La concentración de la riqueza en unos pocos propietarios causa que el mercado interno se encoja cada vez más, y la industria se ve forzada a buscar sus ventas en mercados extranjeros.Sismondi encuentra en esta obra y en otras de fondo socio-económico, que este modelo de economía dependiente de la exportación es la causa básica del imperialismo.

 

Sobre el progreso científico aplicado

 

También se acusó a Sismondi de ser contrario al progreso tecnológico, de ser contrario al uso de las máquinas y las aplicaciones científicas a la industria. Es una acusación infundada que el mismo desmintió en varios artículos, que aparecen incluidos en la segunda edición de sus Nuevos Principios de Economía Política, en 1827.

 

Se me ha presentado como que en economía política soy enemigo del progreso de la sociedad, partidario de instituciones bárbaras y opresivas. No, yo no quiero en absoluto lo que ha sido, pero quiero algo mejor que lo que hay. Yo no puedo juzgar lo que tenemos sino comparándolo con el pasado, pero estoy lejos de querer restaurar antiguas ruinas, cuando demuestro con ellas las necesidades eternas de la sociedad.

 

Ruego que se ponga atención; no es en absoluto contra las máquinas, no es contra los descubrimientos, no es contra la civilización, que dirijo mis objeciones; es contra la organización moderna de la sociedad, una organización que, al despojar al hombre que trabaja de cualquier otra propiedad que la de sus brazos, no le deja alguna garantía contra la concurrencia, contra una loca subasta dirigida contra él, y de la cual necesariamente va a ser la víctima.  

 

Supongamos que todos los hombres comparten igualmente entre ellos el producto del trabajo en el que han participado, y entonces todo descubrimiento en la industria será, en todos los casos posibles, un beneficio para todos ellos; porque, con cada progreso de la industria, podrán siempre escoger entre tener menos trabajo y más largo reposo o más goces con el mismo trabajo. Hoy día, no son los descubrimientos lo que es un mal; es la repartición injusta que el hombre hace de sus frutos.

 

Estamos, y no se ha dicho bastante, en una condición completamente nueva de la sociedad, de la cual aún no hay experiencia. Tendemos a separar completamente toda especie de propiedad de toda especie de trabajo, a romper cualquier clientelismo entre jornalero y patrón, a quitar al primero toda especie de asociación en las ganancias del segundo. 

 

Esta organización social es tan nueva que apenas si está establecida a medias, que sólo existe en los países más industriales, los más ricos, los más avanzados en un sistema que estamos apenas ensayando; un sistema donde el trabajo de la agricultura, tanto como el de las manufacturas, es hecho por obreros que se puede despedir al final de cada semana; es hacia eso que tendemos; es en eso donde señalo un peligro, y no en los descubrimientos de las ciencias.

 

Algunos fragmentos de esos comentarios son citados por Marx en su Capítulo XXXII – Tendencia histórica del capitalismo a crear acumulación. Hay algo desconcertante en esa cita, porque esas aclaraciones de Sismondi fueron impresas al final de la segunda edición de sus Nuevos Principios de Economía Política, en 1827, que, como dijimos, Marx no menciona en su bibliografía. Marx le atribuye como fuente a la cita un Volumen III que nunca existió.

 

El contexto de lo que escribe Marx cuando cita a Sismondi esta última vez en el primer volumen de El Capital, es conmovedor: La expropiación  de los productores inmediatos fue hecha con un vandalismo despiadado y bajo el estímulo de las más infames pasiones, las más sórdidas, las más insignificantes, la más malvada odiosidad. Propiedad privada auto concedida, que se basa, digamos, en la fusión del trabajador aislado, individual, independiente en sus condiciones de su trabajo; para suplantarlo con la propiedad privada capitalista, que reposa en la explotación de la libertad nominal de otros, por ejemplo, trabajadores asalariados. Citar a Sismondi en este caso era muy adecuado, porque esa descripción es precisamente lo que Sismondi escribió al final de la introducción de sus  Études sur l’Économie Politique, donde llega a la conclusión de que La escuela crematística  – refiriéndose al tipo de liberalismo de Ricardo- secundó en sus argumentos el poder del dinero con la seducción de los precios baratos. 

 

Conclusión

 

Sismondi fue el primero en desarrollar en un análisis económico sobre las causas de las miserias y desigualdades que trajeron las teorías económicas y sociales que acompañaron la Revolución Industrial. Su idea era mejorar la condición de la gente haciendo a la gran mayoría de la población dueños de propiedad privada. Esa política implica mucho trabajo en superar resistencias estructurales, pero es plausible.

 

Marx hizo una brillante amalgama de las ideas del siglo XIX, con Sismondi como el hilo técnico, para llegar a la conclusión de que esas miserias traerían inevitablemente una revolución violenta y que la historia de explotación económica desembocaría en una Dictadura del Proletariado. Marx miró la abolición de la propiedad privada como el modo de aumentar el bienestar de la mayoría de la gente, lo que suena, por lo menos, quimérico. Pastorear el dolor de la gente hacia poco plausibles soluciones metafísicas es un medio históricamente conocido y eficaz para mantener el Status Quo. Don David Ricardo hubiera sonreído.

 

No podemos saber con precisión lo que hubiese pensado Sismondi de las teorías de Marx, pero podemos imaginarlo por lo que Sismondi escribió argumentando contra el tipo de liberalismo de Ricardo y de las teorías abstractas en general: Debemos en general cuidarnos en economía política de afirmaciones absolutas y tanto como de abstracciones…y toda abstracción es siempre un engaño. Estas líneas pueden también aplicarse al socialismo marxista. Sismondi concluye ese argumento contra las abstracciones con una frase llena de profundo significado que contiene toda su filosofía económica: Además, la política económica no es una ciencia de cálculo, sino una ciencia moral.

 

Ginebra, agosto de 2015.

 

(Versión actualizada el 12/01/2016)

 

BIBLIOGRAFIA

 

John Harrison, Robert Owen and the Owenites in Britain and America, The Quest for the New                           Moral World, Routledge Revivals, 2009.

Karl Marx.: Capital, Encyclopaedia Britannica, inc. Chicago. 1991.

Karl Marx & Frederich Engels. Manifesto of the Communist Party, Encyclopaedia Britannica, inc.                       Chicago. 1991.

Maximilien Rubel. Marx critique du marxisme, Payot, Paris 2000

Jean Charles Sismondi. Nouveaux Principes de Économie Politique, Vols I-II, Delunay, Paris, 1827

Jean Charles Sismondi. Études sur l’ Économie Politique , Treuttel &Würtz, Paris, 1837.

John Ruskin. Unto this last. Penguin Books, Penguin Classics, 1985.     

 

 

Verdades y Mentiras sobre Siria

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 29/01/2014

Thomas Lawrence (Lawrence de Arabia), 1916, sobre los árabes: “Manipulados adecuadamente formarán un mosaico político, un tejido de celosos y pequeños principados incapaces de cohesión”

Antecedentes.

Por siglos vivieron los árabes en paz, sin conflictos religiosos, en comunidades semi autónomas llamadas Vilayets, bajo el Imperio Otomano. Esa paz garantizaba el transporte entre el Mediterráneo y la India y por eso Gran Bretaña apoyaba su integridad contra los intentos rusos de erosionar ese imperio por el norte. En 1869, con el Canal de Suez , el interés estratégico, se mudó hacia el sur árabe, y hacia Egipto concretamente.

El Kedive de Egipto, Ismail Pasha, se arruinó con proyectos financiados por los ingleses y vendió (1875) a Gran Bretaña, el control de la Compañía del Canal de Suez – con la Banca Rothschild como intermediaria-, durante el gobierno de Disraeli (1874 -1880). Luego los ingleses intervinieron las rentas egipcias y Egipto, pasó de vasallo otomano a vasallo inglés.

En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y Francia negociaron el Acuerdo Sykes-Picot, donde se repartían los árabes del Imperio Otomano. El acuerdo fue como los otros acuerdos franco-británicos en África: dividió con líneas artificiales a pueblos históricos y juntó a otros que tenían poco en común. El autor de esas nuevas fronteras fue Sir Mark Sykes, sin Georges Picot, porque sólo los británicos ocupaban militarmente la región.

Al final, Francia recibió a Siria amputada de Mosul, Jordania, Njed y Palestina, porque los ingleses inventaron tres reinos para sus aliados árabes contra los turcos. El de Jordania, de Iraq, con los vilayets de Basra (chiita), Bagdad (sunni) y Mosul (kurdo) y de Arabia. Jordania fue para el Sharif Hussein, Iraq para su hijo Faisal y Arabia para Ibn Saud, Es notable que cuando se propuso dar a Ibn Saud el de Iraq, Winston Churchill- Secretario de Colonias- dijo: “Ibn Saud hundiría toda la región en un pandemonio religioso.”1 Es que Ibn Saud venía del Nejd, donde Mohamad ibn al Wahhab, en el siglo XVIII, fundó una secta intolerante y primitiva, el wahabbismo, cuyos miembros son llamados Salafs. Esa es ahora la religión oficial de Arabia Saudita, Qatar y Bahrain.

Palestina quedó como Mandato Británico, para cumplir con las promesas hechas en la Declaración de Balfour (1917), una carta de Lord Arthur Balfour, Secretario de Relaciones Exteriores, dirigida a Lord Lionel Rothschild, Presidente de la Federación Sionista Británica.

Las monarquías absolutas árabes wahabbitas vieron, con pavor, como perdían sus tronos los reyes puestos por los ingleses: Faruk en Egipto, Idris en Libia, Faisal II en Iraq. En su lugar se establecían repúblicas laicas, que daban el mal ejemplo de distribuir sus ingresos económicos. Todo por culpa del partido Ba’ath Pan-Árabe, (renacimiento árabe) de tendencia nacionalista.

Al inicio del siglo XXI el mundo político árabe se dividía en repúblicas laicas y dictadores o monarquías teocráticas pro americanas. La amenaza ideológica de países árabes modernos, llevó a Occidente a crear revueltas y pretextos para destruir los países laicos y su ejemplo.

Conferencia para la Paz en Siria – Ginebra II

Después de las mentiras para justificar los ataques de la OTAN a Iraq y Libia, ahora se busca un pretexto para atacar a Siria. Es del conocimiento público que los países de la OTAN, Israel y los monarcas del Golfo Pérsico apoyan al bando que busca derrocar con acciones militares y atentados al gobierno de Siria; al gobierno reconocido por los organismos internacionales. Es una clara ingerencia en los asuntos internos de un país soberano, prohibida por la carta de las Naciones Unidas y por el Derecho Internacional de los últimos dos siglos. Se trata de una agresión de mercenarios extranjeros pagados y armados por Arabia Saudita, Qatar, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia e introducidos con la complicidad de Turquía y Jordania.

Los Estados Unidos dijeron que el uso de armas químicas por el gobierno sirio sería la “Raya Roja” que provocaría su intervención militar directa. Washington tiene una larga historia de falsos ataques para justificar sus guerras ante su crédula población. Por eso, ya sabíamos que se fabricaría un ataque con gas, contra civiles, y que sería atribuido al gobierno sirio. También que se llevaría el caso al Consejo de Seguridad alegando pruebas inexistentes. Sólo que esta vez, la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad, entre los cuales Rusia y China, se negaron a autorizar el ataque. Luego, el Parlamento inglés prohibió a su gobierno cualquier ataque contra Siria y era probable que el Congreso norteamericano negase el permiso para atacar, que esta vez si fue pedido. Con once barcos de guerra rusos y dos chinos cuidando la costa de Siria el ataque podía ser neutralizado, por violación de la carta de la ONU.

Fue así como Washington renunció al ataque, a cambio de que Siria entregase su arsenal químico, que en realidad era un disuasivo contra las armas atómicas de Israel. Luego pidió otra Conferencia de Paz. La estrategia anglosajona para conferencias internacionales es la de invitar a muchos países vasallos – México pero no Irán – para tener una mayoría, mientras la prensa difunde mentiras para convencer al público. Se trata de intimidar a Siria, aunque su gobierno gané victorias militares y diplomáticas, para lograr concesiones. Los sirios lo saben, como es obvio en el discurso de Walid al-Moallem su Ministro de Relaciones Exteriores.

La verdad vista desde Siria

Citare algunos trozos del discurso del Canciller sirio en Montreux, pidiendo un fin al apoyo del terrorismo extranjero que destruye su país. “Es lamentable que entre nosotros están sentados representantes de países que tiene sangre de sirios en sus manos… Países que se dan a si mismos la autoridad de dar o quitar legitimidad a los otros, sin mirar a sus arcaicas casas de vidrio…Países que, sin vergüenza alguna, dictan clases sobre democracia, desarrollo y progreso, mientras se ahogan en su ignorancia y sus normas medievales. Países que se han acostumbrado a ser propiedad de reyes y príncipes que tienen el derecho de distribuir a su antojo la riqueza nacional”.

Han usado sus petrodólares para comprar armas, reclutar mercenarios y saturar las ondas para cubrir con mentiras su insensata brutalidad, bajo la guisa de una revolución siria que llenará las aspiraciones del pueblo sirio. Damas y caballeros ¿Cómo pueden unos terroristas chechenos, afganos, saudíes, turcos o hasta franceses e ingleses satisfacer las aspiraciones del pueblo sirio? Y con qué? ¿Con un Estado Islámico que del Islam sólo conoce el perverso Wahabbismo? ¿Quién dijo que el pueblo sirio quiere vivir en un pasado de miles de años?”

“En el nombre de la revolución, se mata a niños en las escuelas y estudiantes en las universidades, las mujeres son violadas en nombre de Jihad…las mezquitas bombardeadas mientras los fieles rezan, se cortan cabezas que se cuelgan en las calles, gente es quemada viva en un verdadero holocausto…. Esto es lo que sus amos les ordenan, esos países que encabezan la guerra contra Siria, tratando de aumentar su influencia en la región con sobornos y dinero, exportando monstruos humanos empapados en la aberrante ideología wahabbi, todo ello a expensas de la sangre siria. Desde esta tribuna, claro y fuerte, y ustedes lo saben tan bien como yo, les digo que ellos no se pararán en Siria, aunque alguno sentado en esta sala rehúse reconocerlo y se crea inmune.”

“Unos vecinos comenzaron los incendios en Siria, mientras otros reclutaban terroristas por todo el globo – y aquí estamos confrontados con la farsa y su doble rasero: 83 nacionalidades pelean en Siria- pero nadie denuncia eso, nadie lo condena, nadie reconsidera su posición, pero siguen hablando de una gloriosa revolución SIRIA. Pero cuando algunas decenas de jóvenes combatientes de la resistencia apoyaron al ejército sirio en algunos lugares, se desato el infierno y enseguida se denunció la ¡intervención extranjera! ….”

“Aquí lo afirmo, Siria es un estado soberano e independiente, que continuará a hacer lo que sea para defenderse, con los medios que considere necesarios, sin prestar la menor atención a los escándalos, denuncias, declaraciones o posiciones expresadas por otros…Nos impusieron sanciones para impedir nuestro alimento, nuestro pan y la leche de nuestros niños…Cuando esto falló, America amenazó con atacar a Siria, inventando con sus aliados, occidentales y árabes, un cuento sobre uso de armas químicas, que ni siquiera convenció su propio público, tanto menos el nuestro. Países que celebran la democracia y los derechos humanos escogen lamentablemente sólo el lenguaje de la sangre, la guerra, el colonialismo y la hegemonía. Se impone la democracia con fuego, la libertad con bombarderos y los derechos humanos matando humanos.”

“Estamos aquí como representantes del pueblo sirio y del Estado, pero que sea claro para todos – y la experiencia lo prueba- que nadie tiene la autoridad para dar o quitar la legitimidad a un Presidente, a un gobierno, una constitución, a una ley o cualquier otra cosa en Siria, excepto los mismos sirios; este es su derecho constitucional y su deber”

Las mentiras de los “Amigos de Siria” y de su prensa

Las dudas comienzan con el reporte de una firma inglesa de abogados pagada por Qatar, que manda dinero y armas a los rebeldes de Siria. Allí presentan fotos de supuestas víctimas del gobierno sirio. El documento sale a la luz justo un día antes de la conferencia Ginebra II, sobre Siria. No aportan experticia alguna y sería raro que un gobierno fotografíe pruebas de torturas, pero Mr. Kerry ya se proclamó horrorizado y la prensa miente cuando presenta el documento como de una evidencia incuestionable.

Una clara mentira es la de que la renuncia del Presidente sirio Bashar al-Assad fuera acordada como condición previa en el Comunicado de Ginebra (Ginebra I). El gobierno sirio acepto formar un gobierno de transición, para acabar la guerra y luego llamar a elecciones. El texto dice: “Un gobierno de transición puede incluir miembros del presente gobierno sirio y de la oposición y otros grupos y debe ser formado sobre la base del mutuo consentimiento”. En ninguna parte dice que Assad debe dejar primero el poder. Pero la prensa dice que es así.

Otra mentira es la de que Estados Unidos respalda solo a milicias moderadas. No hay tal cosa. La narrativa de la prensa habla de rebeldes buenos – Frente Islámico- peleando con los malos de Al-Qaeda y del gobierno. De la boca del jefe del grupo más fuerte del Frente, Arahr al Sham, sabemos que su objetivo es imponer la Ley Sharia, encerrar las mujeres en sus casas, masacrar los herejes islámicos y expulsar a los cristianos. El jefe de Ahrar al Sham dice ser el autentico representante de Al-Qaeda en Siria. Nada de esto fue reportado por la prensa norteamericana o europea.

Conclusión: Es imposible que los Gobiernos Occidentales ignoren tantas verdades. Es probable que el objetivo sea destruir los países árabes modernos y fuertes para rodear a Israel con “un tejido de celosos y pequeños principados incapaces de cohesión”.

1 Karl E. Meyer y Shareen Blair Brisac, The Kingmakers: The invention of the modern Middle East, WW Norton & Company, New York London, pag. 160.

Notas para otro sistema económico y social

 

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 23/01/2013

El mundo atraviesa un momento de grandes cambios. Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial polarizaron el mundo entre la receta marxista-leninista y la receta liberal ricardiana. Ese dualismo se presentó como si no hubiese otras opciones, una especie de bipartidismo global. Ambos sistemas fracasaron. Es hora de estudiar otras escuelas del pensamiento económico y político, para dar un nuevo rumbo.

La versión socialista de la Unión Soviética comenzó a ir mal cuando el gobierno de Leonid Brezhnev (1968–1982) aumento el presupuesto de las industrias militares a expensas del resto de la economía y del bienestar social. Luego asumió una guerra de Afganistán que no podía ganar. El adversario estaba equipado, entrenado y financiado por Estados Unidos, que estaba fuera de alcance, a menos de incurrir en una guerra atómica. Muerto Brezhev, vino Mihail Gorvachev, un iluso, sino otra cosa, que entregó a sus aliados sin garantías, se abrió al neo-liberalismo y Rusia vendió a precio vil las empresas del Estado a testaferros de Wall Street.

En Inglaterra y Estados Unidos, la política la dirigen los intereses financieros desde fines del siglo XVIII y la función de Banco Central las ejercen bancos privados. En Gran Bretaña el Bank of England la ejerce desde 1844 (Bank Charter Act). En Washington un grupo de grandes bancos privados, llamado Reserva Federal, usurpó esa función a la Secretaría del Tesoro, en 1913. En ambos la política económica la dictan los llamados “Lobbies” y descuella la industria de armamento, que la orienta hacía el aumento incesante del gasto militar. Ambos sectores quitan recursos al resto de la economía real para mantener dos mundos fantásticos: el de fabulosas fortunas virtuales y el de amenazas imaginarias.

En la post-guerra, la presencia del marxismo-leninismo como ideología en el poder hizo elevar los salarios e institucionalizar la protección social de los trabajadores, principalmente en Europa, donde la Unión Soviética estaba cerca y había poderosos partidos comunistas. Esa amenaza potencial orientó la política del Estado hacia la conciliación de intereses laborales y empresariales. La desaparición del bloque soviético desencadeno la codicia. En Gran Bretaña y Estados Unidos eso produjo alucinaciones que llevaron al despeñadero socio económico. El cuento de que la libertad total a la codicia personal lleva a la prosperidad colectiva, es falso.

La economía real se erosionó y está en vida artificial desde 2008. Es un caso de esquizofrenia: la gente de bienes y servicios reales (99%) vive una recesión, pero los dueños (1%) de las empresas en finanzas y defensa reciben jugosos bonos y dividendos. Sucede que con deuda pública se dio dinero a los bancos (“quantitative easing”) para re-inflar las bolsas de valores y el pago se cargó a los contribuyentes. Eso pudo haber sido un nuevo comienzo si las prácticas y políticas hubiesen cambiado, pero siguen igual y conducen inexorables a la crisis terminal.

Aún no hay conciencia pública de que vivimos un fallo masivo del sistema económico y político impuesto por Wall Street y la City de Londres, con su victoria de 1945. Los síntomas del colapso sin embargo son claros y el más grave es el laboral, porque los salarios mantienen el consumo. En EE UU el desempleo oficial es un 8%, pero sus estadísticas esconden muchos datos1 y el desempleo real anda en 18%, y creciendo. En Gran Bretaña la cifra oficial es 8,4%, pero excluye a 3 millones sub-empleados, con pocas horas semanales y a 4 millones del llamado “precariat”: gente en auto empleo casual, que pudiera definirse auto-desempleada2

Desde 2008, el rescate de los bancos costó a EE UU más de 19 billones3 – cifra superior en un tercio de su PIB – que se usaron en nuevas apuestas del sector financiero y no para movilizar la economía. Los hogares perdieron $1,1 billón de su valor, más otros billones perdidos en inversiones y fondos de pensión. Ahora, familias que fueron de la clase media toman sopas en las cocinas de caridad. Estos inocentes pagan los riesgos absurdos en que incurrió la codicia de los banqueros y del complejo militar-industrial.

La ética socio-económica

La responsabilidad social de la economía es un asunto ético que ya separaba a Adam Smith de David Ricardo. Smith habla de un “lucro excesivo”, contrario al interés social y parasitario; Ricardo lo ve como meta económica y es el enfoque del neo-liberalismo de Milton Friedman; es lo que enseñan en los Business Schools como Economía. Es un asunto ético. Gregory Bateson ( Mind and Nature) ya dijo que “ La ética de lo optimo y la ética de lo máximo son dos éticas totalmente distintas”. La ética de lo óptimo enfatiza la calidad y se expresa con la satisfacción. La ética de lo máximo es adictiva y tiene una sola regla: más es mejor.

Los excesos son siempre tóxicos y es lo que mata la economía norteamericana y el sistema económico vigente. “La maximización de una sola variable – nos dice Bateson- típicamente termina en patología”. Una economía sana mantiene equilibrio en la prosperidad de los distintos sectores; cuando se favorece el crecimiento sólo de un par de ellos, hay una situación parasitaria. Es el caso del sector financiero y de la industria de armamento que piden por un lado austeridad económico-social y por otro crean dispendiosas guerras innecesarias.

En su agonía el sistema desmantela la economía del Estado de bienestar europeo. La banca europea pide más fondos para mantener el valor de sus malas apuestas e impone su gente en los gobiernos. Se eliminan puestos de trabajo, se precarizan el empleo y se privatiza servicios públicos. Como dice Boaventura de Sousa en su Historia de la Austeridad: “El objetivo es volver a la política de clase pura y dura, o sea, al siglo XIX”, a la del liberalismo ricardiano, a la Inglaterra descrita por Charles Dickens.

Hay otras doctrinas

En el siglo XIX prevaleció un enfoque de la economía como ciencia cuyo objetivo primario no son las ganancias del trabajo, sino las del capital invertido… y aún, sólo el de algunos. Pero también hubo quienes pensaron en las ganancias de los trabajadores y esas ideas fueron aplicadas –tímidamente- en la Europa anterior al colapso de la Unión Soviética. Ahora se les trata de ignorar y hoy sus obras son difíciles de encontrar en las bibliotecas universitarias. Su falta es que miran la prosperidad nacional como un objetivo superior a la ganancia individual; un criterio objetable para las empresas apátridas que financian centros académicos y cuya visión económica se enfoca a las ganancias trimestrales.

El primero fue el ginebrino Jean Charles de Sismondi, que publicó “Nuevos Principios de Economía Política” en 1818. Allí acuño el término proletario – que luego usó Marx- para designar a quien con su prole garantiza la mano de obra. Criticó a Ricardo y señaló que las ganancias a expensas de salarios es una política miope, porque se necesitan buenos salarios para que se consume la producción; fue también el primero en pedir la intervención del Estado para evitar los abusos capitalistas y en hablar de lucha de clases4.

Sismondi predijo la crisis que aqueja hoy a Estados Unidos y otros países, gracias a gobiernos cómplices. Habló de la sobreproducción que lleva al imperialismo y a exprimir el consumo con deuda sobre salarios futuros. Ahora se llama “Economía de la Oferta” y es Economía de la Deuda. Sismondi culpó la sobreproducción del distanciamiento entre valor útil del bien y su valor de cambio, que impulsa el consumo a crédito que crea una deuda esclavizante. Algo que sucedía en Inglaterra y Estados Unidos desde la primera mitad del siglo XIX. En esa época era deuda en la tienda del empleador, ahora son tarjetas de crédito. Esa tragedia se describe en la novela futurista “The Iron Heel”(1906), de Jack London.

Desde entonces los excesos congénitos y visibles del capitalismo y el papel del Estado para corregirlos han inspirado propuestas concretas, que se puede clasificar en dos tesis básicas.

El grupo de Karl Marx y sus seguidores, considera al capitalismo irredimible e inmerso en un proceso dialéctico fatal que lo lleva a su propia destrucción violenta. Lo remplaza una sociedad sin propiedad individual.

Creo que Marx y sus seguidores son utópicos cuando basan su tesis violenta en la solidaridad proletaria. La solidad es precaria entre gente que lucha por sobrevivir y más si se les niega la aspiración a la seguridad de tener hogar propio. La solidaridad de clase existe, pero entre los muy ricos. A pesar de eso, el marxismo es válido como método de estudio socio-económico y tiene aportes básicos para una propuesta que remplace al ricardismo puro o neoliberalismo.

El otro grupo piensa que el capitalismo es utilizable en beneficio de la sociedad con políticas de control; además de Sismondi, descuellan Friederich List, Werner Sombart, Max Weber, Wilfredo Pareto, John Maynard Keynes y en reversa Deng Xiaoping, en China.

Creemos que este segundo grupo es más realista y coincide con un postulado de la ciencia política, mencionado antes por Sismondi, Iturbide, Sarmiento y otros: En cosas de Estado los saltos son efímeros. Se progresa por evolución, como en la naturaleza, y las instituciones que perduran reflejan las circunstancias, la cultura y las ideas de sus ciudadanos.

Este grupo de autores también fue influyente. List, impulsó la industrialización de Alemania; John Maynard Keynes desarrollo la función económica del salario; Weber y Pareto orientan aún la economía social. Sombart5 acuñó el término capitalismo (Marx no lo usa) y el concepto de la destrucción creativa, que usó su alumno Joseph Schumpeter. Su trabajo más célebre no existe en inglés porque la Universidad de Princeton, tiene el derecho exclusivo6 y no lo hace.

Hay otros autores importantes que podemos estudiar: Vasili Leontief, Nicolai Kondratieff, Joseph Schumpeter, Jon Elster, John Roemer y la venezolana Carlota Pérez cuyo libro “Las Revoluciones Tecnológicas y el Capital Financiero”7 cubre 250 años de historia y muestra que los cambios y las revoluciones técnicas tienen una notable regularidad y obligan al rediseño institucional social y político. Vivimos uno de esos momentos.

1 No se cuentan los desempleados que dejan recibir su seguro de deséemelo aunque sigan sin trabajo. Se cuentan como empleados a los desocupados que trabajan algunas pocas horas semanales a destajo. Hay unos 50 millones en EE UU que viven bajo el nivel calificado de pobreza. Morris Berman, Why America Failed.

2 The Guardian, John Philipott: We need employment statistics that confront political spin. 16 January 2013.

3 Es el termino internacional y español; los anglosajones les dicen trillions.

4 Economie politique (1815), Nouveaux principes d’économie politique (1819).

5 El Capitalismo Moderno (Der Moderne Kapitalismus, 1902 y su última versión en 1927.

6 Fuente: fr.wikipedia.org/wiki/Werner Sombart

7. Carlota Perez and Chris FreemanTechnological Revolutions and Financial Capital: the Dynamics of Bubbles and Golden Ages”Edward Elvin Publishing Limited, Glensanda House, Cheltenham, UK. 2002.

Deuda: América latina ayer, Europa hoy.

Por Umberto Mazzei

Resumen: Los bancos abrumados con dólares inorgánicos colocan con riesgo capitales que son usados para consumo y gasto corriente; eso se repite siempre en América Latina y ahora en Europa. La abundancia de dólares inorgánicos separó los flujos de la economía real y de la economía financiera, cuyas cifras sólo en derivativos anda por 700 billones, algo imposible de asimilar en un PMB de 75 billones. Este tipo de cifras, aumentadas con QE, se invierten en las bolsas donde suben el valor de las carteras de los bancos. El colapso de las bolsas arrastraría el dólar y EE UU busca apoyarse en un TTIP con Europa para mantenerlo.

Introducción

La crisis actual no es una crisis del comercio ni de la producción de bienes o de servicios. La crisis es de los bancos, del sector financiero. Su origen es lejano y de naturaleza ideológica; viene de la distorsión que hizo David Ricardo de las ideas de Adam Smith.

Smith admitía el egoismo empresarial como un motor de movimiento económico, pero con normas que lo encausasen. Ricardo abogó por la eliminación de restricciones. En particular, de restricciones en tres cosas: la emisión de papel moneda, en la sobreproducción industrial y en la circulación de capitales.

La emisión de papel moneda produjo desde entonces sobreproducción de dinero y continua pérdida de poder adquisitivo. La sobreproducción industrial condujo al imperialismo comercial. La irrestricta circulación del capital condujo a especulaciones y estafas internacionales.

En la época actual eso se agrava, se complica y se expande con la creación de “productos financieros” – porque ahora lo servicios financieros dicen ser industria – que circulan y se aceptan sin verdadera garantía de valor, sea nacional o internacional. Los nombres de esos papeles quieren sonar técnicos, con eufemismos dichos en inglés: default swaps, derivatives, sub-prime o quantitative easing. La realidad es que el mundo es víctima de una estafa originada en Wall Street y la City. Nada nuevo, lo distinto esta vez es su dimención sideral.

Antecedentes de deuda soberana

Desde el siglo XIX se suceden crisis del mismo origen, aproximadamente, cada 40 años. Todas causadas por el colapso de especulaciones financieras, que suelen desembocar en el comienzo de una guerra; las dos guerras mundiales no son ajenas a ese patrón. Los negocios bélicos, la eliminación de rivales comerciales y el botín versado en los sacos del vencedor, devuelven el equilibrio a los bancos que estaban en dificultades.

La crisis actual y la de los años 80, tienen su origen en 1944, en Bretón Woods. En esa reunión entre los eventuales vencedores, para estabilizar la economía mundial de la post-guerra, se adoptó el dólar como moneda de referencia internacional, pero garantizado con un patrón oro de $35/onza. Ese acuerdo fue renegado por Estados Unidos en 1971, año en que dejó de exportar el petróleo que equilibraba su balanza comercial. Fue sin duda un default sobre su deuda – eso que escandaliza cuando lo hacen otros. Desde entonces la Reserva Federal comenzó una emisión de dólares sin fondos, para cubrir una balanza comercial deficitaria. Para evitar que el dólar cayese en desuso como moneda de referencia, la OPEP redujo la producción e impuso la venta de su petróleo sólo en dólares: los pétrodólares, emitidos para esa función.

Esos petrodólares excedentarios no podían asimilarse en las economías petroleras y terminaron depositados en bancos, principalmente anglosajones. Los bancos no guardan el dinero ; lo colocan. Así salieron elegantísimos banqueros a colocar dinero en rincones del tercer mundo, ofreciendo préstamos a bajo interés y sin garantías.

Es la mecánica de prestar capitales, a sabiendas de que, en lugar de gastarse en una función reproductiva, serán dilapidados en gasto corriente, importación de productos industriales o en corruptas transacciones, cuya ganancia regresa a los bancos extranjeros. Pero la deuda queda y el Estado la asume como deuda soberana que debe ser pagada exprimiendo los recursos nacionales con un programa llamado de austeridad. El resultado es vano, crea desocupación y es pretexto para la privatización de los activos del país, sobre todo de servicios públicos monopólicos e indispensables.

Historia de la deuda de América Latina

La crónica deuda externa de la Ámerica Latina se arrasta desde su independencia y su nacimiento está descrito con agudeza técnica por el filósofo economico suizo Jean Charles Sismondi: … en las naciones opulentas la producción suele ser determinada, no por las necesidades, sino por la abundancia de capitales, y entonces, al sobrepasarse pronto el consumo, se produce una cruel miseria.

La apertura del inmenso mercado que ofrece … la América española, fue el hecho que más pudo desahogar las manufacturas inglesas. El gobierno inglés parece juzgarlo también así; y, durante los siete años que han pasado desde la crisis comercial de 1818, una actividad sin precedentes se ejerció para hacer penetrar el comercio inglés hasta los rincones más recónditos de México, de Colombia, del Brasil, del Rio de la Plata, de Chile y del Perú. …

Pero, por inmenso que fuese el desahogo que ofrecía la América libre, no hubiese sido suficiente para absorber todas las mercancías que Inglaterra había producido por encima de sus necesidades, si los préstamos hechos a las nuevas repúblicas no hubiesen de golpe aumentado desmesuradamente sus medios de comprar mercancías inglesas. Cada estado de América prestó de los ingleses una suma suficiente para poner a funcionar su gobierno; y, a pesar de que fuese un capital, la gastaba inmediatamente durante el año como una renta; quiere decir que se empleaba entero en comprar mercancías inglesas por cuenta del público, o de pagar aquellas que habían sido enviadas por cuenta de particulares. Se formaron en ese tiempo numerosas compañías, con inmensos capitales, para explotar todas las minas de América; pero todo el dinero que gastaban regresaba a Inglaterra …

Todo el tiempo que duró este singular comercio, en que los ingleses pedían a los americanos, que se dignaran comprar, con capitales ingleses, las mercancías inglesas, y las consumiesen por amor de ellos, la prosperidad de las manufacturas inglesas pareció brillante. No fue ya la renta, sino el capital inglés lo que se empleó para estimular el consumo; los ingleses, comprando y pagando ellos mismos los propios productos que enviaban a América, no se ahorraron sino el placer de gozarlos también ellos mismos.

Nunca tuvieron las manufacturas inglesas tantos pedidos como durante la serie de especulaciones del 1825, que asombro tanto el mundo; pero que, cuando los capitales se gastaron, y vino el momento de pagarlos, cayó de pronto el velo, cesó la ilusión, y la miseria recomenzó con mayor fuerza que en 1818 (Sismondi, 1927).

Esa deuda Latinoamericana con los bancos ingleses fue vendida en los mercados de valores y causó descalabros por toda Europa. Es así como surgieron coaliciones de cobradores que las cobraban a cañonazos. El caso más célebre es la ocupación anglo- hispano- francesa de Veracruz, que terminó desempolvando el trono de Iturbide para darlo a Maximiliano.

En los años de 1980, Latinoamérica vió repetirse el mismo mecanismo de deuda, solo que no vinieron cañoneras, sino el FMI, el BID y el Banco Mundial, que se encargaron de asegurar el pago. Tampoco trajeron un principe extranjero; hoy día se es más discreto y el cobro se encarga a politicos locales confiables. La eficiencia del cobro aumenta, porque la apariencia de legitimidad disminuye el riesgo de rebelión violenta. Asi sucedió la Década Pérdida de la América Latina.

La situación hoy

Después de la triste experiencia del Tercer Mundo con la deuda externa, los gobiernos de esos países, en general, se abstubieron de endeudarse. También sucede porque algunos aún están pagando y no tienen ni el crédito ni la voluntad política. Sus sufrimientos no ha mejorado que transitoriamente las finanzas de los bancos y demás empedernidos jugadores que operan en los casinos financieros.

Peter Drucker explicó que el flujo de la economía financiera se había separado del flujo de la economia de bienes y servicios; que su tamaño había aumentado y era varias veces superior al de la economía real. Eso – decía él- resultaba de la emisión de dólares inorgánicos emitidos desde 1971 para pagar el deficit comercial de los Estados Unidos (Drucker, 1986). Emmanuel Todd dijo que el papel de Estados Unidos en la economía mundial parecía ser el de suministrar dinero virtual Todd, 205). En Wall Street y en la City parecen olvidar un principio básico de Econmía I: que el dinero no es la riqueza; que es sólo un símbolo.

Según el Banco Internacional de Compensaciones, de Basilea (BIC,2013) en el mundo, para abril de 2013 se vendían diariamente 5,3 billones (trillions en inglés) de derivativos; o sea, diariamente, un tercio del PIB de Estados Unidos. El total de estos productos en circulación se estimaba entonces entorno a los 700 billones. Si se toma en cuenta que el Producto Mundial Bruto era en 2013 fue de 75 billones, es imposible aterrizar ese dinero imaginario en la economía real. Eso es lo que técnica y legalmente se define como estafa. El BIC no tiene cifras públicas más recientes, pero las cifras de la secuencia del 2010 al 2013 indican una tendencia al aumento.

Esa sobreabundancia de valores en ascenso que es independiente de la conducta de la economía real, es el resultado de una combinación letal de la constante creación cumulativa de dinero inorgánico por la Reserva Federal de Estados Unídos – que es un consorcio de bancos privados- con el eufemismo de facilitación cuantitativa (quantitative easing -QE-) para que los bancos y otros agentes puedan invertir masivamente en las bolsas y así hacer subir de nuevo el valor disminuído de sus portafolios; esto viene unido a una desregulación liberadora de toda prudencia elemental en la actividad especulativa de los bancos.

A diferencia de la economía real, que es socialmente positiva, porque al crecer reparte beneficios a todos los actores, la economía especulativa es socialmente negativa. Sus actores suelen ser empresas apátridas, sin vínculos sociales. Su base es una abstracción imaginaria, que emite papeles llamados valores, porque se suponen basados en alguna garantía,que van a comerciarse en las plazas financieras. En la realidad, su principal actividad es manipular percepciones del futuro y su único móvil es la ganancia a corto plazo, que no es distribuida sino que se mantiene en el circuito financiero, apartada de la economía real; la que produce bienestar socialmente perceptible.

La historia de la economía real está marcada por crisis que anteceden el relevo de los países protagonistas, cuyo ocaso suele incluir episodios bélicos. Creo que vivimos uno de esos momentos. Las economías reales de los dos países anglosajones con los mayores centros financieros tienen marcados síntomas recesivos, mientras sus bolsas solo suben porque los teclados en las computadoras de sus traders dan la ilusión de crear riqueza. A dedazos electrónicos suben y bajan precios en los las bolsas, sin que nada haya cambiado en la realidad tangible. Los precios se inflan soplando las compras, hasta explotar como burbujas y desinflarse cuando las compras cesan.

En el año 2008 explotaron cuatro de esas burbujas especulativas:

1. La burbuja de materias primas y alimentos, cuya muestra fue la llamada « crisis de la tortilla » en México. Del mismo modo súbito, subían y bajaban los precios del maíz, el petróleo y los cereales, sin aumento de consumo o por menor producción;

2. La burbuja inmobiliaria, estimulada por préstamos fáciles con hipoteca sobre bienes de valor inferior, que empaquetadas juntas eran vendidas como “Sub-Prime Mortages” (Hipotecas Sub-Optimas) en lugar de llamarlas basura.;

3. La burbuja de las bolsas, donde acciones y valores subían y bajaban sin haber mayores inversiones ni mayores dividendos;

4. Burbujas en el cambio de las divisas, donde las monedas subían y bajaban sin cambios en las cifras macro-económicas de los países;

Salvo por la caida de los precios inmobiliarios y el desahucio a favor de los bancos, no ha cambiado gran cosa.

La fabricación de la crisis europea

En 2008, el dólar comenzo a caer y eso amenazaba mortalmente la hegemonía de EE UU. Hacía el 2010, la gran prensa inició una campaña contra el Euro, haciendo eco de las declaraciones pesimistas de los propios políticos del “establishment” europeo y de los organismos financieros internacionales. La supuesta debilidad del Euro era la crisis por la deuda pública de algunos países que son parte de la Euro-zona. Países endeudados por sus gobiernos que pagaron con fondos públicos el « rescate » de bancos privados nacionales. Esa deuda no viene de un desajuste económico interno; viene de la estupidez de quienes hicieron préstamos riesgosos y de la deshonestidad de quienes pagaron deudas ajenas con dinero ajeno.

El caso emblemático fue Grecia, cuyo PIB, en 2011, era el 1,5% de la Economía de la Unión Europea y el 2,6% de la Eurozona (Eurostat, 2014); por lo que no tenía el peso económico para arrastrar con sus deudas la economía que respalda al Euro. Era algo selectivo, porque Grecia con un PIB €215 millardos y una deuda del 166 % de su PIB, se suponía que era un mayor riesgo y debía pagar intereses más caros que Japón, cuyo PIB era de €4,4 billones y su deuda el 228 % de su PIB (BM, 2014); pero así lo estimaron las evaluadoras de riesgo de Wall Street. Lo mismo se repitió con Portugal, Irlanda, España e Italia. Esto sirvió para crear una desconfianza en la economía europea y …en el Euro.

La Unión Europea es la economía más grande del mundo y el principal exportador. Su segundo socio económico es China, con € 428 millardos ($567billions) y el primero, es Estados Unidos, con €444millardos (Eurostat, 2013). Como la economía china crece al 7,7% y la de Estados Unidos crece 2,5% (BM, 2013), es probable que, en 2014, China sea ya el mayor socio europeo. Para China la UE es ya el mayor socio comercial. En 2014 el PIB de la UE será de 14.303 billones (US$18.451 trillion) según el FMI y su surplus comercial en septiembre 2014, era ya de €18,5 millardos (Eurostat, 2014). La econmía real europea no está enferma, es su sector financiero que ha sido contagiado por el sector financiero anglosajón. Las presiones políticas hegemónicas no son ajenas a ese contagio.

Fueron los banqueros de Alemania, Francia, Italia y Holanda, que pagan grandes sueldos y premios a ejecutivos de poco discernimiento, quienes compraron valores sin valor, emitidos por los bancos anglosajones, y los vendieron a los bancos de las economias periféricas de la Unión Europea: Grecia, Portugal, España, Chipre & Co, que también pagan bien a sus ejecutivos. Ahora tienen sobresaltos porque los valores que vendieron cayeron a su valor real y sus clientes no pueden pagar. Como siempre, intervieneron el FMI, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo para dar los créditos necesarios para pagar a los bancos acreedores; con la novedad de que en Chipre la banca confiscó también dinero de sus clientes.

Por un rato hubo temblores por miedo de que Grecia hiciese lo que correspondía: regresar al dracma. Pero no será asi, porque los banqueros del grupo duro europeo quieren cobrar en Euros sus créditos. Un detalle adicional, que nunca se menciona, es que todas esa obligaciones de los bancos en los países periféricos se garantizaron con seguros contra falta de pago (Credit Dafault Swaps), cuyas primas se cobraron, pero que no se aplican para cancelar las deudas porque esos seguros son extendidos y comerciados entre los mismos bancos acreedores.

El acuerdo trasatlántico.

Estados Unidos propuso a la Unión Europea un Acuerdo Transatlánticode de Comercio e Inversión – TTIP-, que pretende integrar ambas economías. Se han hecho varios estudios econométricos, todos coinciden en que el acuerdo llevaría a sustituir el comercio intraeuropeo por el comercio con Estado Unidos. Esto implica una desintegración europea y lo paradójico es que el principal abogado del acuerdo es la Comisión Europea; eso da una idea de quien manda en Bruselas.

Según un estudio de Jeronim Capaldo (GDAE / Tufts University, 2014) usando el modelo de Política Global de la ONU, en los diez primeros años del acuerdo los resultados serían los siguientes :

      1. Pérdidas netas en las exportaciones europeas, principalmente las del Norte de Europa (2,7% del PIB, seguidas por Francia (1,9%) y Reino Unido (0,95%).

      2. Pérdidas netas en términos de PIB para países del Norte de Europa ( -0,5), seguidos por Francia (-0,48) y Alemania (-0,29).

      3. Pérdida de ingreso para los trabajadores : Francia con -5.500€ por trabajador, países de Europa del Norte -4,800€, Reino Unido -4,200€ y Alemania -3,400€.

      4. Pérdida de 600.000 puestos de trabajo. 223.000 en el Norte de Europa., 134.000 en Alemania, 130.000 en Francia y 90.000 en el Sur de Europa.

      5. Reducción de la participación de los salarios en el PIB, lo que implica una transferencia de la renta del trabajo al capital. En Francia del 8% ; en Reino Unido, del 7% ; en Alemania y norte de Europa, del 4%.

      6. Pérdida de ingresos públicos de los Estados, por disminución de ingresos por impuestos indirectos. Francia 0,64% del PIB y en todos eso empuja hacia deficits públicos mayores que los del acuerdo de Maastricht.

      7. Mayor inestabilidad y desequilibrios financieros, causados por menores ingresos por exportaciones, menores salarios, menor recaudación, menores ventas. Los beneficios de la inversión serían sostenidos por aumento de precios de los activos ; burbujas, dicho de otro modo.

      8. Mayor vulnerabilidad a cualquier crisis en los Estados Unidos.

Las conclusiones son dos : a) los estudios encargados por la Comisión Europea no usan un buen modelo y al usar el de la ONU los resultados son desfavorables al TTIP ; b) en este momento de bajo crecimiento y austeridad una reorientación comercial reduciría las rentas del trabajo y eso reduciría la actividad económica.

En cuanto a la parte de la propuesta relacionada con Inversión Extranjera Directa, tanto Francia como Alemania dijeron que no estan dispuestas a negociar cláusulas que permitan una jurisdicción arbitral extraterritorial a los inversionistas.

Nuestra opinión es que la economía europea está aún sana, sus problemas vienen del contagio del sector financiero anglosajón y de las presiones norteamericanas contra el comercio con viejos clientes estratégicos, como Irán y Rusia. Es por eso que se quiere firmar el TTIP, para acabar con el mal ejemplo del Estado de Bienestar europeo, para chupar los recursos de la más potente economía, para mantener las ficciones en los mercados de valores y al dólar como moneda internacional. Además, es inquietante esa política de destruir a los proveedores energéticos europeos o a distanciar a Europa de ellos. Pareciera que Estados Unidos busca eliminar opciones energéticas a Europa y hacerla dependiente de sus dudosos recursos en gas de esquiste ; vendido en dólares, naturalmente.

Conclusión: Como dijo Luis XVIII, Rey de Francia y hombre de mundo, sólo la ambición no envejece nunca. El sistema económico basado en el dólar se cae a pedazos, pero la ambición lo mantendrá activo hasta su última ruina.

Referencias Bibliográficas

Sismondi, Jean Charles (1827). Nouveaux Principes de Economie Politique ou De la richesse dans ses rapports avec la population. Paris: Delunay.

Drucker, Peter. (1986). The Changed World Economy, Washington: Foreign Affairs.

Todd, Emanuel. (2002). Après l’ Empire: essai sur la décomposition du systeme américain. Paris:Gallimard.

Capaldo, Jeronim, 2014. The Trans-Atlantic Trade and Investment Partnership:
European Disintegration, Unemployment and Instability, GDAE Working Paper 14-03 , Tufts University, Medford , MA. http://ase.tufts.edu/gdae/policy_research/TTIP_simulations.html

BIC / BIS, 2014 Bank of International Settlements, Basel:http://www.bis.org/statistics/dt1920a.pdf,

Eurostat, 2014; 2013, European Commission, http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2006/september/tradoc_122530.pdf

BM, 2014 ; BM 2013. World Bank. http://databank.worldbank.org/data/download/GDP.pdf

Cátedra Raul Prebisch de la UNCTAD – Correa: La libertad sin justicia es parecida a la esclavitud

Resumen por Umberto Mazzei

24 de octubre de 2014

El desarrollo es un problema político. Depende de quien manda en la sociedad. Las elites o las grandes mayorías ? El capital o los seres humanos ? El mercado o la sociedad ?.

Es un gran error desvincular la economía de su sentido original de economía política, haciendo pasar la economía por un tema técnico. John Kenneth Galbraith dijo que « aquel economista que no analiza cuestiones de poder es un completo inútil » y Prebisch señaló « que la acumulación  y distribución del ingreso es el resultado de choques de fuerzas y relaciones de poder. » Bastiat, hace 200 años dijo « Cuando el saqueo se convierte en un modo de vida para un grupo de hombres… estos crean … un sistema legal que lo autoriza y un código moral que lo glorifica ».

América Latina ha estado dominada por élites que excluyeron del progreso a las grandes mayorías. Su pobreza es fruto de perversas relaciones de poder. Con la Revolución Ciudadana del Ecuador, la pobreza ha disminuido en 8 puntos Gini y el crecimiento promedio de su economía en siete años fue del 4,3 %. En ese lapso la pobreza disminuyó del 37,6 al 25,6 % y la extrema pobreza del 16,9 al 8,6 %. En América Latina el mejor indicador de buenas políticas económicas es la disminución de la pobreza y de la pobreza extrema..

En lugar de reducir salarios, para supuestamente generar empleo, y de aumentar la explotación de los trabajadores con la flexibilización laboral, Ecuador incrementó los salarios y la vigilancia sobre la conducta patronal. Es un balance delicado porque sin patrones no hay empleo. El problema se maneja con un criterio novedoso: el salario digno, que permite a una familia salir de la pobreza. Ahora la ley obliga a declarar utilidades solo después de pagar un salario digno al último de sus trabajadores. Los efectos han sido mejores que las espectativas, porque el salario mínimo ya igualó el salario digno. Ha sido un modo de dar supremacía al trabajo humano sobre el capital, a diferencia del socialismo tradicional que proponía la abolición de la propiedad privada.

Ecuador recompró gran parte de su deuda externa en el mercado secundario y el servicio de su deuda se redujo al 5,3 % del presupuesto del Estado. En politica petrolera, en lugar del antiguo sistema de concesiones se adoptaron contratos de servicio, con una tarifa fija por barril y el resto para Ecuador. La recaudación fiscal se triplicó, hasta el 20,8 % del PIB, gracias a menor evasión y mas eficiencia recaudadora. Eso permitió tener el mayor nivel de inversión pública de América Latina, con un 15,7 % del PIB, en 2013 y que mejoró la competitividad en 15 puestos en el ranking del Foro Económico Mundial, con una deuda pública de sólo el 24 % del PIB.

El destino de los recursos sociales demuestra las relaciones de poder en una sociedad. Las desigualdades crearon tal inestabilidad que en 10 años Ecuador tuvo 7 presidentes, pero ya hoy es una de las democracias más estables. Antes mandaban los acreedores, los banqueros y la burocracia internacional. Una muestra del cambio es que Ecuador está en la vanguardia mundial de empleo de personas con discapacidad y de acuerdo al índice de desarrollo humano de la ONU, Ecuador subió al rango mediano al de desarrollo humano alto. Es el resultado de que la inversión social creció del 4,8 % del PIB en 2006 al 11,4 % en 2013.

La crisis mundial es consecuencia de que a nivel mundial manda el Imperio del Capital, especialmente el financiero. En 2008 la falta de intervención, regulación y supervisión sobre el sistema financiero internacional, especialmente en Estados Unidos, trajo una de las mayores crisis de las últimas décadas. Esa crisis redujo el valor de los activos de las clases medias, pero luego de la crisis, los muy ricos y los bancos eran más ricos que nunca. Eso es también la raíz de la crisis europea. La complicidad de la supuesta ciencia económica y de las burocracias financieras internacionales, disfraza la ideología como ciencia. Se repiten recetas caducas de austeridad en contra del ser humano y a favor del capital. Esas politicas fueron aplicadas por el Presidente Hoover en 1929 y demostraron que no son la solución. ¿Por qué se repiten los errores ? Porque el problema no es técnico, sino político. El problema es la relación de poder. La solución es recuperar el control de los ciudadanos sobre el capital y de la sociedad sobre los mercados. La solución es sólo política.

Educación superior, ciencia, tecnología e innovación son fundamentales para el desarrollo. Ecuador gasta ahora 4,3 veces mas en educación y 4,5 veces mas en salud. La base de la democracia es una educación pública de alta calidad, acceso masivo y gratuita. Para reforzar ese esfuerzo Ecuador hizo un acuerdo con la organización suiza Bachillerato Internacional. Ya se tienen 220 escuelas en proceso de acreditación. Con la gran generaciión de conocimientos a nivel mundial, los países que no generen conocimientos serán cada vez más ignorantes en términos relativos. En Ecuador el presupuesto de la educación superior llegó al 2% del PIB, más del doble que el promedio de America Latina (0,8%) y mayor que el de la OCDE (1,7%). Hoy Ecuador tiene 71 universidades y se ha logrado combinar así calidad con equidad. La mejora en la educación es parte de un esfuerzo para mejorar la baja productividad de la economía, pero sin caer en la trampa de organizar la sociedad en función de las necesidades tecnológicas. Einstein dijo : « El dia que la tecnología supere la interacción humana, el mundo tendrá una generación de idiotas. »

La cultura provee instituciones informales que suelen dominar las formales. El enfoque cultural para explicar el desarrollo se analiza desde Max Weber (1905) [ y Werner Sombart] y es una cultura de innovación, responsabilidad y excelencia lo que estimula el desarrollo. La cultura del latinoamericano le permite soportar situaciones extremas y por eso es probable que sobreviva a un norteamericano después de un año en la selva. Pero si son 200 norteamericanos y 200 latinoamericanos, después de un año los norteamericanos probablemente tendrán su escuela, sus cultivos y hasta su iglesia …mientras que los latinoamericanos seguirán discutiendo quién es el jefe. La acción colectiva organizada y planificada, por la razón que sea, no se ha desarrollado mucho en Latinoamerica.

Se habla mucho de solidaridad, que nos sobra, pero hay que saber ser eficientes y en eso los anglosajones son mejores. Su sentido pragmático y de la responsabilidad hace que los errores se analicen y se corrijan. En America Latina los errores se desahogan tirando piedras a la Embajada de Estados Unidos, porque la culpa jamás es nuestra. De ese proceder se nutre la Teoría de la Dependencia : si somos pobres es porque ellos son ricos ; de los vicios se haran virtudes, como decir que ser más pobre es ser más democrático.

Esa falta de autocrítica y de una voluntad de cambio es más acentuada en los indígenas, que han sido víctimas de injusticias históricas. Pero el haber sido víctima no necesariamente otorga supremacía moral ni hace más sabio, ni tampoco exime de responsabilidad en la situación actual. La retórica ancestralista hace de la inmovilidad una virtud y de la miseria parte de la cultura. El reto aquí es cambiar para superar la pobreza, pero sin perder su identidad.

Hay nuevas formas injustas de la división internacional de la producción. Antes era un intercambio de materias primas contra bienes industriales de valor agregado, ahora es de conocimientos privatizados contra bienes ambientales de libre acceso. El conocimiento en principio es un bien público, del que no debiera haber capacidad de exclusión ni rivalidad en el consumo. Las patentes en cambio son barreras institucionales que establecen ambas cosas, aunque el bienestar social saldría beneficiado con un mayor acceso. Un ejemplo dramático de esa exclusión forzada es el alto costo de ciertas medicinas. El principio, aparentemente pragmático, de la privatización del conocimiento, no es otra cosa que el sometimiento de los seres humanos al capital.

Hay maneras más eficientes de incentivar la producción del conocimiento. Una opción sería una mayor participación de la academia y del sector público. Otra es que el Estado compense la creación del conocimiento con fines de lucro, para hacerlo un bien público. El problema con estas opciones es que contrarían ciertos criterios ideológicos y el poder del capital.

Muchos países en desarrollo producen bienes públicos, pero son bienes públicos ambientales, como todo el aire puro que produce la selva amazónica, por el cual los grandes contaminadores globales no dan alguna compensación. Se dice que los bienes ambientales no tienen costo, pero la protección ambiental tiene un costo de oportunidad muy alto. La relación de poder internacional, en este caso, se vería con claridad si imaginamos la situación a la inversa, que los grandes contaminadores fuesen los países en desarrollo y los generadores de bienes ambiantales fuesen los países ricos. Seguro que ya habrían exigido una justa compensación.

El orden mundial no solo es injusto, es inmoral. Todo esta orientado a servir los intereses del capital. Con solo compensar los bienes ambientales habría una redistribución del ingreso a nivel mundial. Los grandes contaminadores no firman Kyoto, pero hay cárcel si no se pagan las regalías de una patente. La prisión por regalías es como volver a la cárcel por deudas. En Ecuador se eliminó la prisión por regalías y nos quieren limitar nuestra soberanía pidiendo sanciones contra nosotros, por eso, en la OMC. También se quiere limitar nuestra soberanía cuando – como dice García Linera- varias ONG, que son en realidad organizaciones de gobiernos, fomentan un tipo de ambientalismo colonial que relega a los pueblos indígenas al papel de cuidadores del bosque amazónico. Eso es condenarlos a la miseria.

La gran oportunidad de los países latinoamericanos para desarrollarse, con soberanía, es con el uso de sus recursos naturales. Eso genera los recursos para invertir en el talento humano, ciencia, tecnología, e innovación, que ayuden a superar la economía extractivista.

El libre comercio que busca imponer la apertura de mercados a ultranza, diciendo que es beneficioso para todos, es una falacia más cercana a la religión que a la ciencia, algo que no resiste un análisis teórico, empírico o histórico. Los países desarrollados hicieron exactamente lo inverso de lo que hoy predican. La protección de las industrias infantes ha sido la clave del desarrollo en la mayoría de las naciones. Solo cuando, después de la Segunda Guerra Mundial, la supremacía de Estados Unidos se hizo clara, al igual que Inglaterra en el siglo XIX, estos comenzaron a promover el libre comercio. Los países en desarrollo deben imitar lo que los países ricos hicieron, no lo que ahora dicen.

La existencia de un mercado internacional funcionando en un vacío de fuerzas y dando los precios correctos es una fantasía. Como dice Paul Krugman ese modelo teórico no es válido. El fenómeno de la globalización busca solo consumidores globales, mercados planetarios. Es una apertura solo para mercancías y capitales y particularmente al financiero. La acción colectiva que puso fin a los excesos inhumanos de la Revolución Industrial no existe en la globalización, que trata de ganar competitividad precarizando el factor laboral. Esto hace imposible para los países en desarrollo tener estabilidad en crecimiento y empleo. La alta movilidad de los capitales causa la especulación financiera que destroza las políticas nacionales. Hace ya años que se quiere poner frenos y controles al movimiento de capitales, como el impuesto recomendado por James Tobin (Tasa Tobin) cuyo producto pudiera financiar proyectos de desarrollo.

Los tratados de Protección Recíproca de Inversiones, son otro instrumento colonial que pone al capital por encima de los seres humanos y puede someter a un país soberano al arbitraje externo, ignorando las instancias jurídicas nacionales. Un reporte del Transnational Institute (TNI) y del Corporate Europe Observatory (CEO) se titula adecuadamente « Cuando la Injusticia es Negocio ». Allí describen como un pequeño grupo de oficinas jurídicas, árbitros y especuladores financieros, se enriquece con arbitrajes que cuestan a los ciudadanos miles de millones de dólares. Estamos organizando una lucha contra esa explotación y la UNCTAD debiera intervenir. La Unasur esta ya creando un centro de arbitraje para Suramérica.

El orden mundial no solo es injusto, sino inmoral, porque lo dominan el capital y los intereses de los países hegemónicos, que también son dominados por el capital. Mientras siga así habrá democracias restringidas o ficticias y ausencia de gobernanza en el mundo. El desafío para la humanidad en el siglo XXI es liberar las grandes mayorías del dominio de las élites, lograr la supremacía de los humanos sobre el capital y de la sociedad sobre el mercado.

En la Patria Grande, como llamamos a la América Latina, el camino hacia ese objetivo pasa por la integración. Unasur son 500 millones de personas, en 17 millones de kilometros cuadrados. Unidos seríamos la cuarta economía del mundo, con el 5,9% del PMB, un tercio del agua dulce, el primer lugar en alimentos y con reservas de hidrocrburos para cien años.

La Nueva Arquitrectura Financiera Regional de Unasur es nuestra opción para resolver la paradoja de que depositamos 760 millardos de dólares en los grandes centros financieros y seguimos dependiendo de préstamos externos y de inversiones extranjeras. Se transfiere liquidez y riqueza hacia los centros financieros en lugar de aprovechar nuestro ahorro para nuestra región. Para cambiar esa situación absurda hemos hecho el Banco del Sur y el Fondo del Sur. Además, debemos desarrollar el comercio compensado para minimizar el uso de monedas extra regionales, que transfieren riqueza al emisor de esa moneda, eso mientras buscamos llegar a una moneda regional y salarios mínimos regionales.

Ecuador presidirá la CELAC el próximo año y su propuesta gira sobre cuatro ejes principales : planificación de la Integración ; la Nueva Arquitectura Financiera Regional ; regulación del capital transnacional ; y garantía de los Derechos Humanos.

Reitero al despedirme que la educación es un derecho, pero también el mejor medio para alcanzar el buen vivir y hacer sostenible nuestro modo de vida. Cualquier intento de sintetizar en principios y leyes simplistas – llamese materialismo dialéctico o egoismo racional – procesos complejos como el avance de las sociedades humanas, está condenado al fracaso.

Creo que los adelantos científicos y tecnológicos pueden generar mucho más bienestar y ser mayores motores de cambios sociales que cualquier lucha de clases o búsqueda del lucro individual.

Ecuador ha decidido fundamentar su economia en la única fuente inagotable de riqueza : el talento humano, el conocimiento y la innovación, para alcanzar un desarrollo sostenible, pero soberano.

La libertad sin justicia es parecida a la esclavitud. Esa justicia no vendrá de la mano invisible del mercado – que como dice Joseph Stiglitz- por invisible nadie la ha visto. La justicia vendrá de las manos visibles de la sociedad tomando concientemente sus decisiones, por medio de procesos políticos. No hay instituciones óptimas, pero sabemos que demasiada acción colectiva mata la iniciativa y demasiado individualismo mata la sociedad. Ambos son necesarios para el Buen Vivir.

Ambos extremos, el del estado mínimo del liberalismo clásico y el estatismo del socialismo clásico han fracasado. Uno de los grandes errores de la izquierda tradicional fue negar los mercados. Los mercados son una realidad económica. Pero una cosa es tener sociedades con mercado y otra es tener sociedades de mercado, donde vidas, personas y la propia sociedad son mercancías. El mercado es un gran siervo, pero pésimo amo. Nos hemos liberado de los tecnócratas obsecuentes de la ciega ortodoxia ; ahora nos atrevemos a pensar, a generar nuestra agenda académica. Raúl Prebisch estaría contento de que volvamos a tener pensamiento latinoamericano.

Resumen por Umberto Mazzei, del IREI Sismondi.

Napoleón y la sobreproducción mundial del azúcar

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 04/10/2014

Esta semana pasada se reunió el Grupo de Coppet, para hablar de “La salida del Imperio” en referencia al colapso del Imperio de Napoleón en 1814. Este es uno de esos grupos que se reúnen para leerse mutuamente sus cavilaciones eruditas acerca de documentos polvorientos, relacionados con antiguas celebridades, cuyos actos no suelen trascender hasta nosotros. Coppet es el lugar, cercano de Ginebra, en cuyo château, que fuera del banquero Jacques Necker, se reunían entre otros, tres personajes que tuvieron mucha relevancia hace dos siglos:

Madame de Staël, hija del banquero ginebrino Jacques Necker, casada con el Barón de Staël, Embajador de Suecia en Paris; dama inteligente y de pluma elegante, emancipada, culta y liberal de sentimientos, que en su vida tuvo que ocuparse de recuperar los dos millones de libras que su padre, Ministro de Finanzas de Luís XVI, prestó a la corona justo antes de la Revolución Francesa.

Benjamín Constant de Rebecque, gran polemista en política y religión, nacido en Lausana, pero formado en Edimburgo, era defensor del modelo inglés surgido de la revolución de 1688 y del modelo económico basado en el comercio internacional. En política fue crítico de la Revolución Francesa y del Imperio y en religión fue un hugonote calvinista. En literatura adquirió reputación por Adolphe, una novela autobiográfica de contenido psicológico y social.

Jean Charles Sismond de Sismondi, historiador y economista de sabiduría socio-política, que planteó la necesidad de una distribución más equitativa de la riqueza y también del beneficio para la producción que aportan la ciencia y la tecnología. Criticó las ideas de David Ricardo en su Nuevos Principios de Economía Política y su método de análisis económico, usado por Marx, aún después de apodarlo socialista “petit bourgeois”, fue visto como la explicación de las crisis recurrentes del sistema capitalista, por autores tan distintos como Rosa Luxemburg, Mihail Bakunin o Joseph Schumpeter.

Trafalgar y el azúcar de remolacha

Las ponencias leidas durante el evento me hicieron pensar en el vínculo entre el Imperio, Sismondi y la presente Política Agrícola Común de la Unión Europea, aunque nada de eso fue mencionado.

En 1805 los británicos, comandados por el Almirante Nelson, destruyeron la flota franco- española frente al Cabo de Trafalgar. Esto tuvo gran trascendencia histórica favorable al imperialismo británico y luego el norteamericano, pero el efecto inmediato fue dejar a Francia y a España sin poder comerciar con sus colonias y es el inicio del Bloqueo Continental que se declaró en 1806. Entre las mercancías coloniales que dejaron de llegar a Europa estába el azúcar de caña.

Como el azúcar es un insumo industrial de la mayor importancia, el gobierno imperial auspició el cultivo de la remolacha, una fuente de azúcar de baja eficacia, que había sido una curiosidad de laboratorio desde el siglo XVI. El proceso de producción a escala industrial se inició en Passy, cerca de Paris, por iniciativa de Benjamín Delessert, en enero de 1812. Cuando Napoleón lo supo, le dio tal importancia que acudió de inmediato para verlo y con la misma medalla de la Legión de Honor que portaba en su pecho, condecoró a Delessert.

Pocos días después, Napoleón ordenó la siembra de 100.000 hectáreas de remolacha y la fundación de cinco escuelas para enseñar el nuevo proceso azucarero. Desde entonces, en Europa, el azúcar ha sido parte de una economía de guerra, aún en tiempo de paz. Unos 200 años después, en 2012, Francia produjo 4, 6 millones de toneladas. La producción total europea fue de 25 millones de TM, a lo que la UE aportó 17 TM, que le cuestan cerca de € 900 millones en subsidios, otorgados principalmente a los grandes grupos procesadores y distribuidores

En la campaña 2012 – 13 la producción mundial fue de 176 millones de TM y el consumo de 164millones de TM1. Esto arroja un excedente de producción de 12 millones de TM, que va a sumarse a existencias acumuladas de 257 millones de TM. Con un precio promedio mundial de $430 en 2014, significa un subsidio europeo de $47 por TM. La distorsión comercial causada por los subsidios y las barreras arancelarias europeas llegó a ser tan grande que, hasta 2006, a pesar del modo ineficiente con que produce azúcar a expensas del contribuyente, la Unión Europea era el principal exportador mundial.

Fuente: Central America Business Intelligence [CABI].

La sobreproducción en la polémica de Sismondi con Ricardo.

Las criticas y recomendaciones de Sismondi al sistema económico de su época siguen siendo válidas y nuevas porque el sistema no ha cambiado y sus defectos han empeorado. Basta recordar que el tema de sus Nuevos Principios de Economía Política es la distribución de la riqueza en la población. Dos siglos después se protesta por la concentración de la riqueza en un 1% de la población mundial.

La crítica de Sismondi a la sobre-producción que auspiciaba David Ricardo, es aplicable a la sobre-producción del azúcar europea. Ricardo dice “la demanda de los productos solo está limitada por la producción”2 . Sismondi objeta:Con este principio es absolutamente imposible explicar el hecho más demostrado en toda la historia del comercio; la saturación de los mercados”…”en las naciones ricas la producción suele ser determinada, no por las necesidades, sino por la abundancia de capitales, y entonces, cuando se sobrepasa el consumo, se produce una cruel miseria.”

Añade Sismondi: “La sociedad debe desear siempre que el trabajo se ajuste a la demanda, para que las ventas tengan carácter universal, y que ningún productor sufra;” … “El gobierno, lejos de empujar sin discernir la producción, debe moderar un celo ciego, que se torna contra sus conciudadanos, o al menos, contra otros hombres. En el primer caso, eso es contrario a lo político; en el segundo, es contrario a la humanidad.3

Esta parece ser una descripción adecuada del daño que causa la sobreproducción mundial del azúcar. Los habitantes de los países en desarrollo tropicales debieran poder beneficiarse de la ventaja de cultivar caña de azúcar, que la produce con mayor rendimiento. El azúcar, es uno de los pocos productos agrícolas tropicales de exportación que no es perecedero, lo que permite almacenarlo y suplir establemente la demanda. Sin embargo, Estados Unidos y Europa administran sus pocas importaciones con un sistema de cuotas y encima subsidian su producción ineficiente..

Estados Unidos produce azúcar procesando el maíz, que tampoco es un recurso eficiente, pero como entrega $ 5 millardos en subsidios al maiz4, hay una sobreproducción de maíz y azúcar que estimula el sobreconsumo interno y su exportación a países sujetos en su red de acuerdos de libre comercio. Ese dumping perjudica la economía rural de México y América Central y es una causa mayor de emigración.

La Unión Europea, que hasta 2006 exportaba cerca de 6 millones de TM, reformó ese año su política e impuso cuotas de producción, que redujeron sus exportaciones a 1,6 millones y dejó aumentar sus importaciones de los países ACP (antiguas colonias) hasta 3,5 millones de TM. Aún así, su producción sigue siendo casi equivalente al excedente mundial.

Tal vez, la desesperación rural que impulsa la emigración africana a Europa disminuiría si se el azúcar europeo se produjera en África, siguendo una linea política señalada entonces por Sismondi, en sus escritos contra la esclavitud. En todo caso, ya sería hora de que la política azucarera heredada de la economía de guerra de Napoleón, hace ya doscientos años, fuese abandonada.

1Cifras definitivas más recientes encontradas en: http://www.statista.com/statistics/273437

2 David Ricardo,  On the Principles of Political Economy and Taxation. Cap. XXI, Tomo II,

3 J. C. Sismondi, Noveaux Principes de Economie Politique, Cap. III, Libro III

4 http://www.scientificamerican.com/article/fresh-fruit-hold-the-insulin

OMC: La agenda después de Bali

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 04/02/2014

Antecedentes estratégicos

En los organismos internacionales es siempre necesario vigilar lo que sucede después de lograr acuerdos, aún cuando sean textos escrupulosamente negociados. Existe la tendencia a que sean secuestrados por un grupo que desvía su interpretación hacía sus intereses. Si se trata de la redacción posterior y definitiva de un texto básico negociado, el riesgo es grande y la vigilancia debe ser constante. La OMC no es para nada una excepción y por eso se debe dar un seguimiento a la agenda que se maneje después de la Ministerial de Bali.

Ese riesgo interpretativo puede ser más grave en la OMC, porque allí se debate sobre un fondo de intereses económicos. Las ventajas que allí se obtienen se traducen en mayor riqueza o en mayor pobreza. En OMC el riesgo de la manipulación interpretativa es grande, porque unos pocos tienen muy clara su agenda general y por eso toman la iniciativa; su objetivo es simple: quitar espacio para políticas nacionales que estorben a las empresas transnacionales. El resto de los países suele enfocarse en intereses específicos, que no siempre son los mismos y que no siempre son vistos con lucidez u honestidad.

El principal obstáculo para el triunfo de las propuestas de la docena de países que, con sus vasallos, promueven el interés de grandes empresas transnacionales y de Lobbies internos, es el párrafo Nº 47 de la Declaración de Doha. Ese párrafo expresa el concepto de la negociación como un Todo Único (Single Undertaking), esto es que nada está aceptado hasta que todo esté aceptado. El objetivo es dar equilibrio a la negociación porque los países no tienen el mismo interés en todos los temas. Esto facilita que se ceda en un área porque se gana en otra. Hay países, por ejemplo, para quienes la apertura a los servicios financieros son de gran interés y otros que priorizan la eliminación de los subsidios agrícolas.

El Todo Único empujó a Estados Unidos a crear sus acuerdos de comercio preferencial administrado, para imponer a unos lo que no logra de todos, que por eufemismo se ha dado en llamar “Tratados de Libre Comercio”. La Unión Europea siguió el ejemplo con sus Acuerdos de Cooperación Económica. Ambos son textos de adhesión donde la contraparte no puede alterar nada. Se les hace pasar por acuerdos regionales de integración económica, porque es el tipo tolerado en la OMC, pero su énfasis no es lo comercial, sino la expansión de monopolios en Propiedad Intelectual y la imposición de normas de Inversión supranacionales. Una mayor participación para los dueños de la Propiedad Intelectual y la Inversión es la idea básica para distribuir la riqueza global expuesta en la narrativa de las Cadenas de Valor.

Se habla del aumento del comercio que traería la rápida aplicación del acuerdo Facilitación del Comercio, augurando un billón (trillion) de dólares. Una cifra sin base, según un estudio de la Tufts University1. Lo que se sabe es que producirá muchas consultorías, pagadas con fondos que saldrán de recortes en otros gastos. Una perspectiva que merece poca prioridad.

La agenda Post-Bali

Es vital que los países miembros de la OMC recuerden el párrafo Nº 47 de la Declaración de Doha al momento de pensar sobre Facilitación del Comercio en la agenda post-Bali.

El párrafo 1.11 de la Declaración de Bali habla sobre la agenda Post-Bali y dice: Como una prueba más de esa adhesión, encomendamos al Comité de Negociaciones Comerciales que prepare, en los próximos 12 meses, un programa de trabajo claramente definido sobre las cuestiones restantes del Programa de Doha para el Desarrollo. Este se basará en las decisiones adoptadas en la presente Conferencia Ministerial en particular sobre la agricultura, el desarrollo y las cuestiones relacionadas con los PMA, así como sobre todas las demás cuestiones comprendidas en el mandato de Doha que son fundamentales para poder concluir la Ronda. Se dará prioridad a las cuestiones del paquete de Bali en las que no se pudieron lograr resultados jurídicamente vinculantes.

En los otros temas se dan 12 meses, sin embargo, en materia de Facilitación del Comercio se crea un Comité Preparatorio para de una expedita entrada en vigor y se le ordena que antes del 31 de julio, 2014, un protocolo con los compromisos en al categoría A, para insertarlo en el Anexo 1A del Acuerdo de la OMC.

No debe aceptarse la entrada en vigor del acuerdo sobre Facilitación del Comercio de manera separada y aislada de la totalidad del contexto negociador. En ninguna parte el párrafo 1.11 dice que el acuerdo sobre Facilitación del Comercio entrará en vigor y será aplicado separadamente. En la Parte II de la Declaración de Bali, el subtítulo 1.8 reconoce Facilitación del Comercio explícitamente como parte del programa de Doha para el desarrollo. Aceptar su entrada en vigor como un acuerdo aislado destruiría todo el equilibrio negociador. Eso sentaría un precedente para hacer una cosecha temprana de los temas en que los países en desarrollo han cedido y que se ignoren los temas en que demandan cambios de política a los países desarrollados.

En esa dirección van algunos comentarios que proponen que se revise lo negociado hasta ahora en Modalidades, porque los tiempos han cambiado. Cierto que hay cambios en la economía, pero no son relacionados con el comercio, que es parte de la economía real, sino con las estafas y especulaciones que suceden en el mundo fantástico de las finanzas.

Diplomáticos de Estados Unidos ya murmuran que se debe tirar por la borda todo lo negociado en modalidades y negociar mayor acceso a mercados en bienes (NAMA) y servicios. Olvidan que el mandato básico de la Ronda Doha es la eliminación de los subsidios agrícolas y que esos siguen allí – aún que bajo forma de seguros en la nueva Farm Bill – causando distorsiones que matan de hambre a los campesinos de los países más pobres y erosionan la ganancia de las agriculturas eficientes que no subsidian.

Se dice que los altos precios han hecho innecesario el uso de los subsidios; no es que los precios suben, es que el dólar cae y esa es otra forma de subsidio, sólo que financiado con un tributo que paga el resto del mundo mientras siga usando el dólar como referencia de valor en los precios internacionales.

El próximo Programa de Trabajo

La Declaración de Doha, en su párrafo 1.11 dice: “encomendamos al Comité de Negociaciones Comerciales que prepare, en los próximos 12 meses, un programa de trabajo claramente definido sobre las cuestiones restantes del Programa de Doha para el Desarrollo. Este se basará en las decisiones adoptadas en la presente Conferencia Ministerial en particular sobre la agricultura, el desarrollo y las cuestiones relacionadas con los PMA, así como sobre todas las demás cuestiones comprendidas en el mandato de Doha…”

Esa es la letra, pero según varios interesados el Programa de Trabajo Post-Bali debe incluir la mutilación de la Ronda Doha y sobre todo, nuevos asuntos. Estos nuevos asuntos incluirían:

a) la aceptación de Acuerdos Plurilaterales, por el estilo de aquellos admitidos por el viejo GATT (Art.XXIV): grupos de países que aceptaban compromisos, válidos sólo para ellos sobre temas específicos. Sobre esa base se heredaron acuerdos que aún funcionan bajo la OMC, sobre Compras Gubernamentales, Aeronaves Civiles, Acuerdo sobre Servicios Financieros, telecomunicaciones básicas y falsificación (ACTA). La idea es introducir en la OMC, bajo esta figura, los estándares obtenidos mediante presiones en los acuerdos de comercio preferencial administrado, de índole bilateral o regional.

El pretexto es que ante la proliferación de tales acuerdos, la OMC corre el riesgo de pasar a ser irrelevante. De aceptar ese argumento, serían los estándares multilaterales los que se convertirían en irrelevantes. Los acuerdos preferenciales suscritos por los Estados Unidos y la Unión Europea se articulan en base a la prosperidad de esas economías centrales; una situación que puede cambiar en el corto plazo. En ese caso, los estándares preferenciales tenidos fuera de la OMC, perderían todo valor como referencia. Al aceptarlos como asunto plurilateral dentro de la OMC, se enturbia la diferencia entre estándares y se les otorga legitimidad para exigir a los países clientes el cumplimiento de los privilegios relativos a Propiedad Intelectual e Inversión, aún en el caso de colapso comercial del acuerdo.

En la reciente cumbre informal de Davos, unos veinte países decidieron crear un Plurilateral sobre Bienes Ambientales, cuando aún no se haya definido que son. Lo que si se sabe es que el énfasis en ese tema viene de países que tienen casi todas las patentes para una producción industrial menos contaminante que remplace la presente infraestructura industrial.

b) Se trata de introducir una enfoque del comercio basado en Cadenas de Valor. Es cierto que la producción es un asunto internacional y más con la exportación de puestos de trabajo que hacen las empresas transnacionales. Hay efectos positivos para algunos países y negativos para otros. El enfoque implica que entre quienes participan en la elaboración de un producto hay algunos que merecen mejor recompensa que otros. Es una vieja idea ricardiana, por la que en la venta de un café el camarero que lo sirve gana más que el agricultor. La narrativa de las Cadenas de Valor, dice – todo sumado- que el retorno por Know-How, Propiedad Intelectual e Inversión debe ser mucho mayor que el del trabajo que realiza la obra física.

Cursus Honorum

En la antigua Roma una carrera política requería el ejercicio previo de una secuencia de cargos públicos llamada Cursus Honorum. Era un medio eficaz para mantener el poder en manos de la clase senatorial. En la OMC se quiere instalar algo parecido, pero sin base legal. En ninguna parte esta escrito que quien es elegido, digamos, para presidir el Consejo General deba haber sido primero Presidente del Órgano de Solución de Diferencias.

Son usos que se quiere introducir para perpetuar a un grupo de diplomáticos de ciertos países en posiciones desde las cuales puedan influenciar las negociaciones. Un claro ejemplo de ese proceder fue el del Sr. Pascal Lamy, entonces Director General de OMC, cuando afirmó que para ser candidato a la Dirección General de la OMC era necesario haber sido previamente ministro en su país. Con esa falsa afirmación quiso descalificar como candidato al Embajador de Brasil Roberto de Azevedo, actual Director General de OMC. Hoy todos están de acuerdo en que de creer a Lamy, la OMC hubiese perdido un conductor hábil, conciliador y eficaz.

1 Tufts University, Global Development and Envoronment Institute, Policy Brief , Nº 13-02, Dec. 2013; The Uncertain gains on Trade Facilitation, by Jeronim Capaldo

OMC : Azevedo El Conciliador

Por Umberto Mazzei

Ginebra, 22/12/2013

La Conferencia Ministerial de la OMC en Bali concluyó con un acuerdo, algo mirado como imposible seis meses antes. El acuerdo es un monumento a la habilidad diplomática y la creatividad estratégica del nuevo Director General de la OMC, Roberto de Azevedo. Es un acuerdo que avala la visión de cuantos votaron a favor de un diplomático al timón de la OMC, en lugar de un burócrata. El acuerdo confirma la preferencia universal por la vía multilateral en lugar de la segregación implícita en los acuerdos preferenciales.

El Sr. Pascal Lamy, predecesor de Azevedo, se formó en la escuela francesa, que desde Enrique IV tiene una visión centralista y jerarquizada de la política; una visión que contagió a la Unión Europea. El paso de Lamy por esas burocracias, donde llego a ser Jefe de Gabinete del Presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors y luego Comisionado Europeo para el Comercio, no lo ayudó a desarrollar el diálogo como método. Su largo paso por la OMC fue constelado de gestos autoritarios. La Unión Europea quiso repetir ese estilo con la candidatura del Sr. Herminio Blanco, un burócrata mexicano de tradición similar.

Azevedo se impuso a Blanco con el apoyo de muchos países en desarrollo, algunos desarrollados y de la Sociedad Civil, que tuvieron razón. Es que la formación y experiencia diplomática debiera ser la norma para representar y dialogar en un ambiente multilateral, como los organismos internacionales de Ginebra. Para dirigir alguno con éxito es necesario tener, también, dotes de conciliador y pueda que de psiquiatra, porque hay casos de psicoterapia. En diplomacia el Brasil tiene una de las mejores escuelas y uno de los mejores equipos, donde la conciliación es un arte. No es fruto de la casualidad, porque Brasil suma varios Brasiles, creados por etapas de su historia, que deben gobernarse juntos, escuchando, comprendiendo y reconciliando.

Los temas que llegaron a Bali

En Ginebra, en el trabajo preparatorio para la Conferencia Ministerial de la OMC, se vio que en algunos temas de desarrollo, como el Mecanismo de Monitoreo para mejorar el Trato Especial y Diferenciado y el paquete para los Países Menos Adelantados –PMAs-, con un poco de flexibilidad y “ambiguedad creativa” se podía lograr un consenso. En Agricultura hubo un impasse difícil y en Facilitación del Comercio, hubo muchas diferencias y distantes sobre el texto propuesto.

El principal problema en Agricultura era la decisión de la India de mantener un espacio político vital en materia de soberanía alimentaria. Un problema que se arrastra desde la Ronda Uruguay, por los subsidios a las exportaciones agrícolas de Estados Unidos y la Unión Europea y cuya eliminación es el mandato base de la Ronda Doha. El Acuerdo de Agricultura permite ciertas flexibilidades en defensa de la producción nacional, bajo la etiqueta “de minimis”, que es de un 10%, pero con la India llegaban al 40%. Los países exportadores querían reducir esa defensa. Se discutía si permitir y por cuanto tiempo, la aparente violación de un acuerdo cuya base para calcular cantidades son cifras obsoletas del 1986. La India se mantenía firme en su aspiración

Facilitación de Comercio es sobre armonizar técnicas y procedimientos aduaneros. Es una iniciativa que puede ser útil en la lucha contra la corrupción aduanera que parasita el comercio de muchos países; el problema es que se trata de armonizar el resto del mundo con el sistema de los Estados Unidos. En la Ministerial de Singapur (1996), los países desarrollados propusieron 4 temas de negociación, que fueron rechazados. Uno de ellos es Facilitación del Comercio, que en 2004, se aceptó para negociar a cambio de …. La negociación se realiza bajo la jurisdicción del Consejo del Comercio en Mercancías. Se propuso un texto cuya negociación no avanzaba y que aún tenía unos 600 desacuerdos (corchetes) para la Ministerial fracasada del 2011. Se nombró en 2012 a un par de embajadores más enérgicos para asistir en la negociación y los desacuerdos se redujeron a unos 60. Intervino el director general y se redujeron a una docena, pero irreductibles.

En ese estado de cosas el dilema era delegar la negociación en Bali a los ministros o cerrar la negociación. Azevedo optó por lo segundo. Eso dejó a todos descolocados, como cuando se tira de una cuerda y la sueltan. En seguida Australia, Nueva Zelanda, Chile, México y otros países supuestamente neutrales pidieron al Director General que reanudase la negociación hasta llegar a Bali.

La ministerial y el suspenso de Cuba

Al final el acuerdo en la Ministerial dependía de Cuba, cuyo texto contra la discriminación – que aludía al bloqueo norteamericano de su comercio- había sido borrado del texto. Es curioso que en las Naciones Unidas, Cuba obtenga la condena universal – con la excepción de Israel- contra el bloqueo de Estados Unidos, pero que en la OMC el apoyo, sobre el mismo tema, se reduzca a unos pocos, casi sólo los países del ALBA.

Cuando le tocó hablar a Cuba hubo un silencio tenso. “Cuba esta dispuesta a negociar” dijo su Vice-Ministra. Gran aplauso, porque se creyó que Cuba había aceptado el texto. En realidad debió decir “Cuba no acepta el texto, pero esta dispuesta a negociar, aquí, en Bali”. Es que en los organismos internacionales, lo que no es rechazo explicito se considera aceptación. Cuba tuvo que intervenir de nuevo para aclarar el malentendido. Al final, en una madrugada de pulso directo con Estados Unidos, Cuba obtuvo que en la introducción de la Declaración Ministerial se mencionara la frase que quería. Luego, en un documento conjunto, los países del ALBA aceptaron esa solución.

Incertidumbres

De acuerdo a Inside US Trade, una publicación norteamericana especializada, el Sr. Michael Punke, Asistente del Representante de Estados Unidos, dijo que no será necesario presentar al Congreso el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio para su ratificación. Eso deja una grave duda sobre su legalidad en Estados Unidos y la posibilidad de recurrir ante las autoridades estadounidenses en caso de incumplimiento por sus aduanas. Es posible que el Sr. Punke piense que no es necesaria la ratificación porque los compromisos de reforma son para copiar el sistema que ya esta operando en su país.

El problema es que la Constitución de Estados Unidos exige que los acuerdos internacionales o cualquier modificación a esos acuerdos, debe ser ratificado por el Congreso, para que sea aplicable en el país. Así, puede suceder que los demás países modifiquen su legislación y queden obligados por sus propias leyes, pero sin poder recurrir los incumplimientos u atropellos en base a ese acuerdo ante los tribunales americanos. En pequeño, puede repetirse el caso de la Sociedad de las Naciones, donde Estados Unidos propuso su creación y luego quedó afuera.

Otro asunto es la posibilidad de que algunos miembros queden de facto o legalmente fuera del acuerdo en Facilitación del Comercio. Lo acordado es una reforma del acuerdo sobre la OMC existente y el Consejo General debe aprobar primero un “protocolo de reforma” para que sea parte del acuerdo. No se sabe que modificaciones sufrirá en ese segundo proceso para reducirlo a lenguaje legal y será oportuno estar muy atentos. Algunos miembros pueden quedar desvinculados de la reforma, porque los países tienen derecho a rehusar las reformas posteriores al acuerdo original.

Conclusiones

Fue una Ministerial exitosa porque demostró que la vía multilateral es la vía más ecuánime, equilibrada y conveniente. India obtuvo una Cláusula de Paz de duración indefinida para su Agricultura. El resultado sobre Facilitación del Comercio tiene una elasticidad como para acomodar a todos. En especial, que los países en desarrollo no están obligados a cambiar sus sistemas aduaneros si no se les dan fondos para cambiar su legislación y aplicar los cambios. También se aceptó para ellos un mecanismo de monitoreo en Trato Especial y Diferenciado. El ALBA, que en la ministerial del 2011, bloqueó un texto burdo e inconsulto, tuvo otra vez protagonismo y logró un acomodo creativo. Después de Bali, hasta quienes votaron contra Azevedo para Director General, ahora están encantados con él. El gran triunfo fue del Sistema Multilateral de Comercio que esta vez funcionó, bajo la batuta de su nuevo Director.